LA IRA Y EL HAMBRE
Mi hijo era pequeño, pero ya sabía hablar. Aun así, en ciertos horarios lloraba, se enojaba por cualquier cosa, nada le venía bien. Hasta que descubrí que un poco de leche tibia con té o con cacao en su mamadera lo calmaba. Era hambre lo que tenía, pero nada quería, nada lo conformaba, solo su mamadera. Así fue que cuando ingresó a la escuela primaria, yo lo esperaba en casa con una mamadera llena, porque sabía que si no tomaba la leche, se pondría histérico jaja. Y hasta ahora, ya tiene 47 años y cuando está con hambre, cuando por trabajo pasa el mediodía de largo sin almorzar como corresponde, “se pone loco”, por supuesto que sabe alimentarse bien.
La crisis económica mundial es uno de los factores responsables de la ira en las calles, de la violencia, a causa del hambre.
Por supuesto, no descarto otros, como el desamor, el dolor físico por alguna dolencia, y todo lo que mencionas en tu post.Malania
Imagen: de la red
GRATOS RECUERDOS
Te imagino vestido de azul, sentado junto a una ventana no muy grande, envuelto en hilos de humo, y una colilla de cigarrillo apagado en un cenicero de metal lleno de cenizas.
Sobre el escritorio, una taza fría y vacía que espera y una cafetera humeante con el contenido exacto para preparar el café con dos de azúcar.
Un diario desplegado bajo tu mirada fija en algunos avisos puntuales. Uno de ellos versa: Se ofrece trabajo, para cubrir cargo de Consultor en Hogar de Personas Mayores, cito en la ciudad de Los Amores, calle Recuerdos, entre Díaz Vélez y Jauretche.
Recuerdos, gratos recuerdos.Malania
Imagen: de la red
UN SUEÑO DE NIÑOS
GALLETITAS CON PICADILLO
El sueño de los niños era festejar el día de la primavera en la escuela. Juegos de entretenimientos guiados por los docentes, sobre todo por los Profesores de Educación física, eran su atractivo e interés principal para ese día.
Cada niño tenía que llevar alguna bebida o comida para compartir en grupo.
Pero el nivel económico de las familias no era del mejor, entonces llevaban poco o nada de alimentos elaborados, que era lo más preciado. Alguna pasta frola, o bizcochuelo casero que hacía la maestra del grado, sin relleno por supuesto, ni bien lo cortaban en porciones, la devoraban. Y lo que no podía faltar eran las galletitas saladas untadas con picadillo de carne, que cuando llegaban a la escuela ya se habían puesto húmedas y no estaban tan ricas como las preparadas en casa. Era lo más barato que podían llevar. El jugo concentrado para preparar, en vez de un litro de agua se agregaba el doble para que rinda lo suficiente y no falte.
Son recuerdos, son huellas que han quedado en el corazón de aquellos niños (yo incluida) esas huellas iluminadas por la luz del amor de inocentes que en ningún momento se quejaban. Al contrario, disfrutábamos de lo que había y no pedíamos más de la vida. Nadie hablaba de suerte o desgracia. Pero siempre esperábamos el día de la primavera, y que no lloviera, solo eso pedíamos.Malania
Imagen: de la redENTRE LIBROS Y MASCOTAS
El olor a yerba del mate recién preparado, lo invita a atravesar el umbral y tirarse a descansar. -Estuvo vigilante toda la noche bajo el alero exterior-. Lion parece dormido, pero de soslayo y con el rabillo del ojo derecho va registrando todo lo que ocurre.
Las cortinas nuevas blancas y con detalles de flores bordadas en igual color, le dan al ambiente una calidez de hogar que hasta él lo siente.
En los sillones, a pocos metros, Sía y el Negro reposan disfrutando del aroma mañanero.
Un libro abierto sobre la pequeña mesa centra la atención de Julián, quien no advierte las miradas cómplices que intercambian el perro y los gatunos, quizá preguntándose: ¿Todo lo escrito en los libros de la Kindle podrá leerlos? De ser así, hasta el mate de calabaza será un pozo de sabiduría y la bombilla de alpaca, un túnel de conexión de infusión caliente que nutre no solo el cerebro sino todo el cuerpo.Malania
Imagen: M. Julián T.
SI VOLVIERA A VERTE
“Si se volvieran a ver, ella emitirá un silencio para contemplarlo.”
Alguien escribió esa frase y me ha hecho reflexionar.
Sinceramente, si lo volviera a ver algún día,
depende de quien sea, seguramente reaccionaría
de diferente manera.
He pensado en dos personas:
a una, la contemplaría sin emitir palabra,
quizás con una sonrisa.
A otra persona, correría para abrazarla.
