• Poesía

    NO ME LASTIMES

    Una lagartija sutilmente camuflada,
    entre las macetas quedó refugiada.
    Cedrón, lavanda y verde romero,
    en fresco parque vivía encantada.

    De hierbas finas gustaba sin prisa,
    paseaba y soñaba muy confiada;
    sin darse cuenta que en los senderos
    corría peligro, que alguien la atacara.

    De pronto quedó en silencio
    inmóvil, débilmente petrificada.
    Con sus ojitos llenos de lágrimas
    pedía que no la lastimara.

    Me acerqué y en voz muy baja
    le expliqué que no pasaría nada.
    Temblando se me acercó,
    serena, confiada, se subió a mi mano.

    Ahora está entre las macetas
    de peligros resguardada.
    Me ayuda a controlar el ambiente,
    los mosquitos y otras plagas.  


    Malania

    Imagen: propia