Poesía

PALABRAS A FUEGO LENTO

Es una pregunta que florece despacio,
como si el lenguaje dudara en elegirse:
¿Y si las manos hablaran en colores,
y las palabras tuvieran sabor a fuego lento?

Podría pintar con la voz, una nube,
trazar melodías en cada línea escrita,
o sazonar silencios con versos
que hiervan suave en la memoria.

Porque el arte no sabe de límites,
ni de nombres que lo encierren:
el poeta se derrama en todo lo que toca,
y en cada gesto, inventa otra forma de decirse.

Malania

Imagen: M. Julián T.

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