• Poesía

    PALPITA LA VIDA

    Palpita la vida cuando sonríes,
    y en tus labios despiertan fantasías;
    tu mirada me habla sin sonido,
    con la dulce canción de tus pupilas.

    Tus manos, al rozarme, dicen tanto,
    que hasta el silencio se convierte en canto;
    y si en tu mar me dejo naufragar,
    es tu cintura la que me hace flotar.

    Hay un paraíso detrás de esa puerta,
    donde la brisa deja el alma abierta;
    y allí descubro, sin pedir razón,
    que tus silencios palpitan en mi corazón.

    Porque a veces no hace falta decir,
    cuando dos almas se quieren sentir;
    basta una mirada, un roce, un suspiro…
    y la vida palpita cuando estás conmigo.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poemas

    OLVIDO Y PERMANENCIA

    Olvidar no es borrar la huella,
    ni dejar que el tiempo la deshaga;
    a veces duerme, quieta y escondida,
    entre los días y la rutina amarga.

    Y basta una mirada, una palabra,
    una voz que regrese del pasado,
    para abrir aquella puerta en silencio
    y descubrir que nunca se ha marchado.

    Quizás olvidar sea aprender
    a caminar con lo que permanece:
    porque hay recuerdos que no desaparecen,
    solo se vuelven parte de lo que uno es.

    Malania

    Imágenes: Propias

  • Poemas

    MARSUPIAL

    Cuando cae la tarde,
    sale en silencio a andar,
    pequeña y ágil viajera
    que no debemos espantar.

    Parienta de los canguros,
    de noche busca su alimento:
    frutos, insectos y roedores,
    reptiles al paso del viento.

    Si el miedo llega de pronto,
    puede chillar o amenazar,
    y hasta hacerse la muertita
    para poder escapar.

    No es plaga ni enemiga,
    solo busca dónde vivir:
    respetemos a la comadreja,
    que también merece existir.

    Malania

    Imagen: Guillermo F. T.

  • Relatos

    MANERA DE PENSAR

    Sé tú mismo. No te dejes perturbar por los demás ni permitas que cambien tus ideas o tu manera de pensar. Pero para lograrlo, debes comenzar por aprender a guardar silencio respecto a aquellos proyectos, metas o propósitos que deseas realizar. Hasta que no los hayas concretado, procura no comentarlos con nadie, y verás cómo todo empieza a fluir con mayor libertad y menos obstáculos.

    Recuerda que cada persona piensa de manera diferente, y nunca sabemos en qué momento podemos encontrarnos con opiniones, energías o influencias que, consciente o inconscientemente, terminen afectando aquello que queremos desarrollar. Por eso, muchas enseñanzas aconsejan actuar primero y hablar después, permitiendo que nuestros esfuerzos y resultados hablen por nosotros.

    Debemos permanecer fieles a nuestros principios y mantenernos serenos en todo momento. También debemos buscar esa fuerza, esa firmeza y esa valentía que nos permitan controlar nuestros pensamientos y evitar que cada idea se convierta inmediatamente en palabras. Muchas veces hablamos antes de tiempo y después descubrimos que lo dicho no era lo correcto o que hubiera sido mejor esperar el momento oportuno.

    Por eso es importante permanecer siempre despiertos, atentos y vigilantes, como nos enseñan nuestros guías espirituales. Debemos observar nuestros pensamientos, nuestras acciones y nuestras decisiones, analizándolas con serenidad y aprendiendo también de las experiencias de quienes nos rodean.

    Si sabemos observar y reflexionar, las personas que encontramos en nuestro camino se convierten en un espejo que nos ayuda a reconocer nuestras fortalezas y corregir nuestros errores. De esta manera podremos seguir avanzando con paso firme, construyendo sobre terreno sólido y no sobre tierra movediza, caminando con mayor seguridad, sabiduría y paz interior.

    Autor: Eduardo Rivera C.

    Imagen: Roxana E. S.

