• Poemas

    LA TOALLA CELESTE

    Podrías enviarme una fotografía tuya,
    envuelto en aquella toalla celeste
    que aún sueña con evaporarse.
    ¿Lo recuerdas?
    La mía era igual,
    pero de un rosado que olía a crepúsculo.

    A veces la olvidabas
    como quien deja su sombra apoyada en una silla.
    Yo sospechaba que era un ritual,
    una conspiración del algodón y la piel,
    una forma de que la humedad
    me hablara en tu idioma.

    La toalla hacía lo que el aire no se atrevía,
    rozaba tus hombros hasta confundirlos con el cielo.
    Tu espalda —ese mapa imposible—
    se extendía como un continente recién descubierto,
    y el vapor del baño inventaba fronteras que yo cruzaba sin permiso.

    Me pedías que te secara,
    pero lo que en verdad querías
    era que el agua recordara mi tacto.
    Los pies, las piernas,
    ese territorio donde el deseo se derrite
    y el tiempo queda suspendido,
    como una gota que nunca termina de caer.

    Una toalla hacía lo que yo no podía:
    desaparecer en tu cuerpo
    y seguir siendo objeto.
    Yo, en cambio,
    me quedé siendo voz,
    evaporada,
    en el vaho azul de esa fotografía que aún no existe.

    Malania

    Imagen de la red

  • Poemas

    HERMETISMO

    El hermetismo muchas veces
    lleva al aislamiento,
    va de la mano del silencio.
    Forma parte del misterio
    de un corazón inquieto.
    Quizás le cuenta al viento
    y le dice: No te miento.
    O al pájaro que lo acompaña
    en el vaivén de su vuelo.
    O a las quietas aguas
    que con el sol se espejan
    por días eternos.
    O lo esconde bajo la piel
    endurecida por el invierno.
    Lo no contado puede estar
    en los muebles empolvados
    de un lejano monasterio.
    O tras la puerta de una taberna,
    embriagado en vino patero.
    O quizás recitando poemas
    por caminos polvorientos.
    O reposando tras los muros
    en siestas de un verano intenso.
    O en páginas de libros
    de poemas y versos muertos.
    El hermetismo puede estar guardado
    en el ombligo de un ovillo
    a la espera de ser desenredado.
    Pero el secreto enclaustrado
    difícilmente pueda ser revelado.

    Malania

    Imagen: Gentileza de Víctor J.

  • Poemas

    MAPAS EN LA ESPALDA

     

    Aun dormida, ella,
    siguió buscando palabras en el vacío
    hasta encontrar lo que quería.
    No había una sola página demás.
    Tomó un libro de la estantería virtual
    lo abrió al azar y lo encontró.
    Leer algunos párrafos se convirtió
    en una costumbre habitual
    jamás él la decepcionó en la lectura.
    Poesías y poemas
    y alguno que otro relato
    a veces extraño, ilógico
    otras veces los recuerda
    latente y patente
    como si los hubieran vivido juntos.
    Algunos quizás
    inventos de su imaginación (de él)
    como si sintiese placer en saberlo todo
    dejando a los demás en la inopia.
    Hoy
    la última sílaba quedó suspendida
    desgajada en el aire.
    De repente las palabras se esfumaron.
    Ella
    intentó continuar pero no encontró nada.
    Abrió los ojos y alargó la mano
    hacia las notas de luz que flotaban en el aire
    como si quisiera retenerlo.
    Y lo recordó
    como todas las madrugadas.
    Recordó
    que hacer mapas en su espalda dorada
    con sus dedos, con su lengua,
    era el sueño de su vida.

    Malania

    Imagen de la red

     
     
  • Prosa Poética

    CON UNA FLOR

    Con una flor en la mano y versos escritos desde el corazón,
    llevando la pena de un desamor.

    Con palabras llenas de ternura descolgada del alma,
    con poemas que dejaban lágrimas perdidas.

