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    IRA Y DESAHOGO

    Ira, cólera, furia, rabia, furor y tantos otros sinónimos o parecidos que se pueden asignar a ese estado de nerviosismo que puede poner patas arriba lo que bien podría ser un hermoso día.
    A veces la ira se puede sujetar, por respeto, por no alterar más los ánimos y no generar discordias. Pero otras, cuando “el vaso rebasa”, no queda otra que exteriorizar la bronca, lo que muchas veces es inevitable.
    Aunque hay personas que se desahogan todos los días gritando, creo que eso ya es enfermizo y debería ser tratado por un profesional. Todo les molesta, nada les cae bien, no se conforman con nada ni con nadie.
    Así por más que el entorno intente vivir en paz, con gente llena de ira se hace imposible la armonía. La discordia es la que prima.
    Lo mejor que hay para combatir la ira, si esta se manifiesta a diario y se posesiona del ser, además de realizar consultas con un profesional -quien sabrá guiar e indicar los pasos a seguir-, también es bueno ponerse en contacto con la naturaleza, aspirar aire fresco, caminar, observar por ejemplo, las flores de un lapacho amarillo, o de algún otro árbol o plantas que haya alrededor. Eso también es hacer terapia visual y de armonía natural.

    Malania

    Imagen: Yoyi G.

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    CAMINAR CON LIBERTAD

    Si somos nosotros quienes debemos gobernar nuestra propia vida, ¿por qué permitimos que otros la gobiernen por nosotros?

    Muchas veces confundimos la orientación y la guía con la sumisión. Una cosa es que alguien nos aconseje, nos oriente o nos comparta su experiencia, y otra muy distinta es seguir esas indicaciones sin pasarlas por el tamiz de la razón y sin analizarlas por nosotros mismos.

    Existe, además, otro aspecto importante. Desde niños aprendemos a seguir el ejemplo y las enseñanzas de nuestros padres. Sin embargo, en muchos casos se confunde la humildad con la obediencia.

    La verdadera humildad no significa debilidad ni servilismo. Al contrario, es una expresión de fortaleza, firmeza y valentía. Ser humilde no es vivir sometido a la voluntad de los demás ni obedecer ciegamente todo cuanto nos ordenan.

    No quiero decir que no debamos obedecer cuando corresponde hacerlo. La obediencia tiene su lugar cuando está fundamentada en el respeto, la justicia y el bien. Pero también debemos desarrollar nuestra propia personalidad y nuestro criterio para saber expresar lo que pensamos cuando sea necesario y tener el valor de decir “sí” o “no” en el momento oportuno.

    No podemos guardar silencio ni obedecer ciegamente cuando sabemos que aquello que se nos pide no es correcto. Y precisamente eso es lo que sucede con frecuencia en la actualidad: muchas personas siguen un patrón sin cuestionarlo, sin darse cuenta de los errores que están cometiendo.

    Solo cuando despertemos comprenderemos que muchos de esos patrones han sido diseñados para mantener a las personas sometidas, no solo en su forma de pensar, sino también en su manera de actuar. Nos condicionan para aceptar como verdad todo lo que vemos y escuchamos, sin detenernos a reflexionar ni a ejercer nuestro propio discernimiento.

    Por eso debemos despertar. Solo cuando aprendamos a pensar por nosotros mismos, a analizar cada situación con serenidad y a escuchar la voz de nuestra conciencia, podremos ver la luz, apartarnos de la oscuridad y caminar con verdadera libertad.

    Autor: Eduardo Rivera C.
    Colombia

    Imagen: de la red

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    HOMBRE INTEGRAL

    Dificultades en las relaciones

    En una charla dictada a jóvenes universitarios sobre el hombre integral, pude comprender mejor por qué se presentan tantas dificultades en las relaciones entre el hombre y la mujer en la actualidad.

