Poemas

MATE AL ATARDECER

Al atardecer, sentado en la vereda,
con el mate listo como un viejo secreto,
la bombilla quieta, el termo vigilante,
y un soplo de azúcar que endulza la yerba
como quien endulza un recuerdo.

Detrás, el cielo se abre
en un mural que nadie pintó
y que, sin embargo, respira:
nubes dispersas, errantes,
de tamaños indecisos,
formas que rozan lo imposible,
colores que parecen venir
de un sueño que aún no termina.

Los árboles, casi en sombra,
se erigen como custodios del momento;
sus siluetas oscuras dialogan
con el brillo dorado del sol,
que desciende lento,
como si no quisiera irse del todo.

Y él, sentado, observa.
Entre sorbos, recuerda que la vida
a veces cabe entera
en una simple tarde sin esperas,
un mate compartido consigo mismo
contemplando un paisaje  desde la vereda.

Malania

Imagen: Gerardo S. V.

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