• Poemas

    NO LLORES MÁS 

    Seca esas lágrimas,
    aleja esa tristeza,
    que la vida sigue.

    No sufras, quiero verte sonreír,
    por eso a tu lado estaré,
    para decirte cuenta conmigo.

    Bailemos, dibujemos sonrisas en el aire,
    para que nos atrape la felicidad. 

    Quiero hablar mirándote a los ojos,
    diciéndote palabras bonitas.

    Ya no llores más,
    echa atrás todo el daño y caminemos juntos,
    donde el mundo toma otro color aún en lo difícil.

    Ya no llores más,
    estoy para quedarme a tu lado y protegerte de todo mal
    tratando calmar penas, dolor.

    Es tu tiempo de cambiar
    y aquí estoy para ser tu compañía,
    vamos cultivando la alegría. 

    Autor: Miguel Márquez

    Imagen: de la red

  • Poemas

    SIN PRISA

    “Hay paisajes que se visitan y paisajes que te retienen un rato más de la cuenta. Terradets es de estos últimos.
    Deja el reloj en casa; aquí la hora la dan los reflejos del agua, la luz que cambia entre los pinos y esa agradable sensación de no tener ninguna prisa.”

    Autor: Antonio Moreno N.
    España

    Imagen del autor

    Lo comparto porque es un hermoso lugar, donde la naturaleza invita a detener el tiempo.
    El agua parece guardar el cielo, y los árboles abrazan el paisaje en silencio.
    A veces, simplemente hay que estar, contemplar y dejar que el alma disfrute del momento.
    Hay lugares que se quedan para siempre en la mirada y en el corazón.

    Malania

  • Poemas

    NAVEGAR EN EL TIEMPO SIN TIEMPO

    Me da miedo navegar,
    aunque reconozco que me gusta el mar.
    Entonces elijo navegar en el tiempo,
    sin tiempo,
    ese que nadie exige,
    que nadie apura,
    con plena libertad.
    Mi mente navega a la orilla del mar,
    o simplemente,
    viendo las burbujas,
    esas que forma el agua cristalina
    de un arroyo misionero
    que corre y canta,
    o sentada
    contemplando el horizonte,
    en un espacio amplio,
    rodeada de pasto y árboles,
    con la brisa
    acariciándome la piel.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Relatos

    LAS TRES PLAGAS DESTRUCTIVAS

    Todo lo que necesitamos está dentro de nosotros, no afuera. Sin embargo, seguimos caminando en dirección contraria a nuestra verdadera realidad, transitando por caminos de oscuridad y alejándonos cada vez más de la luz.

    Muchos ya estamos convencidos de que el Reino de nuestro Padre está dentro de nosotros y no afuera. Y si ese Reino habita en nuestro interior, no tendríamos por qué vivir sometidos a la escasez ni permitir que el miedo, la tristeza o la desesperanza gobiernen nuestra existencia. Debemos procurar permanecer atentos y vibrar en salud, amor, prosperidad y abundancia.

    Todo fluye de adentro hacia afuera, no de afuera hacia adentro. Aquello que pensamos, proyectamos y sostenemos puede transformar nuestra manera de vivir. El problema aparece cuando, después de imaginarlo y desearlo, permitimos que la duda se apodere de nosotros.

    La duda es capaz de debilitar aquello que inicialmente concebimos con claridad. Pensamos, proyectamos y queremos alcanzar algo, pero cuando comenzamos a hablar de ello, aparece la incertidumbre y terminamos poniendo límites a nuestras propias posibilidades. Esto ocurre porque todavía estamos influenciados por el miedo, la inseguridad y el egoísmo.

    A estos tres obstáculos los denomino las tres plagas que nos están destruyendo lentamente. Son los que han contribuido a establecer matrices que cada día nos atan más a lo material y nos alejan de nuestra verdadera dimensión espiritual.

    Despertemos a la realidad. Seamos conscientes de que esa chispa divina está dentro de nosotros y de que podemos desarrollarla. Podemos actuar con conciencia y libertad cuando aprendemos a conocernos, a dominar nuestros pensamientos y a comprender la verdad.

