IRA Y DESAHOGO
Ira, cólera, furia, rabia, furor y tantos otros sinónimos o parecidos que se pueden asignar a ese estado de nerviosismo que puede poner patas arriba lo que bien podría ser un hermoso día.
A veces la ira se puede sujetar, por respeto, por no alterar más los ánimos y no generar discordias. Pero otras, cuando “el vaso rebasa”, no queda otra que exteriorizar la bronca, lo que muchas veces es inevitable.
Aunque hay personas que se desahogan todos los días gritando, creo que eso ya es enfermizo y debería ser tratado por un profesional. Todo les molesta, nada les cae bien, no se conforman con nada ni con nadie.
Así por más que el entorno intente vivir en paz, con gente llena de ira se hace imposible la armonía. La discordia es la que prima.
Lo mejor que hay para combatir la ira, si esta se manifiesta a diario y se posesiona del ser, además de realizar consultas con un profesional -quien sabrá guiar e indicar los pasos a seguir-, también es bueno ponerse en contacto con la naturaleza, aspirar aire fresco, caminar, observar por ejemplo, las flores de un lapacho amarillo, o de algún otro árbol o plantas que haya alrededor. Eso también es hacer terapia visual y de armonía natural.Malania
Imagen: Yoyi G.
UCHUVA
Es un arbusto que alcanza hasta 1,60 metros de alto. Aunque si se estaca, poda y se le da un buen cuidado esta planta puede llegar a los 2 metros de altura.
Las hojas son ovales y puntiagudas. Las flores hermafroditas tienen forma de campana, son amarillas con manchas marrones púrpura en su interior, polinizadas fácilmente por insectos y el viento. El fruto es una baya globulosa de color naranja amarillento, pequeña, de tamaño parecido a la del tomate cherry. Está envuelta por una vesícula de color verde que procede del cáliz.
También recibe el nombre de aguaymanto.
Se puede consumir sola, en almíbar, postres, mermeladas.
Es una fruta originaria de América del Sur, especialmente de Perú, de donde proviene su nombre cien científico Physalis peruviana. También hay en Ecuador, Bolivia y Colombia –principal productor- Chile, Venezuela y Argentina.
Es rica en vitamina A, B y C, proteínas y fósforo.
Además posee propiedades medicinales investigadas en Universidades.Suele confundirse con el camambú (Physalis viscosa), nombre guaraní, ya que pertenecen al mismo género.
Información: de la red
Imágenes: Noelia G. y de la red
HOJAS AMARRONADAS Y FLORES DE COLORES
El otoño es tan hermoso
como la primavera en flor,
solo cambia los colores
con su pincel de esplendor.Tiñe hojas y caminos
de dorado y de marrón,
y transforma los paisajes
en un cuadro de emoción.Las hojas que caen al suelo
no conocen el final,
pues tejen una alfombra bella
de valor fundamental.Quien comprende sus secretos
y las sabe aprovechar,
las convierte en alimento
para la vida brotar.Y así nacen nuevas flores
en la próxima estación,
llenas de vivos colores,
de perfume y de ilusión.Todo guarda una armonía,
todo tiene su razón;
como ocurre en nuestra vida,
todo forma una canción.Malania
Imagen: de la red

TE DI PROMESAS DE AMOR
Te dije un día: jamás me alejaría,
pero la vida
me fue llevando por otro camino,
hoy siento pena y dolor.Aunque lejos esté,
no puedo dejar de pensarte,
estando en mi soledad, mucho te extraño,
mientras una lágrima mi rostro recorre.Te di promesas de amor
y no las pude cumplir,
atrás quedó la serenata olvidada
con aquel ramo de flores que te iba a regalar.Hoy siento tanta nostalgia
al no tenerte a mi lado,
sé que soy, seré amante a la antigua,
queriéndote con el corazón.Autor: Miguel Márquez
Imagen: de la red
PASAJERA SIN BOLETO
El ómnibus avanzaba como un hilo oscuro atravesando la tarde. Afuera, los árboles se inclinaban al paso del viento y el sol se despedía sin apuro, como si también estuviera de viaje.
Yo miraba por la ventanilla cuando la vi.
Era una abeja pequeña, casi dorada, que golpeaba una y otra vez contra el vidrio. Su vuelo no era firme: más bien parecía una pregunta insistente. Zumbaba bajito, como si pidiera permiso para volver al mundo de afuera.