    Resulta que la mayoría de los jóvenes estaban sentados, mientras muchas jóvenes permanecían de pie. Al preguntarles a los muchachos por qué no tenían la caballerosidad de cederles el puesto a las jóvenes, me respondieron:

    —Porque ellas son iguales a nosotros, e incluso muchas veces actúan peor que nosotros.

    Sorprendido por aquella respuesta, les pregunté por qué se expresaban de esa manera. Entonces me dijeron:

    —Porque hoy ellas hacen todo lo que nosotros hacemos. Son ellas quienes muchas veces nos invitan a una discoteca o a tomar unos tragos. En ocasiones pagan la cuenta y otras veces compartimos los gastos por igual. También sucede que algunas nos proponen compartir juntos por un tiempo y luego seguir cada uno su camino sin ningún compromiso.

    Añadieron que muchas jóvenes les expresaban abiertamente que trabajaban y estudiaban para ocupar posiciones de poder y que aspiraban a que, en el futuro, las mujeres fueran quienes dirigieran los principales espacios de la sociedad, mientras los hombres asumieran tareas que tradicionalmente habían desempeñado ellas.

    Ante estas afirmaciones, decidí preguntarles a las jóvenes si lo que decían los muchachos era cierto. Ellas respondieron que sí. Explicaron que estudiaban y trabajaban para alcanzar independencia, tomar sus propias decisiones y no depender de la voluntad de ningún hombre. Consideraban que tenían el mismo derecho a actuar libremente y a construir su propio destino.

    Al escuchar ambas posiciones, comprendí mejor por qué muchas personas afirman que la sociedad atraviesa una etapa de profunda confusión. Con frecuencia se confunde la libertad con el libertinaje, así como la igualdad con la competencia o la imposición.

    Sin embargo, considero que ni el hombre ni la mujer deben buscar imponerse el uno sobre el otro. Ambos poseen inteligencia, capacidades y talentos valiosos. Nuestro Padre nos creó con igualdad de dignidad y con la capacidad de complementarnos, colaborar y trabajar juntos.

    La verdadera armonía no se encuentra en la dominación de un sexo sobre el otro, sino en el respeto mutuo, la comprensión y la cooperación. Debemos aprender a darnos la mano, a reconocer nuestras diferencias y nuestras fortalezas, y a trabajar unidos en beneficio de todos.

    Solo así podremos construir una sociedad más equilibrada, donde hombres y mujeres avancen juntos, apoyándose mutuamente y contribuyendo al bienestar común.

    Autor:  Eduardo Rivera C.

    Imagen: de la red

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    ES EL ONCE

    Por si no lo recuerdas, el 11 de este mes es mi cumpleaños.
    Aunque no quiero contar hacia adelante, prefiero hacer reversa en los años.
    Prefiero avanzar en la vida, en los proyectos, en los viajes.
    No te preocupes por lo que me vas a regalar, porque no necesito nada,
    con que lo recuerdes  y me saludes ese día con una flor, aunque sea virtual, -por la distancia-, vale lo mismo o casi lo mismo.
    Un saludo en una hoja en blanco, al viento pintada de colores, presente muy particular que llegó el día 4, por adelantado. Suelen ocurrir errores de este tipo, confundir fechas. Pero a nuestra edad es entendible. Con eso no quiero decir que eres viejo, para nada. Es que tenemos tantos datos acumulados que, aún si lo apuntamos, igual nos olvidamos o nos confundimos.
    Gracias por los saludos tan cordiales.

    Malania

    Imagen: gentileza de Ricardo Gamero

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    IMAGINACIÓN

    Puedo imaginar:
    la suavidad de tus mejillas,
    el calor de tu piel,
    la fortaleza de tus piernas,
    el latido de tu pecho,
    la llama silenciosa de tu mirada.
    Porque en algún punto del mapa
    el aire corre por tu cuerpo,
    el sol cambia el color de tu piel
    y por las noches,
    solo tus sábanas son testigo
    de lo que una vez fuimos.

