Constrúyelo. La tristeza se aplaca cuando sales a caminar por las calles arboladas, y plantas de hojas verdes aunque sin flores y estén calladas. O desde un balcón o ventana escuchas a un gato maullar (no por hambriento) sino en señal de saludar. La tristeza se desvanece cuando sales al jardín le hablas a las plantas, a una hoja nueva, un retoño verde o a un pimpollo. Y si ves volar a un colibrí (ayer vi uno entre las flores de mi rosa china) la tristeza huye y da lugar a la alegría.
2 Comentarios
Anónimo
Muy lindo poema. Hermosa descripción.!!!
Muy bue finde.
RG
Malania Nashki
Muchas gracias querido Ricardo.
Me gusta que te guste lo que escribo.
Abrazo y besos