• Relatos

    UN PAQUETE

    Hay días que parecen decididos a poner a prueba la paciencia. Hoy fue uno de ellos.

    Esperaba la llegada de un paquete con la tranquilidad de quien sabe que en algún momento sonará el timbre. Sin embargo, esa llamada nunca llegó. En su lugar, comenzó una larga cadena de incertidumbres.

    El transportista, suponiendo que yo no me encontraba en casa, tomó una decisión por su cuenta: entregó el paquete a una señora llamada S. M., una vecina que vive a varias casas de distancia. Ella aseguró conocerme y dijo que luego me haría llegar el envío. Pero la realidad era muy distinta: no nos conocemos.

    Desde el mediodía pasé horas averiguando qué había ocurrido. Fui de casa en casa, preguntando con la esperanza de encontrar alguna pista. Mientras tanto, el repartidor había dejado constancia en su hoja de ruta de que el paquete ya había sido entregado a una vecina, dando el asunto por resuelto.

    Para alguien con buena salud, tal vez solo habría sido un contratiempo. Pero cuando el estado físico no acompaña, situaciones como esta generan un desgaste mucho mayor. La preocupación, la incertidumbre y el esfuerzo de recorrer el vecindario terminaron convirtiendo una simple entrega en una experiencia agotadora.

    Finalmente, decidí comunicarme con la central desde donde había sido enviado el paquete. Escucharon mi reclamo y me aseguraron que buscarían una solución. Y, para mi alivio, así fue. Aproximadamente una hora después, el transportista se puso en contacto conmigo, fue a retirar el paquete del lugar donde lo había dejado y, ya entrada la noche, lo entregó en mi domicilio, como debió haber ocurrido desde el principio.

    El problema quedó resuelto, pero la experiencia dejó una enseñanza para todos los involucrados. El transportista comprendió que nunca debe entregar un paquete a un tercero sin la autorización expresa del destinatario, por más bien intencionada que parezca la decisión. Y quien recibe un envío ajeno también debería actuar con prudencia: no corresponde aceptar la responsabilidad de entregar un paquete a alguien que en realidad no conoce.

    Al final, el paquete llegó a destino. Pero lo que debió ser un trámite sencillo terminó convirtiéndose en una tarde de preocupación, búsquedas y llamadas. Ojalá esta experiencia sirva para recordar que, en cuestiones de confianza y responsabilidad, hacer las cosas correctamente desde el principio evita problemas innecesarios para todos.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Relatos

    TODOS LOS DÍAS

    Todos los días son diferentes. Todo cambia a nuestro alrededor: la naturaleza, las energías y las circunstancias de la vida. Por eso debemos permanecer atentos, porque así como hay días llenos de alegría, satisfacción y esperanza, también hay momentos de tristeza, amargura, angustia, inconformismo y ansiedad.

    Es precisamente en esos momentos cuando debemos prestar mayor atención para no dejarnos atrapar por esa telaraña de pensamientos y emociones que, sin darnos cuenta, nos conduce directamente hacia el abismo. Y cuando queremos reaccionar, muchas veces ya es demasiado tarde.

    Aprendamos a mantenernos firmes. Aprendamos a buscarnos a nosotros mismos y a extraer esa fuerza, esa valentía y esa firmeza que solo nuestro espíritu puede darnos. No nos dejemos arrastrar por la debilidad, el miedo ni el egoísmo, porque ellos nos conducen por caminos equivocados, donde reina la oscuridad y nos alejan, poco a poco y de manera casi imperceptible, de la luz.

    Autor: Eduardo Rivera C.
    Colombia
    Imagen: de la red (Pinterest)

  • Poemas

    SE ENAMORÓ

    Tan solo verla no pudo dejar de mirarla,
    su belleza lo conquistó,
    suspiró por ella en su silencio.

    No pudo dejar de pensarla,
    no pudo sacarla de su corazón
    aunque no la tuviese a su lado.

    Se enamoró sin entender el porqué,
    hoy la tiene presente
    dejando cada palabra hable de ella.

    Quisiera olvidarla pero los recuerdos no dejan,
    el tiempo la hace extrañar,
    sabiendo, a la distancia la sigue amando.