  • Haikus

    MARIPOSA Y GIRASOL

    En la mañana
    como reina del lugar
    vuela en silencio.

    Abre sus alas
    con su porte elegante
    besa al girasol.

    La mariposa
    presencia calma y dulce,
    suave y brillante.

    Malania

    Imagen: Ninet

  • Poemas

    ESPERANDO EL DESAYUNO

    Cada mañana
    en silencio esperas
    en un rincón de luz
    me acompaña tu presencia.
    Una dulce rutina.
    Las horas enteras
    llenas de alegría
    con tus ojos azules
    iluminas la cocina.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.



  • Poesía

    CIELO DIFERENTE

    Cielo empedrado en nubes de pastel,
    como un jardín pintado en el ocaso;
    la lluvia les dejó su tenue abrazo
    y el campo el dulce aroma de la miel.

    Quizá supieron del color más fiel
    que brota entre las fresas, paso a paso;
    quizá bebieron gotas, vaso a vaso,
    del gris que se volvió rosado y fiel.

    Abajo, el bosque guarda su silencio,
    vestido por la sombra que perdura,
    soñando con la aurora en su paciencia.

    Y cuando el alba encienda la espesura,
    despertará la luz con su presencia,
    besando el cielo, el árbol y la altura.

    Malania

    Imagen: Yoyi G.

  • Relatos

    DECEPCIÓN

    Quiero compartir este artículo, que lo encontré por ahí y por casualidad,  porque me pareció y me parece muy interesante y actual. Lo que dice sobre el “cierre emocional” es tal cual como lo describe.
    Malania

    «La decepción duele porque rompe no solo expectativas, sino significados»

    La decepción tiene un dolor silencioso. No siempre llega con grandes escenas ni con palabras fuertes. A veces aparece lentamente, cuando alguien no fue lo que esperabas, cuando una puerta se cerró o cuando la vida tomó un rumbo distinto al que imaginabas.

    Y aunque muchas personas intentan seguir adelante rápidamente, el cuerpo y el alma suelen necesitar más tiempo. Porque la decepción no solo afecta lo que pensabas. También afecta lo que habías construido emocionalmente alrededor de eso. Tal vez te pasó: confiar y sentirte defraudada, entregar mucho y no recibir lo mismo, esperar con ilusión y terminar sintiendo vacío.

    La decepción no siempre rompe de golpe. A veces desgasta lentamente.

    Pregunta para reflexionar: ¿Hay alguna situación reciente que haya cambiado la forma en que hoy te sientes contigo misma y con los demás?

    Y justamente ahí aparece otro aspecto importante:

    LA DECEPCIÓN TAMBIÉN SE GUARDA EN EL CUERPO

    Muchas personas creen que la decepción es solamente emocional, pero el cuerpo también la vive. Por eso, después de una experiencia dolorosa, pueden aparecer: tensión en el pecho, cansancio constante, falta de motivación, dificultad para dormir, sensación de pesadez emocional. Es como si el cuerpo dijera: «No me siento seguro». Por ejemplo una persona puede seguir trabajando, cumpliendo y funcionando aparentemente bien, pero sentirse vacía por dentro después de una traición, una separación o una experiencia rota. El cuerpo no siempre habla con palabras. Muchas veces habla con agotamiento. El dolor emocional sostenido también impacta físicamente en el organismo, afectando energía, descanso y estado de ánimo.

    Algunas señales corporales: Presión en el pecho, cansancio al despertar, falta de apetito o ansiedad, sensación de pesadez corporal, dificultad para respirar profundo.

    CUANDO LA DECEPCIÓN ENDURECE EL CORAZÓN

    Una de las consecuencias más comunes de la decepción es el cierre emocional. Después de sufrir, muchas personas empiezan a pensar: mejor no confiar tanto, mejor no esperar nada, mejor no mostrar lo que siento. Lo que comenzó como protección puede transformarse lentamente en distancia emocional y empiezas a dudar de las intenciones de los demás, te cuesta abrirte, pierdes entusiasmo, sientes que algo dentro de ti se apagó. La decepción no solo duele por lo que pasó. Duele por cómo cambia la forma de relacionarte con la vida.

