Poesía

  • Poesía

    UN MAR DE ENCAJE Y ALGODONES

    Se divide el firmamento en dos orillas,
    un mar de encaje blanco y algodones,
    mientras el viento teje sus canciones
    y el sol derrama luces amarillas.

    Arriba, el cielo traza sus caminos
    con hilos transparentes de poesía,
    un suave lienzo donde la agonía
    se rinde ante los brillos matutinos.

    Abajo, el mundo observa en su silencio
    la inmensidad que el día nos regala,
    mientras el alma, en calma, despliega su ala
    bajo este cielo eterno que presencio.

    Malania

    Imagen: Rosana G. B.

  • Poesía

    LUNA VIEJA

    En la noche de luna vieja,
    cuando el cielo parece callar,
    también la sombra guarda un sentido
    para quien se atreve a contemplar.

    Es la luna balsámica, que aun
    pequeña y delgada nos puede guiar,
    invita al descanso, en cierre de ciclos,
    confundiéndose con las luces de la gran ciudad.

    Malania

    Imagen: Roxana E. S.

  • Poesía

    PADRES PRESENTES Y AUSENTES

    Hoy pienso en ti, padre querido,
    que ya no caminas por este sendero,
    pero tu voz sigue siendo abrigo
    y tu amor, mi refugio sincero.

    Hay sillas ocupadas en muchas mesas,
    abrazos que aún pueden darse hoy;
    padres que sonríen entre sus familias,
    y qué bendición tan grande son.

    Y aunque el mío partió hace tiempo,
    no se ha ido de mi corazón;
    vive en cada consejo aprendido,
    en cada paso, en cada decisión.

    A quienes tienen a su padre cerca,
    abrácenlo sin esperar después;
    digan hoy las palabras guardadas,
    porque el tiempo no vuelve otra vez.

    Y a ti, padre mío, donde estés,
    te llevo conmigo cada día;
    porque la distancia no vence al amor,
    ni la ausencia borra tu compañía.

    Hoy celebro a los padres presentes,
    y también a los que ya partieron;
    porque quienes amaron de verdad
    nunca mueren: permanecen,
    viviendo en nuestros recuerdos.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poesía

    EL UNIVERSO GUARDA MEMORIA

    Toda falta contra lo justo
    es una grieta abierta en el alma;
    nadie traiciona el orden de las cosas
    sin alterar también su propia calma.

    Toda palabra ajena a la verdad
    se pierde antes de llegar a destino;
    porque el universo guarda memoria
    de aquello que negamos en el camino.

    Como en noche de luna nueva,
    el horizonte deja de arder,
    las estrellas escriben en silencio
    lo que el día no alcanzó a comprender.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Poesía

    ENTRE NARANJAS

    Una rosa rosada floreció serena
    entre arbustos de verde esplendor,
    y junto a un árbol cargado de naranjas
    pintó el jardín de perfume y color.

    La rosa lucía su suave belleza,
    las naranjas brillaban bajo el sol;
    y el viento, al pasar entre sus ramas,
    cantaba una canción de amor.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Poesía

    HOJAS AMARRONADAS Y FLORES DE COLORES

    El otoño es tan hermoso
    como la primavera en flor,
    solo cambia los colores
    con su pincel de esplendor.

    Tiñe hojas y caminos
    de dorado y de marrón,
    y transforma los paisajes
    en un cuadro de emoción.

    Las hojas que caen al suelo
    no conocen el final,
    pues tejen una alfombra bella
    de valor fundamental.

    Quien comprende sus secretos
    y las sabe aprovechar,
    las convierte en alimento
    para la vida brotar.

    Y así nacen nuevas flores
    en la próxima estación,
    llenas de vivos colores,
    de perfume y de ilusión.

    Todo guarda una armonía,
    todo tiene su razón;
    como ocurre en nuestra vida,
    todo forma una canción.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Efemérides,  Poesía

    FARO DE JUSTICIA Y LAUREL

    Nació en Lisboa una aurora encendida,
    allá por mil ciento noventa y cinco,
    Fernando fue su nombre en la partida,
    y Antonio el que grabó el destino.

    Fraile humilde de palabra clara,
    médico santo de la Iglesia fiel,
    su voz al pobre siempre acompañaba
    como un faro de justicia y de laurel.

    Cruzó los siglos su ejemplo luminoso,
    llevando amor, esperanza y verdad;
    defensor del humilde y del necesitado,
    sembrador de fe y fraternidad.

    Llegó su nombre al río rumoroso,
    a la tierra del Salto colonial,
    cuando un fuerte y una capilla alzaron
    bajo su amparo paternal.

