UN CARDENAL
Miguitas que sobran del pan,
no las arroja a la basura,
las guarda en una bolsita
para dárselas al cardenal.
Él la visita a diario
y a veces trae a su compañera
y como en agradecimiento,
con su canto, el día le alegra.
Ya se le hizo costumbre
esperarlo a la misma hora
y él sin miedo alguno
muy tranquilo se le acerca.
Picotea las miguitas
y también algunas hormigas,
gusanitos y otros bichitos
que le sirven de comida.
Hoy como todos los días
con su rojo vivo de copete
la visitó el cardenal
y ella le ofreció un banquete.Malania
Imagen: Noe G.