    De Milva Dominguez
    Imagen de la red

  • General

    CAMINAR CON LIBERTAD

    Si somos nosotros quienes debemos gobernar nuestra propia vida, ¿por qué permitimos que otros la gobiernen por nosotros?

    Muchas veces confundimos la orientación y la guía con la sumisión. Una cosa es que alguien nos aconseje, nos oriente o nos comparta su experiencia, y otra muy distinta es seguir esas indicaciones sin pasarlas por el tamiz de la razón y sin analizarlas por nosotros mismos.

    Existe, además, otro aspecto importante. Desde niños aprendemos a seguir el ejemplo y las enseñanzas de nuestros padres. Sin embargo, en muchos casos se confunde la humildad con la obediencia.

    La verdadera humildad no significa debilidad ni servilismo. Al contrario, es una expresión de fortaleza, firmeza y valentía. Ser humilde no es vivir sometido a la voluntad de los demás ni obedecer ciegamente todo cuanto nos ordenan.

    No quiero decir que no debamos obedecer cuando corresponde hacerlo. La obediencia tiene su lugar cuando está fundamentada en el respeto, la justicia y el bien. Pero también debemos desarrollar nuestra propia personalidad y nuestro criterio para saber expresar lo que pensamos cuando sea necesario y tener el valor de decir “sí” o “no” en el momento oportuno.

    No podemos guardar silencio ni obedecer ciegamente cuando sabemos que aquello que se nos pide no es correcto. Y precisamente eso es lo que sucede con frecuencia en la actualidad: muchas personas siguen un patrón sin cuestionarlo, sin darse cuenta de los errores que están cometiendo.

    Solo cuando despertemos comprenderemos que muchos de esos patrones han sido diseñados para mantener a las personas sometidas, no solo en su forma de pensar, sino también en su manera de actuar. Nos condicionan para aceptar como verdad todo lo que vemos y escuchamos, sin detenernos a reflexionar ni a ejercer nuestro propio discernimiento.

    Por eso debemos despertar. Solo cuando aprendamos a pensar por nosotros mismos, a analizar cada situación con serenidad y a escuchar la voz de nuestra conciencia, podremos ver la luz, apartarnos de la oscuridad y caminar con verdadera libertad.

    Autor: Eduardo Rivera C.
    Colombia

    Imagen: de la red

  • Poemas

    EL PODER DE LAS PALABRAS

    Las palabras son así; nunca callan

    en la mente inquieta de la rebelión;

    tan solo descansan su voz

    ante la vergüenza y el asco que las rodean.

    Las palabras son la voz de las injusticias:

    siempre firmes, penetrantes y valientes;

    son el grito —aun cuando mudo— que se alza

    en silencio para proclamar sus heridas.

    Las palabras son la voz de todos nosotros:

    de la alegría, del dolor, de la frustración;

    son el eco de los sentimientos

    que germinan en nuestros corazones.

    Son ellas las que hablan en silencio:

    ese silencio contenido en la garganta

    en medio de la injusticia, el dolor y la soledad;

    ¡es con ellas que el silencio… se alza!

    A FORÇA DAS PALAVRAS

    As palavras são assim, nunca se calam

    na mente inquieta da revolta

    apenas descansam sua voz

    da vergonha e do nojo, à sua volta

    As palavras são a voz das injustiças

    sempre firmes, acutilantes, destemidas

    são o grito, mesmo mudo, que em silêncio

    se levantam para gritar as suas feridas

    As palavras são a voz de todos nós

    da alegria, da  dor, da frustração

    as palavras são o eco do sentir

    que germina no nosso coração

    São elas que falam em silêncio

    que se esconde contido na garganta

    da injustiça, da dor, da solidão

    é com elas que o silêncio…se levanta!

    Autor: Mário Margaride

    Imagen: gentileza del autor