    Con una flor y toda la ilusión nadando en un vacío cargado de soledad,
    y ayeres tan difíciles de olvidar.

    Con lamentos hechos canto en noches de luna sintiendo el frío del momento,
    así se vio con una flor y un llanto.

    Autor: Miguel Márquez

    Imagen: propia (Malania)

  • Relatos

    DESPUÉS DE LA LECTURA DEL POEMA DE LEONARDO

    BREVE RESEÑA Y APRECIACIÓN PERSONAL.

    Desde muy joven me ha atrapado la lectura. He “devorado” letras de todos los tamaños,  todo tipo de contenido de revistas, diarios, libros. Y lo sigo haciendo. La pasión por la escritura llegó luego, por añadidura.
    Sobre todo la poesía con su correspondiente métrica y rima me ha cautivado. Pero luego entendí que no solamente ese tipo de poesía era relevante sino la poesía libre y los poemas. Así como en el año 2005 me ayudó a salir a flote luego de la pérdida de mi querido esposo, hasta hoy día, leer y escribir para mí, – como estoy segura que para muchos-, sirve de terapia alternativa para vivir mejor y sentirme feliz.
    Esta vez ha llegado a mis manos el Poemario de Leonardo Pereira Meléndez.

    El contenido de este Poemario me hace afirmar una vez más que las realidades de cada poeta son diferentes así como sus fuentes de inspiración, eso creo que lo sabemos todos.
    Entiendo que hay un emisor y un receptor en cada mensaje, en cada obra, y la forma de plasmarlo muchas veces puede depender de la intención que tenga el emisor. Y los diferentes receptores pueden recibirlo con interés o con indiferencia. Puede o no impactar de una u otra forma en el corazón y hasta en la razón.
    Cuando comencé a leer el Poemario, pensé en su manera de expresar a corazón abierto quizás su historia de vida, algo que le ha pasado. Pero después me llevó a pensar en el contenido profundamente sensual y sexual y me pregunté: ¿Hay necesidad de expresar por escrito en un Poemario todas esas cosas?
    Doy ejemplos:

    • “me sumerjo en medio de tus piernas

    a lamer lo que extraño”.

    – “
    donde tú puedas alzar tus pezones

    sin pasos ausentes.

    No más noches sin ti

    Tócame

    Aquí, justo aquí”…

    Ya iba a dejar de lado el Poemario porque no soy de las que gusta exteriorizar sentimientos, – para mí esas cosas de alcoba o de otros sitios, son íntimas y muy privadas y no necesitan ser compartidas- pero “algo, un no se qué” me instó a continuar leyendo. Y ahí encontré algo que me identifica en su escrito, y es esa forma de soñar y de sentir…
    Ejemplo: En esta tarde de lluvias, en silencio y no – silencio, silenciosamente, eres tú la que me acompañas.
    Pese a la distancia aquí estás conmigo.
    El viento que golpea mi rostro es tan fuerte como tu recuerdo.
    Mientras febo se oculta y el olvido me circunda,
    en silencio yo hago burbujas de destiempo”.
    Y esta otra:
    – “Adán no conoció el paraíso /de tus labios.

    Nunca más diré que Dios no existe”.

    Y pese al poco tiempo que contaba para continuar leyendo, no me arrepiento, porque me ha gustado tanto el resto del contenido que hasta me llevó a buscar la biografía del autor para saber a ciencia cierta quién era y quién es Leonardo Pereira Meléndez, un  destacado Escritor venezolano.
    Pude sacar una vez más la conclusión de que nunca hay que juzgar nada ni a nadie a la primera vista, sino darse el tiempo de ver las cosas con más detenimiento y precisión. Este bello Poemario lo merece.
    Gracias Sira Vargas de Biheller por enviarme tan valioso y preciado documento como lo es el Poemario de Leonardo Pereira Meléndez.  

    Imagen de la red.

