• Leyendas

    LEYENDA DE LA YERBA MATE

    Cuenta la leyenda que, desde hace mucho tiempo, la Luna Yací, como la llamaban los guaraníes, alumbra de noche el cielo misionero. Yací no conocía la tierra, veía el mundo desde arriba porque no se animaba a bajar a descubrirla, aunque era muy curiosa y ansiaba ver por sí misma las maravillas de las que le hablaba su amiga Araí, la nube.
    Un día, venció su temor y bajó a la tierra acompañada de la nube, y convertidas en niñas de blanca piel y cabellera, se pusieron a recorrer y descubrir las maravillas de la selva. Era mediodía y los colores, los olores y los ruidos de la gran selva no dejaron que escucharan los pasos sigilosos de un yaguareté que se acercaba agazapado para atacarlas. En ese mismo instante, antes de que pudiera lastimar a Yací y Araí, una flecha disparada por un viejo cazador guaraní que venía siguiendo al tigre se clavó en el costado del animal y salvó a las dos niñas que estaban arrinconadas, muy asustadas. Ellas no pudieron agradecer al anciano ya que volvieron lo más rápido posible al cielo, temblando de miedo por lo que había sucedido.
    Esa noche, acostado en su hamaca, sin saber que había salvado a la tierra de quedarse sin Luna que alumbrara en la oscuridad, el viejo tuvo una extraordinaria visión: la Luna, en todo su esplendor, desde el cielo le decía:
    – Yo soy Yací, la niña que hoy salvaste del yaguareté y quiero darte las gracias ya que fuiste muy valiente. Por eso quiero darte un regalo y un secreto. Mañana, cuando despiertes, vas a encontrar frente a tu casa una planta nueva llamada caá (yerbamate);  con sus hojas tostadas y molidas se prepara una infusión que acerca los corazones y ahuyenta la soledad. Es mi regalo para vos, tus hijos y los hijos de tus hijos-.
    Al día siguiente, el viejo descubrió frente a su casa, una planta de hojas brillantes y ovaladas que crecía de la tierra.
    El cazador siguió las instrucciones de la Luna: no se olvidó de tostar las hojas y, una vez molidas, las colocó dentro de una calabacita hueca, vertió agua, probó de una caña fina y luego convidó a todos los miembros de su tribu.
    ¡Había nacido el mate!

    Imágenes de la red.


  • General

    PRESENTACIÓN

     Apenada, triste, desorientada, ingresé al mundo de las webs. ¿Qué buscaba? Tal vez quería investigar sobre diferentes enfermedades. Una de ellas había dado fin a la vida de un ser querido. O tal vez, buscaba compañía, sin darme cuenta, en poemas escritos, en palabras, en frases, en poesías. Algo inusual, pues no buscaba un trato social.

    Fue así, que comencé a visitar diferentes páginas y me detuve en una de poemas y poesías. Mi visita diaria se notaba. Me deleitaba escribiendo frases, versos y haciendo comentarios. Corría el año 2006.

    En un ir y venir de palabras, y sin proponérmelo, he conocido a mucha gente del Mundo Poético, con coincidencias o divergencias en la forma de pensar y de sentir.

     A partir de ese vínculo de intercambio diario surgió la idea de crear mi propio blog en el año 2007. Entre días espléndidos, con rayos de sol iluminando el Universo, de inspiración máxima, matizados con días grises oscurecidos por una mínima nube de oscuridad, en que las palabras se resisten y se esconden en el interior de un sótano humano, en 2011 el blog se congeló.  

    En este tiempo de Pandemia absoluta – Covid-19 – año 2020, he decidido desmadejar palabras dormidas en un conglomerado de emociones, con intención de descongelar cuentos, poesías, leyendas y novela, en este nuevo Blog llamado “CuPoLeNo”. Las dejaré navegar placenteramente, en armonía o sin ella, con ritmo métrico o con música improvisada. Es que como lo dijo Aristóteles: “Aprender algo es el mayor de los placeres de la humanidad, por pequeña que sea su aptitud para ello”. El deleite que produce la lectura -ya que con ella se aprende, y mucho-, y la escritura, se asemeja a un artista que observa un cuadro y lo reproduce, pero luego nace en él el deseo con ansias de crear el suyo propio con su estilo y su particular colorido. Ambos consiguen de esta manera darle un sentido a las cosas y un sentido a la vida.

    Al público lector: BIENVENIDOS.