• Poemas

    DÍA DEL ESCRITOR

    POETA

     
    A ti, que eres POETA, que te explayas en tus versos. (Sin distinción de sexo)
     
     
     ¿Hacia quién diriges tus versos poeta? esos que engalanan el alma.
    ¿Hacia dónde apunta tu vector? Quizás a la misma calma,
    la que se conecta a tu vuelo, para posarse en llama,
    mientras ve en destellos, que te alejas en silencios,
    esos que desatan prisa, para volver a casa,
    los que tiernos acarician,  y a la vez atrapan.
    ¿Hacia dónde viajas rapsoda? En las noches arboladas
    rociadas de encanto y cosechas de mil llantos.
    ¿Adónde llevas tu alegría? En tus viajes de premura
    cuando abrazas armonía de tu encanto y tu ternura.
    ¿A quién visitas poeta? Con tus versos perfumados,
    con azahares ardientes, en besos apalabrados,
    navegando por los mares; besos que vuelan en nubes,
    hasta posarse en un velo, de los que vierten miel,
    hasta albergarse en un pecho y aquietarse en un lecho,
    encallados en la piel, de alguna dama fiel
    o de algún caballero inquieto.
    ¿Dónde estarán esos besos, que el deseo los reclama,
    los que enamoran y aflaman, en tiempos desordenados?
    Ven poeta, clama al viento, que el reposo te hace falta,
    para gozar en ti mismo, de todo lo que te exalta,
    de caricias primorosas, de ermitaños apagados
    exhalando lo aprisionado. Sé feliz.
     
    Imagen: G. F. T. 
  • Poemas

    EL CALAFATE

    En un territorio distinto
    nada nuevo sorprende,
    nada es discutible.
    La luna ensaya una sonrisa
    sin mucha prisa.
    El sol muy elegante
    no quiere ser un faltante.
    Con sus refinados rayos
    a una nube azulada acaricia,
    y con un virtuoso estilo
    de permanecer entretenido,
    con fenómenos irracionales,
    el sol derrite a la nieve
    con múltiples y cálidos abrazos.
    Mientras tanto,
    las montañas se sonrojan
    y se descubren en rosas.

    Imagen: Gentileza de N. V. S.

  • Poemas

    SOL Y LLUVIA

    En el tren de medianoche,
    las sombras se opacan y se aligeran azuladas.
    Algunos instantes se vuelven ventosos y grises.
    Al amanecer, aparecen gotas gruesas y frías
    humedeciendo las mañanas.
    A mediodía, el sol ofrece con escasos trazos
    una cruda iluminación.
    Las tardes se vuelven poesía
    con toda su dimensión,
    y a través de mi ventana
    contemplo, con nostálgica alegría,
    las capotas, invertidas
    con felpillas de color,
    sin conocer su origen ni su sabor,
    si son plantas o algas marinas
    persiguiendo algún extraviado camaleón.

    Imagen: R.E.Ch.

  • Poemas

    CAMELIA DESNUDA

    En el espejo de agua
    las imágenes se invierten.
    Debajo del atavío verde oscuro,
    que contrasta con el verde manzana,
    hay una visión no fugitiva,
    de un refugio en perspectiva,
    en búsqueda persistente.
    de una sombra transparente
    que descubra
    a una camelia desnuda,
    que quizás esté escondida
    en las profundidades del lecho húmedo.

    Imagen: Gentileza de R.E.Ch.

  • Poemas

    GOTAS AZULES

    No molestan las gotas azules
    a las hojas negras,
    no abruman con su perfume
    a los grillos de la selva.
    El olor a tierra mojada
    envuelve a la alborada.
    Hay un tesoro escondido
    en la soñadora tristeza de una mirada,
    mirada de ojos azules
    que de vez en cuando,
    derraman algunas lágrimas.

    Imagen: Gentileza de R.E.Ch.

  • Poemas

    NATURALEZA MÁGICA

    Una estrella fugaz desplegó su cola
    y con ella un puñado de palabras,
    como si fuese una guirnalda
    de flores color malva.
    Frente al espejo colorido
    con sus ojos almendrados,
    contemplaba el mar en calma  
    con imaginación obsesionada.
    La estrella se internó en las aguas
    y con ella rodaron las palabras,
    que flotaron extraviadas
    formando flores crepusculares.
    Un absorto espectador
    inmóvil sobre la playa,
    insinuó una estrofa
    en una hoja desplegada.
    Sobre ella una crisálida
    con las iniciales de su nombre
    y vio nacer a una mariposa
    sobre un ramillete de flores pálidas.
    El espectador se dio cuenta
    que la naturaleza es mágica.

    Imagen: Gentileza de R.E.Ch.

  • Poemas

    REFLEJOS DE CARAMELO

    Con su inagotable acritud
    se sorprende
    ante la exuberante alegría
    de aquella dama de ojos pícaros,
    reflejos de caramelo.
    Se interna en un manantial claro,
    siembra un camino de flores
    del que nunca quisiera salir.
    Pero como nada es para siempre,
    un halo de tenue luz
    le indica que la vida,
    ardua continúa.
    Y bajo un cielo despejado
    emprende el regreso,
    entre la humareda gris
    de un cigarro encendido.

  • Poemas

    NACE UN HECHIZO

    Un acontecimiento expande sus ondas
    y recorre el tiempo.
    Es una procesión de letras
    unidas en ronda de palabras,
    con tildes y otros signos
    que caen en cascada,
    prodigando contorsiones
    en un tiempo laberíntico
    tomado de improviso.
    En un despliegue de luces y sombras,
    entre hojas otoñales
    nace un hechizo,
    el hechizo de tu voz que invita
    a contemplar el mundo tal como es,
    desde un terreno minado
    de letras y palabras de amor y embriaguez.

  • Poemas

    UN DÍA MÁS

    Es el murmullo infinito
    del agua de río
    y al viento los hilos
    dorados por el sol,
    se percatan de tu presencia
    mientras el estío
    llama a los caracoles.
    Ellos se nutren de la savia
    que hay en las espigas,
    el aroma del trigal 
    los envuelve
    y los adormece,
    mientras las mariposas
    sueñan con llegar
    a la línea del horizonte,
    dormirse en el poniente
    y descansar del vuelo,
    para retomar activas
    el camino habitual
    mañana, al despertar,
    para encontrar tus pasos
    y acompañar tu vuelo
    peregrino, pacífico
    y enaltecido, por contar
    con un día más. 
  • Poemas

    CLAREABA LA NOCHE

    El caballero del castillo
    atravesó aquel desierto imposible
    sin hacer ruido,
    tratando de ser invisible.
    Alcanzó el túnel del tiempo,
    tras escudriñar la bahía lejana
    y se enfrentó al viento.
    En un reguero de hojas amarillas,
    de un otoño recién amanecido,
    condenado a no conocer la vida,
    por derecho, sino por el revés,
    descifró las costuras de sus días,
    condenado a corregir los hilos,
    de las tramas de su porvenir en caída.
    Nunca, de su poder sería el dueño,
    de eso estaba convencido
    porque en algún día de cierto año
     le habían hurtado los sueños.
    Cansado, reflejó en un espejo de agua,
    la expresión de su amargo semblante,
    oscureciendo  con su sombra
    los bellos recuerdos de pasión fulgurante.
    Las mariposas  acompañaron su paso lento,
    desparramando sus colores
    por sobre las hojas ya muertas,
    de color azul amarronado y cruento.
    Imagen: Gentileza R. E. Ch.