    Malania Nashki

  • Poemas

    LARGOS SILENCIOS

    Escucho los largos silencios
    están vivos y me poseen
    como puntos cortados
    o blancos repentinos en larga lucha
    de porqués sin respuestas
    que aligeran a través de sus volados
    el aire compacto de mi habitación
    atestada de fabulosos fantasmas
    que lo atraen hacia mí.
    Escucho la respiración
    del que fue mi amado
    los adornos bordados
    por sus dulces labios.
    A veces sus palabras de seda
    se esparcen sutilmente
    a lo largo de mi almohada
    y penetran en mi mente
    por sus juegos concentrada
    ligadas a mi cuerpo
    como fragmentos de plata
    porque sus poemas
    perlan mis recuerdos.
    Malania
    Imagen de la red
  • Prosa Poética

    SI TÚ NO VIENES CONMIGO

    Si tú no vienes conmigo, me voy solito por los caminos llorando en mi silencio.

    Llevo las penas cargadas de olvido, tan llenas de ese dolor del alma herida.

    Si tú no vienes conmigo largo será el viaje, la noche parecerá no tener fin y el día muy lento.

    El viento negará su caricia, la lluvia se verá tan lejana ¿dónde andará el ave que me regala su canto al amanecer?

    Estaré guardando mis versos, se perderán las palabras de toditos los poemas que supe escribir.

    Si tú no vienes conmigo, las lágrimas marcarán la tristeza prendida a mi corazón, borrando la sonrisa.

    Seré simple solitario vagando por este mundo con el peso de la nostalgia, tal vez. de no volverte a ver.

    Autor: poeta uruguayo Miguel Márquez

    Imagen: de la red (Malania)

  • General

    ¿ESTÁS ALLÍ?

     
     
    Tú, en horas de un ayer
    leíste mis poemas
    me hiciste poeta
    (o ya lo era)
    me instaste a escribir
    a publicar mis letras.
    Pero un día
    me dejaste partir
    con una hoja en blanco
    y la tinta seca
    Hoy escribo
    con hilos de sol
    desde el corazón
    inspirada en la luna
    tímida y escondida
    y en las nubes
    recién amanecidas.
    ¿Estás allí?
     
    Malania
    Imágenes de la red
     

     

  • Prosa Poética

    SOL Y LETRAS

    En mis momentos de ocio aprovechaba para leer y releer sus poemas, sus poesías, cerraba los ojos me llenaba de su aroma.
    Solo aspirando la fragancia de sus letras me sentía feliz, mientras esperaba el momento justo para fotografiar un nuevo amanecer, distinto cada día.
    El sol se peinó en el mar y lo tiñó con su color brillante, mezcla de aire sereno y el eco de la risa de los peces en movimiento, apareándose al compás de las olas.
    Era hora de emprender la caminata. En uno de los surcos, señal del paso de alguna bicicleta madrugadora, un hilo rojo inventando su ausencia.
    Malania
    Imagen propia
                                                                                                                     
  • Poemas

    SOMBRA SERENA

    Hay días en  que pienso:
    qué sosa sería mi vida 
    si no llegara cada tanto
    uno de esos poemas 
    que me aguan los ojos. 

    Hay otros días en que siento 
    que no quiero recordar,
    porque no quiero 
    o porque no puedo soportar 
    encontrarme conmigo misma ni un ratito.
    Como dice el viejo Borges,
    cuando sueña con el otro
    que lo sueña al mismo tiempo.

    Encontrarme a mí misma,
    jovencita soñando esas cosas 
    que no he hecho.
    Recordarme angustiada por salirme 
    a buscar esos sueños q no fueron.

    Que no fueron como sueños
    pero fueron verosímiles, 
    reales de mis hechos y mis dichos. 
    Solo fueron, 
    sueños soñados q cayeron
    en la sombra serena del olvido. 
    Lo vivido ha crecido tanto, tanto!
    que el soñado ha perdido su asidero.

    Autora: Silvia Beatriz Carvallo

    Imagen: M. J. T.