    Por eso el Maestro Jesús dijo: «La verdad os hará libres». Cuando descubrimos esa verdad interior, comenzamos a recuperar nuestra libertad y dejamos de depender de aquello que pretende imponerse desde afuera.

    Porque lo que nace de nuestro interior nos conecta con nuestra verdadera esencia; en cambio, cuando permitimos que todo lo externo determine quiénes somos y cómo debemos vivir, corremos el riesgo de convertirnos en esclavos de aquello que nos rodea.

    Despertemos, entonces, y busquemos dentro de nosotros la luz, la verdad y esa chispa divina que siempre ha estado allí, esperando que la reconozcamos.

    Autor: Eduardo Rivera
    Colombia

    Imagen: de la red

  • Minicuentos

    HORNO DE BARRO

    En el patio de aquella casa había un tesoro construido con ladrillos y barro. Un horno de boca ancha, protegido por un techo de chapa para que la lluvia no mojara su cuerpo de tierra.

    No había otro horno en casa. Aquel era suficiente para alimentar a toda la familia y, de paso, llenar de aromas la infancia.

    Mi madre encendía el fuego y preparaba el pan casero, de esos que perfumaban hasta los rincones más lejanos. Mi padre se encargaba del asado, mientras mi hermana preparaba sus deliciosos bizcochuelos dulces.

    La leña tampoco llegaba sola. Mi padre la cortaba a hachazos y, algunas veces, mi madre también empuñaba el hacha. Allí nadie se quedaba mirando; cada uno aportaba lo suyo.

    El horno estaba afuera, pero su calor parecía entrar en cada habitación. Era el punto de encuentro, aunque no hubiera sillas ni mesa alrededor. Bastaba el fuego, alguna conversación y el aroma de lo que se estaba cocinando.

    Hoy, al mirar aquel horno, siento que no estoy viendo solamente ladrillos, barro y cenizas. Estoy mirando una parte de mi historia, las manos trabajadoras de mis padres, las ocurrencias de mi hermana y aquellos momentos sencillos que entonces parecían cotidianos.

    Ellos ya no están, pero hoy los recuerdo más que nunca. Es el día de los Fieles Difuntos.
    El fuego se apagó hace tiempo, pero hay recuerdos que nunca se enfrían.

    Porque algunos hogares no se construyen solamente con paredes y techos; también se construyen con amor, trabajo compartido y aromas que permanecen para siempre en la memoria.

    Malania

    Imagen: Gentileza de Manuel C. R.

  • Prosa Poética

    NO DEJES TE ATRAPE EL ENOJO POR LAS COSAS DEL MUNDO

    Que lo que vives a diario no te ponga de malhumor,
    quitando tranquilidad.

    Que nada aleje la paz de ti provocando rabia,
    que terminas descargando en los que te rodean de manera injusta.

    No dejes que te atrape el enojo por las cosas de mundo,
    mantén firme tu fe en Dios que te fortalecerá dándote calma para seguir adelante todos los días,
    diciéndote a su manera 

    –Si el mundo te tiene preso a sus cosas, confía en mí que he de sacarte de sus trampas para seguir por mi senda siempre- 

    Autor: Miguel Márquez

    Imagen: M. Julián T.

  • Poemas

    EL CHALTÉN DESDE MI VENTANA

    El sol se quedó dormido
    sobre las cumbres de El Chaltén,
    y encendió de fuego el cielo
    con pinceladas de atardecer.

    Las nubes, vestidas de oro,
    abrazan la roca encendida;
    y entre montañas majestuosas
    se vuelve asombro la vida.

    ¡Qué inmensidad, qué belleza,
    qué regalo para la mirada!
    La naturaleza hace poesía
    sin necesitar decir nada.

    Malania

    Imagen: Gentileza M. Julián T.

  • Poemas

    VOLVER A CASA

    Volver a casa no es solamente
    cruzar la puerta y regresar,
    es encontrar en lo más profundo
    ese lugar donde descansar.

    Es volver a los viejos recuerdos,
    a los abrazos que saben esperar,
    a los aromas que guarda la infancia
    y a las voces que viven más allá.

    Porque hay caminos que nos alejan,
    y otros que nos enseñan a volver;
    pero siempre hay un rincón del alma
    donde sabemos que queremos permanecer.

