MATE AL ATARDECER
Al atardecer, sentado en la vereda,
con el mate listo como un viejo secreto,
la bombilla quieta, el termo vigilante,
y un soplo de azúcar que endulza la yerba
como quien endulza un recuerdo.
Detrás, el cielo se abre
en un mural que nadie pintó
y que, sin embargo, respira:
nubes dispersas, errantes,
de tamaños indecisos,
formas que rozan lo imposible,
colores que parecen venir
de un sueño que aún no termina.
Los árboles, casi en sombra,
se erigen como custodios del momento;
sus siluetas oscuras dialogan
con el brillo dorado del sol,
que desciende lento,
como si no quisiera irse del todo.
Y él, sentado, observa.
Entre sorbos, recuerda que la vida
a veces cabe entera
en una simple tarde sin esperas,
un mate compartido consigo mismo
contemplando un paisaje desde la vereda.
Malania
Imagen: Gerardo S. V.
DAMA DE NOCHE
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2 Comentarios
Anónimo
Hermoso atardecer, extraordinaria fotografía. Un poema hermoso. Muchas gracias por compartirlo 😊 Felicitaciones
Malania Nashki
Gracias por la visita y el bonito comentario.
Me siento acompañada aunque sea a la distancia.
Buen día martes.
Abrazo.