    Autor: Miguel Márquez


    Imagen: Gentileza del autor.

  • Haikus

    MARIPOSA Y GIRASOL

    En la mañana
    como reina del lugar
    vuela en silencio.

    Abre sus alas
    con su porte elegante
    besa al girasol.

    La mariposa
    presencia calma y dulce,
    suave y brillante.

    Malania

    Imagen: Ninet

  • Poemas

    ESPERANDO EL DESAYUNO

    Cada mañana
    en silencio esperas
    en un rincón de luz
    me acompaña tu presencia.
    Una dulce rutina.
    Las horas enteras
    llenas de alegría
    con tus ojos azules
    iluminas la cocina.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.



  • Poesía

    PACHAMAMA

    Ya canta el monte temprano,
    despierta el río al pasar;
    agosto llega silbando
    con perfume de chañar.

    Se arrodilla la mañana
    sobre el vientre del terrón,
    y la Pachamama espera
    nuestro humilde corazón.

    No es un día cualquiera,
    lo sabe el cielo y el sol;
    la tierra viste de fiesta
    con su poncho de color.

    Se abre el patio de la casa,
    se enciende el fuego ancestral;
    la memoria de los viejos
    vuelve a hacerse carnaval.

    Corre la caña con ruda
    como un rezo en la reunión;
    cada sorbo es un “gracias”,
    cada trago, una bendición.

    Dicen que espanta las penas,
    que al mal lo deja partir,
    y que fortalece el alma
    para volver a vivir.

    ¡Salud, Madre de los montes,
    de la espiga y el mistol!
    Que nunca falte tu abrazo,
    ni la lluvia, ni el farol.

    Porque el hombre es solo un hijo
    de tu inmensa voluntad;
    quien cuida la tierra, cuida
    su propia eternidad.

    Que florezcan los caminos,
    que haya cosecha y calor;
    y que agosto nos recuerde
    vivir sembrando el amor.

    Levantemos nuestras copas
    mirando el amanecer;
    por la Pachamama eterna,
    ¡gracias por tanto ofrecer!

    Y que la caña con ruda,
    como enseñó la tradición,
    nos encuentre cada agosto
    con fe, respeto y unión.

    Que nunca muera la costumbre,
    ni el respeto al vegetal;
    porque quien honra a la Tierra
    siembra un mañana ancestral.

    Brindo por la Pachamama,
    por su infinito verdor;
    que el primero de agosto
    nos encuentre con amor.

    Malania

    Imagen de la red

  • Relatos

    DESPERTAR Y COMPRENDER

    Todos, a lo largo de la vida, cometemos errores. Sin embargo, existe una gran diferencia entre unas personas y otras: mientras unos procuran reconocerlos, corregirlos y no volver a cometerlos, otros continúan recorriendo el mismo camino, repitiendo día tras día las mismas equivocaciones.

    Cuando llegan las consecuencias de esos actos, muchos tiemblan, se desesperan, se inquietan y no logran sobreponerse. Terminan cayendo en el abismo, víctimas de la misma angustia, del mismo desespero y de la misma debilidad con la que vivieron, sin comprender que no estaban atentando contra los demás, sino contra ellos mismos.

    No entendemos que nuestro cuerpo es el templo donde habita la chispa divina. Dios permanece siempre con nosotros a través de nuestro espíritu, que es esa presencia viva y sagrada en nuestro interior. Sin embargo, preferimos alejarnos de esa luz y seguir las insinuaciones y los deseos que proyecta el cuerpo, cayendo en todo aquello que alimenta el egoísmo, la mentira y la codicia.

    De esa manera permanecemos sometidos a un sistema que nos mantiene esclavizados por todo lo que vemos y oímos, impidiéndonos despertar a la verdadera realidad: que la verdad no se encuentra fuera de nosotros, sino en nuestro interior.

    El día en que despertemos y comprendamos que somos hijos de Dios y que esa chispa divina habita en cada uno de nosotros, comenzaremos a vivir en paz y en armonía con nosotros mismos. Entonces aprenderemos a amar, respetar y valorar todo cuanto nos rodea, deseando siempre el bien para nuestros semejantes y caminando por la senda del amor, la verdad y el servicio.

