• Relatos

    VOCES TÓXICAS

    Todos los días nos levantamos mirando y escuchando noticias o propagandas tóxicas que lo único que hacen es embotar o encapsular aún más nuestra mente y mantenernos atados a ese código de esclavitud que nos han impuesto y que nosotros mismos hemos aceptado, sin darnos cuenta del camino tan peligroso por el que venimos transitando.

    No somos capaces de desprendernos de un celular; a toda hora queremos tenerlo en la mano. No queremos dejar de mirar esas noticias que muchas veces desequilibran nuestra mente y perturban nuestro sistema nervioso.

    Tampoco queremos dejar de escuchar a aquellas personas que lo único que transmiten es negatividad, porque van por el mundo hablando mal de los demás o indisponiendo constantemente a unas personas contra otras.

    Apartémonos de todas esas personas. Apartémonos de esos noticieros que muchas veces terminan desequilibrando nuestra mente y desestabilizando nuestro sistema nervioso.

    Apartémonos también del celular y utilicémoslo únicamente cuando realmente necesitemos enviar un mensaje o recibir una llamada. No permanezcamos pendientes de todas esas noticias, muchas de ellas falsas o diseñadas únicamente para entretener, atraer nuestra atención y mantener nuestra mente ocupada, sin dejarnos espacio para pensar libremente y actuar bajo nuestro propio libre albedrío.

    La culpa también es nuestra por dejarnos llevar y no reaccionar a tiempo.

    Por eso, mis hermanos, despertemos. Estemos atentos y vigilantes de nosotros mismos. Hagamos la prueba, aunque sea por un momento o por un día: dejemos de escuchar noticias constantemente, desprendámonos del celular y busquémoslo solamente cuando realmente nos estén llamando o cuando necesitemos enviar un mensaje.

    Aprendamos a recuperar nuestra tranquilidad, nuestra claridad mental y nuestra capacidad de pensar por nosotros mismos.

    No nos dejemos guiar como corderitos hacia el matadero.

    Autor: Eduardo Rivera C.

    Colombia

    Imagen: de la red

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    LA TIERRA Y SU AGILIDAD

    La Tierra ha empezado a agilizar y acelerar esa limpieza que ya viene generando, desplazándose en ciertos lugares con mayor rapidez para recibir todas esas luces que están llegando, de manera que esas partes vayan quedando limpias y pueda comenzar esa evolución o ese despertar espiritual que todos necesitamos para seguir hacia adelante.

    En otras partes, en cambio, se ve estática, quieta, recibiendo aún todas esas energías densas, pesadas y oscuras que nos atan a lo material y no nos permiten despertar a lo espiritual. Y, a medida que la Tierra va limpiándose y ese proceso va avanzando, comienza a mostrarnos, en toda su plenitud, lo hermosa que es la Madre Tierra, el esplendor tan maravilloso del lugar en el que vivimos y que hemos despreciado y dañado como si fuera algo inservible, cuando de ella se desprende todo lo que necesitamos para poder vivir en paz, en tranquilidad, en amor y en alegría.

    Y por eso no es como muchos pensábamos: que cualquier día el planeta desaparecería y todos nosotros con él. No. El planeta se está limpiando y, a medida que las zonas que van siendo limpiadas generan una vida diferente, también aparecen personas que van despertando a la realidad, que van encontrándose consigo mismas y comprendiendo que gran parte del conocimiento que necesitamos está dentro de nosotros y que podemos desarrollarlo y ponerlo en práctica.

    De esta manera, podrá funcionar de verdad esa cadena de amor y servicio que siempre nos mostró el Maestro Jesús: que todos nos amemos, nos ayudemos y nos comprendamos para que podamos realmente subsistir sin egoísmo, sin envidia y sin codicia; para que todos progresemos y todos tengamos lo necesario.

    Porque en todo lugar tiene que existir una jerarquía, alguien que dirija y oriente, pero ya no desde la envidia, el rencor y el odio en los que permanecemos actualmente.

    Todas aquellas personas que tratan de ayudar, orientar, guiar y servir a los demás muchas veces son calumniadas y señaladas como bandidas, como personas que buscan beneficiarse de aquello que hacen, cuando en realidad pueden estar actuando con amor y con todo el desinterés posible para ayudar a los demás.

    Por favor, despertemos. Busquemos, encontrémonos y saquemos a la luz todo ese conocimiento que llevamos dentro, para que podamos vivir en paz, en armonía y en amor, y no en discordia y en odio, como muchas veces vivimos actualmente.

    Eduardo Rivera C.

    Imagen: Ninet y Rosana G. B.

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    CULPAR AL OTRO

    Todo lo que nos sucede en nuestro diario transcurrir, vivimos culpando a los demás de todo lo malo, de todas las perturbaciones y de las desgracias que nos suceden, sin darnos cuenta de que los verdaderos responsables de muchas de esas situaciones somos nosotros mismos, por no aprender o no querer despertar a la realidad y vivir siempre sumergidos en todo lo que el mundo material pone a nuestro alrededor.

    Y aunque la mayoría no lo crea, todo está codificado para esclavizarnos y mantenernos siempre dominados por aquello que otros quieren y desean. Y lo vienen consiguiendo a través de toda la historia, porque nosotros no hemos querido despertar ni reconocer que muchas veces somos títeres de lo que dicen y quieren los demás.

