Poesía

MAÑANA SOLEADA

Sentada en la tibieza de la estancia,
donde el sol dibuja un claro en el suelo,
y entrega su mirada azul de cielo,
mientras duerme la quietud en la distancia.

Su sombra se recuesta con elegancia,
como un secreto antiguo en terciopelo,
y el resplandor acaricia su lacio pelo,
dejando en la piel toda su fragancia.

No pide más que un rayo luminoso,
un rincón donde el tiempo quede quieto,
y un instante de paz, dulce y dichoso.

Así, entre luz y calma, sin secreto,
gata Sía hace del día un don precioso
y convierte su descanso en un soneto.

Malania

Imagen: M. Julián T.

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