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DE CUALQUIER MANERA

El sol de la tarde comenzaba a dorar la selva cuando Teo, un tucán de pico monumental y curiosidad insaciable, descubrió el tesoro. En lo alto de una papaya silvestre colgaba el fruto perfecto: aromático, suave y de un color naranja tan vivo que hacía salivar a cualquiera.

Sin embargo, la mejor parte de la papaya estaba en un ángulo difícil, completamente fuera de su alcance desde una postura habitual. Teo no era de los que se rendían fácilmente. Extendió sus garras, se aferró con firmeza al tallo flexible y, sin pensarlo dos veces, se inclinó por completo hacia abajo.

Ahí quedó: casi invertido, desafiando la gravedad como un acróbata de la copa de los árboles. El peso de su enorme pico amenazaba con hacerle perder el equilibrio, pero sus patas sostenían la maniobra con fuerza impecable. Balanceándose sutilmente en el aire para no caer hacia el suelo, hundió el pico con gusto en la dulce pulga madura.

Un mono que pasaba por las ramas cercanas lo miró desconcertado, inclinando la cabeza para intentar comprender la estrategia. Teo simplemente siguió disfrutando su bocado, demostrando que cuando el hambre manda y la fruta es buena, cualquier postura es la correcta.

Malania

Imagen: Ninet

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