—Mátala —dijo una mujer a mi lado, sin mirarla demasiado—. Esas cosas después pican.
Pero la abeja no tenía cara de amenaza. Tenía cara de extravío.
Se había colado en el colectivo quién sabe en qué parada, y ahora estaba atrapada entre destinos que no eran suyos. Un viaje sin flores, sin aire, sin rumbo propio.
La observé un rato largo. Cada intento suyo contra la ventana era más débil que el anterior. Pensé en lo fácil que sería aplastarla con un gesto mínimo. Pensé también en lo fácil que es, a veces, decidir por la vida de otros.
No hice nada.
O mejor dicho, decidí esperar.
Cuando el chofer anunció una parada técnica, sentí que algo dentro mío también se detenía. Me saqué la bufanda despacio, como si el movimiento pudiera asustarla, y con cuidado la envolví. Apenas pesaba: era como sostener un soplo.
Bajé del ómnibus. El aire de afuera tenía otro olor, más abierto, más cierto. Caminé unos pasos hasta un árbol que parecía estar esperando a alguien.
Abrí la bufanda.
La abeja dudó un instante, como si no creyera en esa libertad repentina. Después, desplegó sus alas y se fue. No hizo ruido. No miró atrás.
Yo sí la miré.
No supe qué fue de ella después. Tal vez encontró flores. Tal vez encontró su camino. O tal vez el mundo
siguió siendo difícil, como suele ser.
Pero no murió en ese vidrio.
Y eso, pensé mientras volvía al asiento, ya era suficiente.
El ómnibus arrancó otra vez. Yo también seguí viaje, con la extraña certeza de haber compartido kilómetros con una pasajera sin boleto, que por un rato fue tan humana como cualquiera de nosotros.Moraleja: A veces, los gestos más pequeños pueden cambiar un destino. Elegir cuidar, incluso cuando nadie lo espera, también es una forma de viajar mejor por la vida.
Malania
Imagen: propia
DOS ESTACIONES
Las olas la saludan,
ella, a su manera lo disfruta.
En un continente, la primavera,
con sus flores coloridas
y en el opuesto, en occidente,
los árboles se tiñen de marrones,
de naranja, o amarillo.
Luego caen sus hojas
y vuelan al viento,
llevando mensajes ocultos
en su impredecible destino.
Son paisajes diferentes
pero ambos, espectaculares.Malania
Imágenes: de la red y de Yoyi Gauto

RESILIENCIA Y ADAPTACIÓN
Ser flexibles en la vida,
como una flor que no resiste al viento,
sino que lo escucha
y aprende su lenguaje secreto.No son solo los pétalos
que se atreven a brillar en la mañana;
hay raíces silenciosas
abrazando la tierra con paciencia,
y un tallo que sostiene sin quejarse
la belleza que luego se regala.Así también somos:
una red de fuerzas invisibles
que se entrelazan para sostenernos,
aunque a veces olvidemos
todo lo que nos habita.Ojalá cada quien se permita florecer
aun cuando el cielo se nuble,
aun cuando el tiempo pese
y las estaciones parezcan no perdonar.Porque el color no desaparece,
solo se esconde
cuando dejamos de mirarnos con luz.Y no es la vida la que apaga el brillo,
sino el miedo que, en silencio,
nos convence de no desplegarnos.Pero basta un gesto suave,
un acto de ternura con uno mismo,
para volver a erguirse,
para recordar que incluso en lo difícil
la flor no deja de ser flor,
y siempre, siempre,
encuentra la forma de mostrarse al mundo
para ser admirada.Malania
Imagen: Gentileza de Ricardo Gamero
CAFÉ HUMEANTE
HAIKUS
Respira el café.
Entre flores despierta
la luz del día.Susurra el vapor.
Jardín en calma bebe
un sorbo tibio.Malania
Imagen: Gentileza de Ricardo Gamero.ARTESANÍAS
Búhos floridos
En artesanas manos
Visten colores.Sabios vigilan
en un prado tranquilo.
Fresca atmósfera.Manto de flores
entre valles y bosque.
Paz en el aire.Torre dorada,
entre verde montaña,
guarda un secreto.Malania
Imagen: Gentileza Rubén E. Ch. (Tomada de la red)