• Haikus

    TEJIENDO PALABRAS

    Las palabras van,
    abren surcos de voces,
    mas, sin regresar.

    Siguen su curso,
    pero en otras gargantas,
    vuelven a nacer.

    Viento de letras,
    sembrando nuevas voces
    pasa en silencio.

    La niña teje
    palabras en colores,
    en obra de arte.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Cuentos

    PASAJERA SIN BOLETO

    El ómnibus avanzaba como un hilo oscuro atravesando la tarde. Afuera, los árboles se inclinaban al paso del viento y el sol se despedía sin apuro, como si también estuviera de viaje.
    Yo miraba por la ventanilla cuando la vi.
    Era una abeja pequeña, casi dorada, que golpeaba una y otra vez contra el vidrio. Su vuelo no era firme: más bien parecía una pregunta insistente. Zumbaba bajito, como si pidiera permiso para volver al mundo de afuera.
    —Mátala —dijo una mujer a mi lado, sin mirarla demasiado—. Esas cosas después pican.
    Pero la abeja no tenía cara de amenaza. Tenía cara de extravío.
    Se había colado en el colectivo quién sabe en qué parada, y ahora estaba atrapada entre destinos que no eran suyos. Un viaje sin flores, sin aire, sin rumbo propio.
    La observé un rato largo. Cada intento suyo contra la ventana era más débil que el anterior. Pensé en lo fácil que sería aplastarla con un gesto mínimo. Pensé también en lo fácil que es, a veces, decidir por la vida de otros.
    No hice nada.
    O mejor dicho, decidí esperar.
    Cuando el chofer anunció una parada técnica, sentí que algo dentro mío también se detenía. Me saqué la bufanda despacio, como si el movimiento pudiera asustarla, y con cuidado la envolví. Apenas pesaba: era como sostener un soplo.
    Bajé del ómnibus. El aire de afuera tenía otro olor, más abierto, más cierto. Caminé unos pasos hasta un árbol que parecía estar esperando a alguien.
    Abrí la bufanda.
    La abeja dudó un instante, como si no creyera en esa libertad repentina. Después, desplegó sus alas y se fue. No hizo ruido. No miró atrás.
    Yo sí la miré.
    No supe qué fue de ella después. Tal vez encontró flores. Tal vez encontró su camino. O tal vez el mundo
    siguió siendo difícil, como suele ser.
    Pero no murió en ese vidrio.
    Y eso, pensé mientras volvía al asiento, ya era suficiente.
    El ómnibus arrancó otra vez. Yo también seguí viaje, con la extraña certeza de haber compartido kilómetros con una pasajera sin boleto, que por un rato fue tan humana como cualquiera de nosotros.

    Moraleja: A veces, los gestos más pequeños pueden cambiar un destino. Elegir cuidar, incluso cuando nadie lo espera, también es una forma de viajar mejor por la vida.

    Malania

    Imagen: propia

  • Poesía

    MAJESTUOSO CIELO

    La luna, costurera del silencio,
    hilvana con hilos de plata
    ilusiones que el sueño desfleca
    en la orilla secreta de las estrellas.

    Se desnuda en su blancura intacta,
    aunque juegue a esconderse
    tras el velo errante de las nubes,
    como quien sabe que ser vista
    también es una forma de misterio.

    La noche, paciente,
    extiende su manto oscuro
    y cobija las luces diminutas
    que laten desde la tierra,
    encendiendo deseos que no se nombran.

    Y desde lo hondo,
    desde ese rincón donde arde lo invisible,
    emergen los sueños,
    ligeros, obstinados,
    alzando su vuelo sin permiso.

    Suben,
    como si supieran el camino,
    como si el cielo los llamara por su nombre.

    Y allí,
    en lo inmenso,
    donde todo parece comenzar de nuevo,
    se vuelven parte
    del majestuoso
    y azabache cielo.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Poesía

    CON LOS OJOS ABIERTOS

    Hay historias que nacen despacio,
    como si el tiempo dudara en contarlas,
    y sin embargo crecen,
    se enredan en la piel
    como un susurro antiguo que nos reconoce.

    Caminamos dentro de ellas sin darnos cuenta,
    con los ojos abiertos y el asombro intacto,
    preguntándonos en silencio
    si esto que arde tan suave
    puede ser verdad.

    Porque hay instantes
    que no piden permiso para ser eternos,
    que se instalan en el pecho
    como un latido nuevo,
    como algo que no sabíamos que buscábamos.

    Y entonces el mundo se vuelve ligero,
    como si todo encajara sin esfuerzo,
    como si el sueño,
    ese que guardamos sin nombre,
    decidiera, por fin, sucedernos.

