Poemas

SACAR LA LENGUA

Sacar la lengua
puede ser una travesura,
un desafío,
una burla pequeña
que cabe en la sonrisa de un niño.

Puede decir:
“no me importa”,
“te estoy molestando”,
“mírame”,
o simplemente
“hoy no pienso portarme bien”.

Pero la lengua también sabe
de silencios,
de concentración,
de esos instantes en que el mundo desaparece
y hasta el cuerpo parece pensar.

Hay pueblos donde saludar con ella
no es insolencia,
sino tradición;
porque ningún gesto pertenece
a un solo significado.

¿Y los gatos?

Ellos parecen haber entendido
que nosotros complicamos demasiado las cosas.

A veces sacan la lengua
después de acicalarse,
porque se quedaron a mitad del ritual.

A veces porque están profundamente relajados,
porque olvidaron guardarla,
o porque su pequeño universo
estaba ocupado persiguiendo un sueño.

Y otras veces, simplemente,
nos miran con esos ojos imposibles
y nos regalan un “blep”.

Una lengua diminuta,
rosada y descarada,
asomándose al mundo
sin pedir permiso.

Quizá no sea burla,
no sea saludo.
ni tampoco concentración.

Quizá un gato,
cuando saca la lengua,
solo está diciendo:

“Estoy aquí.
Estoy bien.
Y, por un instante,
me olvidé de ser elegante.”

Malania

Imagen: Rosana G. B.

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