    Eduardo Rivera C.

    Imagen: de la red

  • General,  Salud

    IRA Y DESAHOGO

    Ira, cólera, furia, rabia, furor y tantos otros sinónimos o parecidos que se pueden asignar a ese estado de nerviosismo que puede poner patas arriba lo que bien podría ser un hermoso día.
    A veces la ira se puede sujetar, por respeto, por no alterar más los ánimos y no generar discordias. Pero otras, cuando “el vaso rebasa”, no queda otra que exteriorizar la bronca, lo que muchas veces es inevitable.
    Aunque hay personas que se desahogan todos los días gritando, creo que eso ya es enfermizo y debería ser tratado por un profesional. Todo les molesta, nada les cae bien, no se conforman con nada ni con nadie.
    Así por más que el entorno intente vivir en paz, con gente llena de ira se hace imposible la armonía. La discordia es la que prima.
    Lo mejor que hay para combatir la ira, si esta se manifiesta a diario y se posesiona del ser, además de realizar consultas con un profesional -quien sabrá guiar e indicar los pasos a seguir-, también es bueno ponerse en contacto con la naturaleza, aspirar aire fresco, caminar, observar por ejemplo, las flores de un lapacho amarillo, o de algún otro árbol o plantas que haya alrededor. Eso también es hacer terapia visual y de armonía natural.

    Malania

    Imagen: Yoyi G.

  • Poemas

    EL RELOJ INTERIOR

    Hubo un tiempo en que corría,
    como si la vida premiara al primero en llegar.
    Creía que la prisa era el idioma de los sueños,
    y que detenerse era perder y llorar.
    Pero el camino, sabio en sus silencios,
    me habló con la voz de las caídas y las tormentas.
    Me enseñó que no toda carrera
    se conquista con velocidad,
    y que a veces el paso más valiente
    es aquel que sabe esperar.
    Aprendí a caminar sobre cáscaras de huevo,
    con el alma despierta y los sentidos abiertos,
    descubriendo que no toda sonrisa nace del corazón,
    ni todo elogio es reflejo de la verdad.
    Hay palabras que abrazan de frente y,
    al darse vuelta, se convierten en sombras.
    Hoy camino despacio.
    Ya no persigo las horas, ni discuto con el reloj.
    Solo escucho el compás que marca mi pecho,
    ese latido sincero que conoce los senderos
    antes que mis propios pasos.
    Porque el corazón,
    cuando aprendemos a oírlo,
    es el único mapa que casi nunca se equivoca.
    Y en su calma he encontrado el destino
    que la prisa jamás pudo mostrarme.

    Malania

    Imagen: propia

  • Poesía

    CIELO DIFERENTE

    Cielo empedrado en nubes de pastel,
    como un jardín pintado en el ocaso;
    la lluvia les dejó su tenue abrazo
    y el campo el dulce aroma de la miel.

    Quizá supieron del color más fiel
    que brota entre las fresas, paso a paso;
    quizá bebieron gotas, vaso a vaso,
    del gris que se volvió rosado y fiel.

    Abajo, el bosque guarda su silencio,
    vestido por la sombra que perdura,
    soñando con la aurora en su paciencia.

    Y cuando el alba encienda la espesura,
    despertará la luz con su presencia,
    besando el cielo, el árbol y la altura.

    Malania

    Imagen: Yoyi G.

  • Relatos

    AUTOESTIMA

    “¿Qué piensas de mí?”
    Hay personas que se preocupan mucho por lo que se dice de ellos.
    En cambio a mí personalmente poco me importa.
    Que si viajo, si voy o me quedo; si voy a la peluquería o a la manicura; si escribo, si publico en redes, qué publico, por qué ese tema u otro.
    Con tal de saber que lo que hago está bien, mi conciencia está limpia, no me interesa qué dicen los demás, porque siempre están los que nos quieren y los que no. Si hay motivo para ello, cada uno sabrá el por qué.
    En fin…obrar bien y punto. Tener autoestima suficiente como para rechazar cualquier comentario negativo. Eso es lo importante.
    No se puede conformar a todos con nuestra forma de ser.

    Malania
    Imagen: Propia