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    SÁBADO SIN SOL

    Creció con los obstáculos
    del terreno estéril
    y vientos en contra. 
    Aun así,
    permaneció firme y activa.
    Pero a veces, la angustia
    de las horas infinitas
    de un sábado sin sol,
    la volvía vacilante y débil.
    Con aire misterioso,
    expectante de aquel amor tácito
    pero no imposible,
    a pesar de la aversión
    que sentía por cierta persona,
    se aventuraba a pensar,
    que algún día
    volvería a tener frente a sí
    la complicidad del sabor
    de un café compartido,
    hoy escondido
    detrás de mudas letras.
    Aun así, lo siente
    agradable a todos los sentidos.

    Imagen: M. J. T.

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    BELLA SONRISA

    Una calle estrecha, profunda y oscura,
    techada únicamente por el brillo de las estrellas.
    En la negrura de la noche
    una espada bailotea
    como duende de luna nueva.
    De día el temor desaparece
    y el sol cae de plano sobre los patios
    y la luminosidad del astro rey es dominante.
    Algunos habitantes perplejos
    bajo el calor y la luz,
    tratan de entender
    las curiosidades de la vida,
    en pleno domingo a mediodía.
    Un día igual a éste, ella dormitaba
    en horas de siesta y balbuceaba:
    -No quiero pensar
    no quiero recordar
    no quiero llorar
    ni tampoco volar.
    Pero se quedó dormida y voló
    con su mente pintada de blanco
    y en su vuelo lo pintó de verde
    un verde esperanza
    una esperanza posible
    de que un día podría volver a verlo.
    Y lo pintó de rosa
    en campos de flores silvestres
    todas sin espinas
    y en suelos sin rocas.
    También lo pensó de rojo
    hasta que el sol se desplomó
    y lo vio en las flores
    al borde del camino agreste
    y en los jardines cercanos
    en la espléndida campanilla
    y así en ese rojo fogoso
    él le sonrió
    desde esa preciosa flor.
                                                 Imagen: E. P. L.
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    ¿VERDAD O MENTIRA?

    Kidil regresaba de su trabajo, cuando de pronto vio a su novio sentado a la sombra de un frondoso árbol en la plaza  de la ciudad. Cuando regresó a su casa ella lo increpó por lo que él, un poco molesto dijo:
    -¿Qué importa si esperaba a alguien o no? ¿Qué pensarías si te dijera que esperaba a una amiga, o a una mujer, o a un hombre?….tal vez si, tal vez no…¿Qué te parece?…Podía esperar a un amigo, o simplemente a nadie ¿Qué te parece?- Volvió a preguntar-. ¿Quieres saber? eres muy curiosa…pero no me voy a ensañar contigo, no hay razón ¿o sí?
    A decir verdad no esperaba a nadie, y cuando puedo, me gusta ocupar el tiempo en una plaza porque sí, estar un rato sin hacer nada y precisamente  allí, en un parque o en una plaza.
    La joven permanecía en silencio y él continuó:
    -Si te hubiera dicho que esperaba a una mujer, te llenarías de preguntas, ¿no?….bueno no, no esperaba a nadie….pero…..
    ¿Me crees?…tal vez te mentí…jajaja o tal vez te he dicho la verdad…
    Y ante el mutismo de la mujer él se acercó, la rodeó por la cintura en un abrazo y le dijo al oído:
    -Para compensar la intriga…te daré mil besos y algo más. ¿Quieres? …
    Imagen: E. P. L.
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    ARDIENTE IMAGINACIÓN

    A veces, todavía se veían en torno a ella,
    una flor misteriosa que ya no despierta nada,
    despacio fue apagándose su elegancia
    por los fragmentos de un mundo desconocido.
    Pero no se pudo apagar
    la ardiente imaginación de los amantes
    y con frenética audacia, envueltos
    en la brisa cargada del perfume
    de magnolias blancas, graban
    un gracioso sello de rara distinción
    en la planicie de un campo,
    en un venturoso acto de amor.

    Imagen: R. E. Ch.

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    LLAMA ENCENDIDA

    Junto a la tenue llama
    de una vela naranja,
    quiso encenizar sus recuerdos
    pero no pudo.
    Encendió el fuego,
    llenó una marmita con agua
    y la colocó sobre la red de hierros,
    que pronto se tornó candente.
    Mientras tanto,
    tomó la tralla y espantó a los perros,
    atravesó el patio de tierra
    y llegó al portón,
    allí lo esperaba su amigo.
    Se instalaron frente al chacmol,
    que descansaba
    sobre una repisa de madera,
    iluminado por la fogata.
    Imploraron
    con diversos rezos y cánticos,
    por una humanidad
    más solidaria y bondadosa.
    Con sus ojos lacrimosos,
    rogaron
    por sus hijos desaparecidos,
    en La noche de los lápices.
    Los días pasaron
    y ellos no pudieron ver
    a aquellos jóvenes
    recibidos de profesionales.
    La crueldad en la  ciudad
    les robó la vida
    y a los padres
    la ilusión y la esperanza.
    Ahora ruegan
    por un presente mejor,
    alejados de ilusivas promesas,
    esas que se discurren
    en algunos púlpitos,
    aún estando en democracia,
    descuidando las expectativas
    de un futuro cercano.
    El agua de la marmita hervía a borbotones,
    los choclos,  estaban a punto,
    las humitas sobre las brasas, también
    así como les gustaba a sus hijos,
    con los que  ya nunca  podrán compartir.
    Imagen: M. J. T.
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    HASTA EL FIN