En fin…todo depende del sentimiento del momento
y también, del acumulado en su ausencia.
Mi vida ha sido sacudida por un ventarrón de cambios:
domicilio, ocupación, costumbres.
Gracias a Dios, las puntadas en el pecho que a veces tenía
no eran por problemas cardíacos (según los médicos) sino por ansiedad o mala conciencia (recuerdos ingratos).Malania
Imagen: Javier A. T.
LA TAZA VACÍA
Me gusta leer lo que escriben mis amigos virtuales en sus blogs. Me enriquezco con sus palabras y conceptos pero también, en algunos casos como el de hoy, me ha recordado pasajes de los años que he trabajado como docente en diferentes escuelas rurales y urbanas. Treinta y siete años de docencia, siempre en lugares de Misiones, Argentina, mi provincia natal.
Volfredo José Camacho Assef, de Ciego de Ávila, Cuba, escribió “La taza de café vacía”. El escrito acompaña a una imagen, muy elocuente, de libros y la taza.
Me llevó a un pasado no muy lejano, y al ver esa taza vacía, apareció un recuerdo:
Cuando trabajaba en una escuela primaria, los niños, casi todos, traían sus tazas vacías (en distintos tamaños, colores y texturas), para que llegado el momento del desayuno, (algunos llegaban a la escuela con el estómago vacío) se les sirviera la leche con mate cocido o té, muy pocas veces con cacao. Ellos decían que era leche con chocolate, como un regalo en días festivos. Una galleta, o dos, y la taza llena. Por la tarde se servía la merienda de igual manera que el desayuno. ¡Si vieran la alegría en esos ojitos! Cada vez que lo recuerdo, me emociono. Y me pregunto, cuántas tazas vacías habrá en el mundo, sin poder ser llenadas ya sea con algún refrigerio, o como ha escrito Volfredo, con palabras del saber.
Las palabras escritas en los libros no llenan el estómago, pero sí alimentan la mente. Y de alguna manera contribuyen a salir adelante con el propio saber. Y el saber ayuda a no estancarse, a buscar alternativas, soluciones válidas para trabajar y conseguir el sustento diario para sí mismo y para la familia.
MalaniaImagen: de la red
CONVIVENCIA
La imagen lo dice todo. Sería desmenuzar el significado de cada una y ver si las cumplimos o no.
Hoy quiero recordar a una persona, que si bien ya no está en esta vida, siempre se lo recuerda bien, al menos mi familia y yo.
Su nombre era José, como el del pueblo donde había nacido y vivía.
Fue empleado administrativo por mucho tiempo. Pasaban los gobernantes del Municipio, y a él nunca lo removieron. Seguramente desempeñaba bien sus funciones.
Algo que lo caracterizaba en su trabajo era el conocimiento que tenía sobre todas y cada una de las parcelas que formaban el pueblo. Es verdad, en un pueblo chico todos se conocen, y no había alguien que no lo conociera. Recuerdo que cuando estudiaba en el Profesorado, para aprobar el último año, tuve que presentar un trabajo práctico y elegí “Historia y actualidad del pueblo de San José”. Mucho material sobre el tema no pude conseguir y José me facilitó los planos del pueblo para fotocopiarlos y presentar adjunto a mi trabajo. También me ayudó con información sobre los primeros pobladores. Siempre tuvo muy buena predisposición para ayudar a la gente del pueblo. ¡Cómo no recordarlo!
Pero también recuerdo que a veces vivía ensimismado en quien sabe qué pensamientos.
La señora que atendía la panadería donde él compraba el pan a diario, decía que José saludaba al entrar, y si no había muchos clientes, le gustaba conversar con la chica que lo atendía y con los demás clientes. Pero al irse, no saludaba, simplemente, ya después de haber sido atendido, se daba vuelta y se iba, como pensativo y distante. A veces la gente le decía: “chau José” y él, sin darse vuelta, levantaba su brazo derecho y agitaba su mano.
Una persona (personaje) que quedará en la historia del pueblo.Malania
Imagen: de la red, gentileza de M. Julián T y de Gerardo S. V.

CON LOS MISMOS OJOS
Es lo que se ve en las ciudades, por un lado los edificios altos, las avenidas repletas de autos modernos, los restaurantes y bares llenos de gente sobre todo los domingos. Hay gente con plata en los bolsillos o en cuentas bancarias.
Y por otro lado están los que viven en villas miserias, gente muy pobre que no le alcanza para comer y para vestirse adecuadamente cuando el frío arrecia.
Se suele criticar a la gente que tiene más y se le tiene lástima a la clase baja. Se cuestiona el por qué tanta desigualdad. En algunos casos se justifica tal crítica.
