Poesía

MILAGRO SENCILLO

Las margaritas siempre me han cautivado,
con su blanco fulgor tan delicado;
las cuidaba en su tiesto cada día,
como quien guarda un sueño y su alegría.

Mas mis perritas, jugando sin medida,
revolvieron la tierra entretenidas;
sacaron planta y raíces del lugar,
dejando solo el desorden al pasar.

Pensé entonces que nada quedaría,
que aquella flor su historia cerraría;
y sin ganas de volver a comenzar,
eché la tierra en otra maceta al azar.

Allí quedó mezclada con otras flores,
perdida entre raíces y colores;
sin esperanza alguna de encontrar
aquello que creí ya no brotar.

Pero la vida guarda sus secretos,
y el tiempo suele andar por otros senderos;
la semana pasada, al contemplar,
vi un milagro sencillo despertar.

La maceta entera estaba engalanada,
de margaritas blancas coronada;
como si una mano las hubiera sembrado,
justo en ese instante, recién llegado.

Y comprendí, mirando aquel tesoro,
que a veces florece lo que lloro;
que aquello que creemos terminar,
encuentra siempre un modo de regresar.

Malania

Imagen: Propia

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