Poesía

PAPAYAS MADURAS

Ha nacido una papaya,
la papaya del amor
de ese amor que te profeso
con alegría y dolor.
Alegría cuando me hablas
cuando ríes, cuando cantas.
Pero la tristeza me embarga
cuando te quejas o callas.
Entonces el dolor me invade
me estrangula, me sofoca.
No sé si morir de a poco
o encenderte los sentidos
para que al dolor lo alejes
y sea feliz de algún modo.

La papaya va creciendo
y cuando la miro orgullosa
tal vez me dice:
algún día maduraré
y me comerás, sabrosa.
Es para ti, es para mí,
es la papaya que tanto ansié,
para brindar a tu boca
la frescura de una fruta hermosa.
Ha nacido aquí, en mi casa
para brindártela toda
con amor y con ternura
la comerás sabrosa.

La papaya ha madurado,
pero ¿Cómo te la envió?
Si está llena de rocío
del rocío del amor.
Se maduró con el sol
que con sus radiantes rayos
la iluminó toda, toda,
y la inundó de pasión.
El sol entibó su piel
y la azucaró por dentro,
la volvió exquisita en sabor
la anaranjó en talento.
Cómo quisiera que hoy,
estuvieras tú muy cerca
de la papaya y mi vida
para comértela entera.

Malania

Imagen: Propia

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