    Volver a casa es volver a uno mismo,
    al sitio donde habita el corazón,
    donde no hacen falta explicaciones
    y nos recibe, silenciosa, la emoción.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Cuentos

    UN REGALO INESPERADO

    Ella lo esperaba con ilusión. Se habían conocido por una red social y, después de varios días de conversaciones, decidieron encontrarse. Él viajó desde el sur, llevando un hermoso regalo y muchas ganas de conocerla.

    Pasearon por la ciudad, conversaron y rieron. Todo parecía marchar sobre ruedas; hasta que llegó el momento de la intimidad.

    Entonces, algo inesperado apagó la magia del encuentro: el aliento de él le resultó insoportable. Ella no supo cómo decírselo y prefirió guardar silencio. Al despedirse, cada uno siguió su camino, y aquella historia que prometía comenzar quedó en la nada.

    Cuando me lo contó, le dije que era una pena. Quizás él desconocía su problema, que no necesariamente provenía de la boca; podía tener alguna causa digestiva y necesitar atención médica. ¿Cómo iba a solucionarlo si nadie se lo advertía?

    Pero ella no se animó a hablar.

    Y así, por una verdad que no encontró palabras para salir a la luz, dos personas perdieron la oportunidad de descubrir si había algo más entre ellas.

    Moraleja:

    A veces, una palabra dicha con respeto puede abrir una puerta que el silencio cierra para siempre. La sinceridad no consiste en herir al otro, sino en darle la oportunidad de mejorar. Porque nadie puede corregir aquello que desconoce, y una conversación a tiempo puede cambiar el rumbo de una historia.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Relatos

    VIVIR DESDE EL AMOR

    Si pudiéramos comprender y aceptar de verdad que la conciencia divina está en nuestro interior, que forma parte de nuestro ser y que, día tras día, minuto a minuto, segundo a segundo, trata de mostrarnos aquello que debemos hacer para no seguir cayendo en las tentaciones que nos presenta el mundo material, comenzaríamos a mirar nuestra existencia de una manera diferente.

    Ese velo que nos cubre muchas veces somos nosotros mismos quienes nos negamos a romper para conocer la verdad. Mientras continuemos caminando dormidos y no despertemos a la realidad de quiénes somos verdaderamente, seguiremos siendo manejados como títeres y dejándonos llevar por todos esos algoritmos y por la inteligencia artificial que hoy nos rodea, que puede alejarnos cada vez más del conocimiento que poseemos en nuestro interior.

    Tenemos esa chispa divina y podemos activarla, despertarla y ponerla no solamente a nuestro servicio, sino también al de los demás.

    Sin embargo, ni siquiera queremos seguirle el paso a nuestra Madre Tierra, que viene vibrando y desplazándose a mayor velocidad para limpiarse, sacudirse de ese peso y comenzar a moverse en aquellas energías que también necesitamos. Debemos desprendernos de todo aquello que nos limita y limpiarnos a la par de ella, para alcanzar nuestro equilibrio, ir cortando ese velo y comenzar a percibir con mayor claridad la realidad que nos rodea.

    Muchas de las situaciones que vivimos y de aquello que nos sucede son consecuencia de nuestro libre albedrío y de la cobardía que nos han inculcado, haciéndonos creer que somos fuertes cuando, en realidad, muchas veces actuamos desde el miedo; haciéndonos pensar que somos superiores a los demás, cuando la realidad es que todos formamos parte de una misma creación.

    Cada día vemos cómo la debilidad lleva a algunas personas a actuar de determinadas maneras. Por eso, hermanos míos, procuremos vivir desde el amor y conectarnos con esas energías hacia las cuales nuestra Madre Tierra también nos está impulsando, para que podamos despertar y aprender a escuchar lo que esa otra conciencia nos dice.

    Es como otro yo, otra presencia que habita en nuestro interior y que nos habla diariamente, a toda hora, pero que muchas veces no somos capaces de escuchar.

    Abramos nuestro corazón, atendamos esa voz interior y comencemos a vivir desde el amor, sirviendo, ayudando y guiando a los demás, como nos enseña la ley de nuestro Padre, para que todos podamos caminar en paz.

    Autor: Eduardo Rivera
    Colombia

    Imagen: de la red