    Malania

    Imagen: de la red

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    A PESAR DE LOS MIEDOS…

    A PESAR DE LOS MIEDOS NO TE RINDAS AL MUNDO

    Es de humanos temer a la realidad que vivimos
    pero no bajes los brazos fácilmente.

    No dejes que las cosas de hoy puedan vencerte
    y derribarte como si nada pudiese contra ellas.

    A pesar de los miedos no te rindas al mundo,
    mantén tu fe en Dios que te fortalecerá
    diciéndote a su manera:

    -Déjame guiarte y no te caerás,  no podrán detenerte jamás-

    Autor: Poeta Miguel Márquez

    Imagen: de la red

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    UN ALETEO DE PAZ

    Al compás de los pliegues de tu aleteo,
    música para mis oídos,
    entre hojas y flores
    reflejando al sol, te observo. 
    Llegas de improviso,
    me visto de calma y silencio
    envuelta en cálida brisa.
    Me miras de reojo,
    te devuelvo una sonrisa.
    No anuncias tormenta ni lluvia,
    traes paz en tu diminuto cuerpo.
    De repente todo se tranquiliza,
    desapareces, pero en el aire flota
    la paz que esparció tu presencia.

    Malania
    Imagen: propia


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    VACÍOS SIN LLENAR

    Hay ausencias que llegan
    con un final irremediable
    y dejan un hueco intacto hasta en el aire,
    un lugar donde nada encaja
    porque ya no hay forma de volver.

    Pero existen otros vacíos más callados:
    los que dejan quienes aún
    respiran a nuestro lado,
    los que se alejan sin irse del todo,
    los que están lejos aun estando cerca.

    Son huecos sin nombre ni consuelo,
    nacidos de silencios prolongados,
    de distancias que nadie mide
    y que tampoco saben llenarse
    ni siquiera con fuegos apagados.

    Ambos pesan igual en el pecho:
    unos por lo perdido,
    otros por lo que sigue ahí
    pero ya no alcanza.
    Son vacíos que la nostalgia abraza.

    Malania

    Imagen: de la red


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    ECOS DEL BOSQUE

    El bosque guarda ecos invisibles,
    susurros que no se oyen
    pero se sienten.
    Palabras dichas al pasar,
    leídas en voz baja,
    escritas para no olvidar,
    quedan flotando entre troncos y hojas.

    En su silencio habitan abrazos,
    vibraciones que el corazón reconoce
    como sueños antiguos.
    Así como el bosque,
    el corazón también conserva ecos:
    resuenan en la memoria,
    aunque el sonido haya partido.

    Si abrazamos al bosque,
    él responde sin palabras:
    con sombra fresca al mediodía,
    con aire limpio que protege la vida,
    con ecos sencillos
    que nos devuelven la paz.

    Malania

    Imagen: Propia

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    TRANSICIÓN

    Cambio pasos perdidos
    por caminos más certeros.
    Horas de soledad 
    por tener un compañero.

    Cambio silencios amargos
    por palabras de alegría.
    Mentiras engañadoras 
    por verdad con nueva vida.

    Cambio espaldas doloridas
    por abrazos poderosos.
    Cambio algunos lagrimones 
    por risa y luz en los ojos.

    Cambio todas mis mochilas
    por caminar más liviano.
    Cambio resentimientos 
    por bienestar en los planos.

    Cambio tiempo perdido 
    por hacer todo y vivir.
    Cambio imagen congelada
    por el poder de elegir.

    Cambio recuerdos tristes
    por sueños para estrenar.
    Cambio los cielos nublados
    porque el sol hoy brille más.

    Cambio días  intermedios
    por muy buenos resultados.
    Abro yo mi corazón 
    para entender a mi hermano.

    No sé si podré lograr 
    y creer en estos cambios 
    la respuesta a este problema 
    solo se encuentra en mis manos.


    Autora: Pilu Susana López

    Imagen de la red