• Prosa Poética

    TE VI PARTIR

     Te vi partir jovencito, con la esperanza a cuestas, muchos sueños por realizar y todas las ganas puestas.

    Te vi alejar, me quedé mirando mientras por dentro hablaba la voz de mi interior:

    -Que así sea, que vuelva un hombre hecho y derecho- decía.

    Te vi partir sabiendo iba a extrañarte, guardé mis lágrimas, lloro el silencio que cultiva nostalgia con los días.

    Quedé esperando ese regreso lleno de risas, tantas anécdotas, historias por contar, sentí alegría que supo mezclarse con la tristeza.

    Te vi partir, me parecía verte regresar triunfante con la felicidad presente, que puedo vestirla a pesar que la vida algunas malas me jugó, pero no pudo vencerme.

    Autor: Miguel Márquez

    Imagen: del autor.

  • Poemas

    COMO LLUVIA DE VERANO

    Todo pasó tan de repente y quedó un gran vacío,
    la luna se marchó, el sol se escondió,
    creció la soledad.

    Hoy miro a mi alrededor, todo me es recuerdo
    que no podrá borrarse alejando los olvidos,
    de a poco la tristeza va creciendo. 

    Como lluvia de verano todo fue pasajero,
    me pregunto por dónde andarás,
    aquí quedó nostalgia de un tiempo que ya fue.

    Me siento a mirar lejos,
    tal vez esperando ese regreso,
    sabiendo, eso es para siempre
    y el alma tiene pena del corazón dolido.

    Autor: Miguel Márquez
    Imagen: Gentileza del autor.

  • Poemas

    EN TU SOLEDAD

    Guardas silencio, apagas tu voz
    mientras tratas de analizar todo lo vivido. 

    Dejas seguir el tiempo sin cargar apuro,
    disfrutas el hoy en tu silencio
    esperando el mañana. 

    En tu soledad, ese banco amigo
    y esas palomas tu fiel compañía. 

    Los que te miran verán tristeza,
    no saben estás disfrutando tu paz. 

    En tu soledad llevas de ti
    la tranquilidad de gozar la vida,
    sin perder la fe que Dios cuida
    para que la riegues todos los días.

    Autor: Miguel Márquez 

    Imagen: Gentileza de Miguel Márquez

  • Poemas

    PUENTE DESDE LA TRISTEZA A LA ALEGRÍA

    Constrúyelo.
    La tristeza se aplaca
    cuando sales a caminar
    por las calles arboladas,
    y plantas de hojas verdes
    aunque sin flores y estén calladas.
    O desde un balcón o ventana
    escuchas a un gato maullar
    (no por hambriento)
    sino en señal de saludar.
    La tristeza se desvanece
    cuando sales al jardín
    le hablas a las plantas,
    a una hoja nueva,
    un retoño verde
    o a un pimpollo.
    Y si ves volar a un colibrí
    (ayer vi uno
    entre las flores de mi rosa china)
    la tristeza huye
    y da lugar a la alegría.

    Malania

    Imagen: de la red y de Patricio M.

  • Prosa Poética

    CÓMPLICE Y TESTIGO

    El silencio suele ser un buen cómplice y un mudo testigo.
    Pero a veces puede empezar a quemar por dentro
    y hacer tanta presión interior y terminar con un estruendo.
    El escribir, es un escape válido
    y aunque no sea con versos perfectos,
    lo que importa es:
    inspirar aire puro para dejar fluir la inspiración,
    y espirar lo que daña, lo que sobra en nuestro interior.
    Escribir también suele ser una buena terapia
    contra la tristeza y el desamor.

    Malania

    Imagen: de la red generada por Gemini

  • Poesía

    UN POEMA EN NAVIDAD

    Un poema en Navidad
    Para un amigo que ya no puede más…
    Una sonrisa desgarrada
    Por tanta desesperanza
    En un clima de agua putrefacta
    Que viste  de negro ciudades y plazas.

    Niños sin Santa y con la alegría guardada
    Esperando el milagro  de respirar,
    un aire sin fragmentos de balas. 
    Sin el tormento de explosiones diarias…

    Es que en esos países 
    El pan no sabe a nada
    Si se consigue… no alimenta el alma.

    La sangre que es savia, circula contaminada
    Queda de esta forma la tristeza plasmada,
    en el cuerpo, en la cara…

    ¡Lancemos una oración  en masas!
    Por esos olvidados en esta época Santa
    A quienes les arrancaron la miel de sus entrañas,
    para sembrarles uvas amargas.

    ¡Qué el Creador se apiade de ellos
    y le devuelva la cordura a los hombres que mandan!
    Para que depongan  sus egos
    y se concentren en hallar felicidad para su gente.

    Autora: Sira Vargas de Biheller .

    Barquisimeto- Estado  Lara Venezuela.

    Imagen de la red.

  • Prosa Poética

    SONRISAS CON AMOR

    Hay sonrisas que atrapan y enamoran – salen del corazón enamorado-
    Son las que nos acarician sin tocarnos, las que llenan el alma, esas que si nos faltan, las extrañamos.
    Pero también hay sonrisas que atrapan y enredan
    como si fuesen telarañas de las que es difícil escapar.
    Son las que  envuelven y enferman.
    Por suerte se puede salir de ellas aunque cueste lágrimas y tristeza.
    A lo largo del tiempo, eso se olvida,
    la sonrisa vuelve a nosotros, vestida de buen aire, llena de paz y se instala.
    Pero esta vez vuelve para quedarse con amor por nosotros mismos.