     
     
    Nunca se sabe
    adónde se esconde lo peor,
    si en las barbas rojas del atardecer
    o en las lágrimas grises de un día sin sol.
    Se clavan aguijones en todo el cuerpo
    y amanece en esa casa oscura
    con olor a triste,
    coleccionando un caudal de música:
    el chirriar  de las desvencijadas puertas,  
    los crujidos del piso de madera de antaño
    y el borboteo de una olla,
    donde hierve manzanilla y canela,
    nadie sabe qué otros yuyos 
    para su mal de amor.
    Cuando lo vio flaco como hojitas de tomillo,
    sintió el  ritmo seco y profundo
    que galopaba en  su corazón.  
    Él no quiso que se fuera  
    y ambos contemplaron
    cómo las hojas, el polvo y las nubes
    se desplazaban con el viento.
    No miraron hacia atrás
    y pensaron en el futuro.
    Ella preparó manjares
    y los más deliciosos postres frutales,  
    iluminada por  las estrellas.
    Él cambió su aspecto y se volvió
    cariñoso, elegante y varonil.
    Era la más fea de la ciudad, ella,
    pero su corazón demostró su belleza interior.
    Ambos disfrutaron en compañía
    hasta el fin de sus días. 
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    GATO KIT

    De pelaje gris y ojos claros de luna llena,
    cual personaje de una ucronía,
    observa con inefable indiscreción
    los movimientos de un arañero
    de corona rojiza.
    Redimido en antigua caza
    por haberse tragado poco a poco a un emú,
    mascota del rey del monte Ossa,
    permanece temeroso día y noche
    custodiando a una orquídea,
    entre el aromático ramaje
    de gomeros y magnolias.
    Imagen: M. J. T.
                                                                                                                                               Malania
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    CIELO SIN LUNA

     
    Y mientras dormitaba,
    recitó esta estrofa de:
    ENTRE PROA Y POPA
    Las velas se mecen
    al compás del viento
    y entre proa y popa
    te pienso a lo lejos.
    De repente se volvió una niña, la niña mora, en una casa vacía donde flotaba inseguro el aire húmedo, entre el calor y el frío de un suelo sin piso, descubierta y sin techo bajo el cielo sin luna iluminado solo por algunas estrellas.
    De pronto irrumpió en la Bahía desierta, una pequeña nave y después otra un poco mayor, ubicándose sigilosamente proa contra proa, como amantes que hubieran aprendido juntos todos los trucos de la nocturnidad
    La niña aguzó sus sentidos para distinguir aquella voz áspera que se entremezclaba con el vaivén de las olas.
    ¬ Dejaremos el elemento inventado en aquella casona abandonada ¬escuchó detrás de una montaña de escombros para no ser vista¬
    Prefirió no moverse en esa noche desapacible, hasta quedarse dormida.
    Cuando despertó no pudo más que llorar de alegría, él estaba allí con la voz cambiada por el mal tiempo, y consigo, el
    elemento inventado, esta vez descubierto bajo una gran manta.
    Era su regalo de cumpleaños.

    Imagen: E. P. L.
                                                                                                          
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    GOB Y GRIS

    Las siete de la mañana, nubes negras anunciaban el temporal. Algunos gorriones madrugadores despertaban a los puputs, palomas y búhos, pero ellos prefirieron mantenerse firmes en sus nidos.
    Nuria, como todos los días salió a pasear con Gob, una cocker color canela. El gato gris esperó la llegada de Nuria y olfateó la bolsa. Sabía que en ella traía algún alimento para el desayuno. Servido su plato debajo de un banco, comió sólo un poco y el resto dejó en reserva para después, siempre que algún otro gato o alguna intrusa gaviota no se adueñe del manjar. A la par del can y su dueña, Gris comenzó su andar, mimoseando su cabeza y todo su pelaje contra el de Gob, en atrevida seducción. Gob le respondía volcándose al piso, moviendo la cola y en señal de cotejo, daba un brinco y nuevamente retomaba su andar.
    Gris la acompañó hasta la mitad del camino de vuelta a su casa y regresó. Cada tanto giraban su cabeza, como señal de deseo de un próximo encuentro, tal vez mañana si no llueve.

    Imagen: E. P. L.

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    AZARES

    Su inmovilidad en la que había permanecido todo el tiempo desde que llegó, se acababa de romper. Allí, recostado primero contra el fondo de las nubes, estaba moviéndose como si en vez de andar se deslizara sigilosamente. Los jirones de nubes negras fueron desapareciendo lentamente. Parecía contar con una fatiga general. No llevaba alabardas ni arcabuces, prefirió convertir el lugar en un paraíso a pesar de la ausencia de su hurí. Decidido salió a navegar de bolina exhibiendo su elegancia y eficacia en su acometido. En medio del mar calmo y por determinación de los azares de la vida, pudo acabar de leer “Los Cuatro Vedas” 

    Imagen de la red