Pero he visto jóvenes –no puedo decir lo mismo de los que están entrados en edad- que no tienen ganas de trabajar, prefieren vivir en la miseria esperando que alguien, ya sea la misma sociedad o el gobierno, no solo les ayude, sino que los mantenga. Hay gente que no se preocupa ni siquiera por aprender un oficio, y los talleres son gratuitos, no hace falta pagar. Y si los contratan, se pasan mirando uno al otro, o mirando celular, -que para eso sí tienen dinero- y se apuran y hacen como que trabajan cuando aparece el dueño o el jefe.
Me ha tocado convivir con gente así. Es por eso que no opinaré sobre la tan discutida desigualdad. Todo es relativo. A veces juega un papel importante la suerte, otras veces la voluntad de ser “alguien” en la vida y esforzarse por salir adelante. Si no se preocupan por ser mejores, por mejorar su estatus, no hay dios que ayude. La pereza es su enemigo.Malania
Imágenes: propia y de la red


QUERER Y NO QUERER
Delicia tenía unos veinticinco años y Jacinto cerca de los cuarenta.
Ella había estudiado letras y su pasión era la escritura.
Se conocieron en una fiesta de carnaval, a la que asistió con unas amigas. Él estaba solo. Ambos bailaron hasta el cansancio.
Un día, inspirada en su relación más que especial, escribió, y se lo guardó, a nadie quiso contarle lo que le pasaba.
“Dices que me quieres, que no quieres perderme.
Pero tampoco la dejas, sigues a su lado.
Que soy tu pimpollo, me deseas todo el tiempo, quieres estar conmigo, te gusta mi forma de ser, mis besos, mi pasión.
Que con ella solo tienes un techo en común y un lugar para dormir, cada uno mirando hacia el lado opuesto.
Que hace mucho no la tocas ni la besas.
Que ella está enferma y es por eso que no la dejas.
Todo esto es verdad. Lo sé.
Pero también sé que tienes todo a tu alcance y con todo lo que está a tu alcance no te hace feliz.
Entonces pregunto si vale la pena seguir viviendo de esa manera, por aparentar, por quedar bien delante de los viejos, delante de los hijos ya crecidos, delante de la gente.
Porque cuando no estoy, desfalleces.
Y cuando estoy tienes poco tiempo.
Nos hablamos todos los días.
Nos vemos solo cuando queda tiempo.
¿A muchos les pasará esto o es solamente a mí que la vida me depara migajas?
Yo lo amo y lo acepto tal cual es con sus limitaciones y reducido tiempo.
¿Hasta cuándo podré hacerlo?
¿Hasta cuándo la chispa permanecerá encendida?”
¿Será verdad? ¿Será mentira? Muchos se preguntarán.
Solo los corazones de Delicia y de Jacinto podrían responder.Malania
Imagen: de la red
CARTA DE UN AMIGO
De Juan Carlos a Camila
Cuando llegues a la última frase… vas a sonreír! ¿Te acordás de…?
Aquel tiempo, cuando las decisiones importantes se tomaban con un práctico “Ta, te, ti, suerte para ti” o “Piedra, papel o tijera”.
Cuando se podían detener las cosas que se complicaban con un simple… “gancho!… gancho!…”
Los errores se arreglaban diciendo simplemente… ‘No vale, de nuevo… de nuevo…’
Tener dinero, sólo significaba poder comprarte caramelos en el kiosco de la escuela
Hacer un castillo de barro, podía mantenernos felizmente ocupados durante toda una tarde. Siempre descubrías tus más ocultas habilidades, a causa de un ¿A que no te animas?’
El último que se queda es cola de perro!…
Era lo único que nos hacía correr como locos hasta que el corazón se nos salía del pecho.
Las bombitas de agua eran la más moderna, poderosa y eficiente arma que jamás se había inventado…
La palabra ‘GUERRA’ sólo significaba arrojarse papelitos durante las horas libres en clase…
La mayor desilusión era haber sido elegidos los últimos en los equipos del recreo en la escuela…
Cuando ganarse un helado era la mejor recompensa de los padres…
Y quitarle las ruedas pequeñas a la bici significaba un gran paso en tu vida.
Cuando el negocio del siglo era conseguir cambiar las figuritas repetidas por la que hacía tanto tiempo que buscabas.
Cuando ponerte la camiseta del colegio para jugar un intercolegial te inflaba el pecho.
Todas estas simples cosas nos hacían felices, no necesitábamos nada más que una pelota, una muñeca y un par de amigos (as) con los que jugábamos durante todo el día…
Si puedes recordar la mayoría de estas cosas y han hecho sonreír entonces significa que todavía queda dentro de ti algo del niño que fuiste no hace tanto tiempo.
Nunca pierdas al niño que llevas dentro de ti.Malania
Imagen de la red