    Mas vino la creciente desatada,
    en mil setecientos sesenta y nueve,
    y el agua borró la obra levantada,
    como quien todo arrastra y todo mueve.

    Entonces cuentan viejas tradiciones,
    que el Santo cruzó el ancho vendaval,
    desde la orilla oriental del Uruguay
    hasta la costa argentina y litoral.

    Y en Concordia, ciudad recién nacida,
    en mil ochocientos treinta y dos,
    una capilla humilde fue erigida
    para honrar a su querido protector.

    Mariano del Castillo lo nombraba
    patrono de aquella comunidad,
    y bajo su mirada florecían
    la esperanza, la unión y la bondad.

    De adobe y paja fue primero el templo,
    sencillo refugio de oración;
    hasta que la Catedral elevó sus muros
    como un canto de piedra y devoción.

    Mientras tanto, en sus últimos senderos,
    Antonio enseñaba con fervor,
    en Bolonia, Toulouse y Montpellier,
    compartiendo la ciencia y el amor.

    Y un trece de junio, hacia Padua marchando,
    su alma al cielo emprendió el viaje final;
    quedó su cuerpo en la tierra descansando,
    pero su luz se volvió universal.

    Patrono de los sueños enamorados,
    de quienes buscan cariño y unión,
    escucha las plegarias de los corazones
    que anhelan hallar verdadera pasión.

    San Antonio, peregrino de dos orillas,
    entre Portugal, Padua y el litoral,
    tu nombre sigue uniendo generaciones
    como un puente de fe inmortal.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poesía

    PUERTAS ABIERTAS O NO

    A veces, sin querer, quedamos presos,
    inertes, sin impulso ni salida,
    como quien ve su fuerza ya vencida
    tras muros que parecen muy espesos.

    Nos cercan el silencio y los excesos
    de una penosa y larga despedida;
    la sombra se prolonga, endurecida,
    y el alma carga antiguos contrapesos.

    Mas nunca queda el cerrojo sellado,
    ni eterna es la clausura de la puerta,
    ni el paso permanece clausurado.

    Siempre hay una esperanza aún despierta;
    quien busca con valor y con cuidado
    encuentra la manera de estar alerta.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poesía

    SIN ALMANAQUE

    No me cuentes los años hacia el frente,
    prefiero el tierno truco de la inversa;
    dejar que el almanaque se disperse
    mientras avanza el alma, simplemente.

    Que sumen los caminos y los viajes,
    los proyectos que nacen con el día,
    pero la edad… la edad es cortesía
    de quien sabe mudar de camuflajes.

    El once es la cita, por si acaso,
    mas no te abrumes buscando algún regalo;
    me basta con saber que estás presente
    en tu casa, por las redes, o en algún otro lado.

    Una flor virtual, una caricia leve
    que venza la distancia y el olvido,
    vale el oro del tiempo compartido
    y el afecto constante que nos mueve.

    ¿Y qué importa el error del calendario?
    ¿Qué importa que el saludo llegue el cuatro?
    No es por vejez, mi amigo, es por llenura,
    de tanto recuerdo acumulado y datos.

    Gracias por el saludo anticipado,
    por la hoja en blanco llena de colores;
    al final, los despistes son mejores
    si nos hallan queriendo y abrazados.

    Malania

    Imagen: de la red, gentileza Ricardo G.

  • Poesía

    MILAGRO SENCILLO

    Las margaritas siempre me han cautivado,
    con su blanco fulgor tan delicado;
    las cuidaba en su tiesto cada día,
    como quien guarda un sueño y su alegría.

    Mas mis perritas, jugando sin medida,
    revolvieron la tierra entretenidas;
    sacaron planta y raíces del lugar,
    dejando solo el desorden al pasar.

    Pensé entonces que nada quedaría,
    que aquella flor su historia cerraría;
    y sin ganas de volver a comenzar,
    eché la tierra en otra maceta al azar.

    Allí quedó mezclada con otras flores,
    perdida entre raíces y colores;
    sin esperanza alguna de encontrar
    aquello que creí ya no brotar.

    Pero la vida guarda sus secretos,
    y el tiempo suele andar por otros senderos;
    la semana pasada, al contemplar,
    vi un milagro sencillo despertar.

    La maceta entera estaba engalanada,
    de margaritas blancas coronada;
    como si una mano las hubiera sembrado,
    justo en ese instante, recién llegado.

    Y comprendí, mirando aquel tesoro,
    que a veces florece lo que lloro;
    que aquello que creemos terminar,
    encuentra siempre un modo de regresar.

    Malania

    Imagen: Propia