    Malania

    Imagen: Roxana E. S. y propia (Malania)

  • Poesía

    BRISAS NAVIDEÑAS

    En estos días en que el aire
    parece guardar un brillo distinto,
    en que el corazón se demora
    ante cualquier gesto de ternura,
    quiero abrazarlos con palabras
    que ojalá lleguen
    donde mis brazos no pueden.

    Familia y amigos del alma,
    ustedes que habitan mi recuerdo
    como lámparas encendidas,
    les deseo un tiempo navideño
    que cure lo que duele
    y despierte lo que sigue vivo.

    Que el antes de la Navidad
    nos encuentre preparando el espíritu:
    ordenando silencios,
    descansando heridas,
    dejando que la esperanza
    vuelva a tomar asiento.

    Que la Nochebuena llegue suave,
    como quien toca la puerta
    para no despertar tristezas,
    y nos regale un instante de calma
    en medio del ruido del mundo.

    Y que después, cuando ya pasen
    las fiestas y los brindis,
    permanezca la luz que encendimos,
    esa que no depende de adornos
    ni del calendario,
    sino del amor que seguimos ofreciendo.

    A cada uno de ustedes
    les deseo un tiempo profundo,
    benigno y verdadero,
    que la paz los visite sin prisa,
    y que la alegría se quede más tiempo
    del que suele animarse a quedarse.

    Feliz tiempo de Navidad.
    Con todo mi afecto.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Cuentos

    LA SOSPECHA

    (Segunda parte)

    – Ya son las cuatro, me voy a ir un rato al velorio, le dijo a su esposa.
    La sala no era precisamente una sala alegre, pero ese día le pareció que estaba un poco más iluminada y eso la hacía menos agobiante. La Luz, pensó, siempre es bienvenida. Donde hay luz, las tristezas se van. Algunos vecinos estaban en la vereda cuchicheando porque en los velorios nadie habla en voz alta. Se acercó y, como era conocido, lo saludaron.
    – Qué tal don Carlos.
    – Muy bien. Buenas tardes.
    Don Carlos se quedó parado en la puerta de la sala. Deberé entrar porque nadie saldrá a recibirme, pensó. En ese momento salió la viuda, llorosa acompañada de dos o tres vecinas. Don Carlos se sacó la gorra para saludarla, pero ella siguió su camino sin advertirlo. Cuando sus ojos se habituaron a la oscuridad, descubrió algunas coronas, pocas, y una de las hijas de ella, ya que Raúl se había juntado y no tenía hijos con esa mujer. Ella, en cambio, tenía tres hijos de dos maridos distintos. Falta el gringo, se dijo don Carlos, y también la Marta, la otra hija. El gringo, así le decían a ese muchacho alto, flaco, de pelo castaño claro, de unos 23 años. El Gringo, pensó don Carlos. La hija que estaba con otras chicas, no parecían muy tristes. Charlaban con dos o tres amigas comentando no sé qué cosas. Algunas vecinas sentadas como haciendo el aguante, sin decir nada, observaban todo.
    Se acercó al cajón y allí lo vió al bueno de Raúl. Tenía la cabeza como vendada, con algún rastro de sangre mal lavada por el rostro. Ni le lavaron bien la cara, pensó don Carlos. Se hizo la señal de la cruz y rezó algo como pidiendo a Dios que le de la paz porque después de todo Raúl era un buen tipo. Jamás jodió a nadie. Siempre vivió de su trabajo. Claro ya hacía unos años que estaba solo, pues su mujer se le fue con otro y él empezó a rondar a la madre del Gringo hasta que un buen día se quedó en su casa. Y así fue nomas. Ahora estaba allí, sin vida, sin aliento con los ojos casi cerrados. Ya dejaste de sufrir, pensó don Carlos. Luego de unos minutos se fue para la calle. Hacía calor allí dentro.
    Terminó el velorio, lo llevaron al cementerio y no se habló más de Raúl. La vida siguió. Así nos pasará a todos, pensaba don Carlos mientras ofrecía su mercadería.
    Ya nadie se acordaba del pobre Raúl. El tiempo había pasado, sin embargo, la imagen de Raúl no se le iba de la cabeza. Cómo lo mataron, por qué lo mataron, quién lo mató. Eran preguntas que o tenían respuestas para don Carlos, ni para nadie.
    Un buen día, siempre hay un buen día, don Carlos se encontró a solas con una de esas vecinas que les gusta hablar de las cosas más secretas de los otros. Hacía rato que esperaba encontrarse a solas con ella y como quien no quiere la cosa, le dijo que no podía olvidarse de Raúl y ya habían pasado varios meses.
    – Si, dos años don Carlos, le dijo la vecina.
    Se hizo un silencio apenas interrumpido por el lento masticar del caballo y por la soledad del mediodía.
    – Nunca supimos qué pasó, dijo don Carlos, como al pasar.
    – Pero Ud, ¿no se enteró?, le descargó la chismosa.
    – De qué tengo que enterarme.
    – No vio que el gringo hace tiempo que no vive por aquí?

    Autor: Manuel Clemente Rodríguez

    Imagen de la red

  • Prosa Poética

    NUNCA TE SIENTAS SOLO

    Nunca te desanimes cuando veas que nadie está a tu lado,
    no dejes que los miedos se apoderen de ti.

    No te sientas mal, intentando abandonar todo
    y salirte de la senda, porque te domina el desánimo, la tristeza.

    Nunca te sientas solo, ten fe en Dios
    porque siempre estará a tu lado diciéndote a su manera:

    -Cuando todos te hayan abandonado, llámame en una oración
    y sabrás que siempre estoy fortaleciéndote- 

    Autor: Miguel Márquez

    Imagen: de la red gentileza de Ricardo Gamero