    Y no queremos despertar.
    No por miedo,
    sino porque, por primera vez,
    la vida se parece demasiado
    a lo que siempre imaginamos en secreto.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Relatos

    LA IRA Y EL HAMBRE

    Mi hijo era pequeño, pero ya sabía hablar. Aun así, en ciertos horarios lloraba, se enojaba por cualquier cosa, nada le venía bien. Hasta que descubrí que un poco de leche tibia con té o con cacao en su mamadera lo calmaba. Era hambre lo que tenía, pero nada quería, nada lo conformaba, solo su mamadera. Así fue que cuando ingresó a la escuela primaria, yo lo esperaba en casa con una mamadera llena, porque sabía que si no tomaba la leche, se pondría histérico jaja. Y hasta ahora, ya tiene 47 años y cuando está con hambre, cuando por trabajo pasa el mediodía de largo sin almorzar como corresponde, “se pone loco”, por supuesto que sabe alimentarse bien.
    La crisis económica mundial es uno de los factores responsables de la ira en las calles, de la violencia, a causa del hambre.
    Por supuesto, no descarto otros, como el desamor, el dolor físico por alguna dolencia, y todo lo que mencionas en tu post.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poesía

    YERBA MATE HORIZONTE

    Desde el monte misionero,
    hasta el sol de cada aurora,
    late fuerte en la memoria,
    la labor de tanta gente,
    de Empresa Agro San Roque,
    que a la tierra siempre honra.

    Yerba Mate Horizonte,
    compañera del sendero,
    trae el perfume del monte
    y el canto del yerbatero.

    En el claro amanecer,
    va alegrando corazones,
    nutre el alma con su fuerza,
    y despierta ilusiones.

    Da vigor para el trabajo,
    para luchar cada día,
    como un abrazo caliente,
    que regala su energía.

    Y cuando el sol se va yendo,
    pintando rojo el terrón,
    unos mates compartidos,
    dan descanso al corazón.

    Porque en cada ronda amiga,
    entre charla y resplandor,
    vive Empresa Agro San Roque,
    sembrando esfuerzo y labor.

    Y si es con lluvia o con sol,
    siempre acompaña su sabor.
    Con Yerba Mate Horizonte,
    en todo hogar hay calor.
    Nadie puede resistirse,
    a su agradable aroma y sabor.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poemas

    ADÓNDE IRÁN

    A donde irán los días de ayer

    A donde irán las cosas de hoy

    A donde irá lo que no hemos hecho 

    A donde irán las mañanas y toditas las tardes

    A donde irán los sueños no realizados

    A donde irá lo que vivimos y no lo llevamos

    A donde irán las ganas tan vivas que no se quedan

    A donde irán los recuerdos perdidos 

    A donde irán esas personas que se alejan en silencio

    A donde irán los que están ahora sin tener rumbo,
    quedará la nostalgia borrando olvido sin cambiar la realidad.

    Autor: Poeta Uruguayo Miguel Márquez                   

    Imagen: Gentileza del autor

  • Poemas

    DOS ESTACIONES

    Las olas la saludan,
    ella, a su manera lo disfruta.
    En un continente, la primavera,
    con sus flores coloridas
    y en el opuesto, en occidente,
    los árboles se tiñen de marrones,
    de naranja, o amarillo.
    Luego caen sus hojas
    y vuelan al viento,
    llevando mensajes ocultos
    en su impredecible destino.
    Son paisajes diferentes
    pero ambos, espectaculares.

    Malania

    Imágenes: de la red y de Yoyi Gauto

  • Poesía

    MISTERIOS CELESTIALES

    Zurce la luna en el cielo
    ilusiones deshiladas,
    entre estrellas plateadas
    va bordando su desvelo;
    la noche tiende su velo
    sobre luces terrenales,
    y en impulsos naturales,
    extendiéndose en el día,
    alzan su vuelo en sueños,
    buscando en lo alto del cielo
    los misterios celestiales.

    Malania

    Imagen: Alejandra de Comodoro R.

  • Prosa Poética

    ASÍ AMIGOS

    Si nos toca perder, siempre estará ese amigo que dirá: 

    -levántate y sigue que nada terminó, tú puedes-

    Si nos ven llorando, tratarán dibujarnos sonrisas, secar nuestras lágrimas poniendo el hombro.

    Si la vida nos trae reveses, empujan el carro juntos y nunca se rinden.

    Así amigos en buenas y malas, caminando firme lado a lado derramando alegría. 

    Así amigos, siendo sol en día gris, luna en noche oscura, mostrando firmeza que vence temores. 

    Así amigos, sin dejar que nos gane el tiempo y distancia, sin echar nada al olvido.

    Autor: Miguel Márquez

    Imagen: Gentileza del autor     

  • Poesía

    POETA VERSERO

    Dijo un kiosquero un día,
    mientras cebaba un mate,
    “este que pasa cantando
    lleva versos en el aire”.

    Y no se equivocó el hombre
    con su mirada certera,
    soy cantor de lo sencillo,
    soy versero por madera.

    No preciso de papeles
    ni tinta para escribir,
    me brotan coplas del alma
    como el río al discurrir.

    Traigo rima en la palabra
    y en el pecho un tambor viejo,
    que repica cuando el viento
    me susurra algún consejo.

    Soy de canto improvisado,
    de guitarra y polvareda,
    de esos que alzan la tonada
    cuando el silencio se queda.

    Y si alguien duda y pregunta
    qué soy cuando me presento,
    le contesto sin rodeos:
    soy poeta en movimiento.

    Malania

    Imagen: de la red