Poesía

RESILIENCIA Y ADAPTACIÓN

Ser flexibles en la vida,
como una flor que no resiste al viento,
sino que lo escucha
y aprende su lenguaje secreto.

No son solo los pétalos
que se atreven a brillar en la mañana;
hay raíces silenciosas
abrazando la tierra con paciencia,
y un tallo que sostiene sin quejarse
la belleza que luego se regala.

Así también somos:
una red de fuerzas invisibles
que se entrelazan para sostenernos,
aunque a veces olvidemos
todo lo que nos habita.

Ojalá cada quien se permita florecer
aun cuando el cielo se nuble,
aun cuando el tiempo pese
y las estaciones parezcan no perdonar.

Porque el color no desaparece,
solo se esconde
cuando dejamos de mirarnos con luz.

Y no es la vida la que apaga el brillo,
sino el miedo que, en silencio,
nos convence de no desplegarnos.

Pero basta un gesto suave,
un acto de ternura con uno mismo,
para volver a erguirse,
para recordar que incluso en lo difícil
la flor no deja de ser flor,
y siempre, siempre,
encuentra la forma de mostrarse al mundo
para ser admirada.

Malania

Imagen: Gentileza de Ricardo Gamero

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