    No somos conscientes de la responsabilidad que tenemos sobre nuestro libre albedrío, que es precisamente el que debemos poner a prueba para poder caminar basados en la verdad y no en la mentira, como muchas veces vivimos actualmente.

    Porque muchas de las cosas que nos rodean y que nos muestran no son necesariamente la verdad. Incluso hemos llegado a desconfiar hasta de aquello que debería estar destinado a cuidar nuestra salud. Hay medicamentos que no buscan sanar la causa de una enfermedad, sino solamente aliviar sus síntomas o mantenernos estables, y algunos tratamientos, si se utilizan de manera inadecuada, pueden incluso terminar afectando nuestro organismo.

    Y pensar que, si empezamos a buscarnos y a extraer esa chispa divina que está dentro de nosotros, donde, según nuestra creencia, reposa todo el conocimiento, podemos comenzar a comprender mejor nuestro cuerpo, nuestras necesidades y aquello que nos ayuda a mantenernos saludables.

    También podemos aprender a reconocer los beneficios que nos ofrece la naturaleza y las plantas que tradicionalmente han sido utilizadas para cuidar nuestra salud, siempre con conocimiento y responsabilidad, para mantenernos fuertes, activos y saludables, y no enfermos o debilitados como muchas veces permanecemos.

    Todo esto ocurre por seguir un patrón que, según mi manera de ver las cosas, ha sido construido para mantenernos esclavizados, sumisos y llevados hacia donde otros quieren y desean.

    Mírense bien, analícense profundamente y observen todo lo que los rodea y aquello que constantemente nos muestran. Analicen, cuestionen y saquen sus propias conclusiones. Solo así podremos despertar, recuperar nuestro libre albedrío y comenzar a ser verdaderamente nosotros mismos.

    Autor: Eduardo Rivera C.

    Imagen de la red

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    TRES COSAS QUE NUNCA DEBEMOS OLVIDAR

    En el transcurrir diario de nuestra vida, debemos mantener presentes tres cosas que nunca debemos olvidar.

    La primera es el amor verdadero: ese amor que debemos sentir por nosotros mismos, aprendiendo a amarnos, querernos, respetarnos y cuidarnos.

    La segunda es el amor puro, aquel que debemos expresar en todo lo que hacemos y hacia todas las personas que nos rodean, actuando siempre con bondad, respeto y comprensión.

    Y, por último, está el amor que debemos sentir diariamente hacia nuestro Creador, agradeciéndole por la vida y por todo aquello que nos permite experimentar y aprender.

    Por eso, la única barrera invisible frente a cualquier acto, cualquiera que sea su naturaleza, es el amor. El amor es lo que nos protege, lo que nos mantiene vivos y lo que nos permite conservar la paz interior.

    Sin embargo, poco a poco fuimos cambiando ese patrón de amor por el egoísmo, la envidia, la codicia y la mentira, sin darnos cuenta de que, al hacerles daño a los demás, en realidad también nos estamos haciendo daño a nosotros mismos. Y muchas veces continuamos actuando de esa manera, creyendo que estamos perjudicando a otros, cuando las consecuencias terminan regresando a nosotros.

    Autor: Eduardo Rivera C.

    Imagen: de la red

  • Relatos

    MANERA DE PENSAR

    Sé tú mismo. No te dejes perturbar por los demás ni permitas que cambien tus ideas o tu manera de pensar. Pero para lograrlo, debes comenzar por aprender a guardar silencio respecto a aquellos proyectos, metas o propósitos que deseas realizar. Hasta que no los hayas concretado, procura no comentarlos con nadie, y verás cómo todo empieza a fluir con mayor libertad y menos obstáculos.

    Recuerda que cada persona piensa de manera diferente, y nunca sabemos en qué momento podemos encontrarnos con opiniones, energías o influencias que, consciente o inconscientemente, terminen afectando aquello que queremos desarrollar. Por eso, muchas enseñanzas aconsejan actuar primero y hablar después, permitiendo que nuestros esfuerzos y resultados hablen por nosotros.

    Debemos permanecer fieles a nuestros principios y mantenernos serenos en todo momento. También debemos buscar esa fuerza, esa firmeza y esa valentía que nos permitan controlar nuestros pensamientos y evitar que cada idea se convierta inmediatamente en palabras. Muchas veces hablamos antes de tiempo y después descubrimos que lo dicho no era lo correcto o que hubiera sido mejor esperar el momento oportuno.

    Por eso es importante permanecer siempre despiertos, atentos y vigilantes, como nos enseñan nuestros guías espirituales. Debemos observar nuestros pensamientos, nuestras acciones y nuestras decisiones, analizándolas con serenidad y aprendiendo también de las experiencias de quienes nos rodean.

    Si sabemos observar y reflexionar, las personas que encontramos en nuestro camino se convierten en un espejo que nos ayuda a reconocer nuestras fortalezas y corregir nuestros errores. De esta manera podremos seguir avanzando con paso firme, construyendo sobre terreno sólido y no sobre tierra movediza, caminando con mayor seguridad, sabiduría y paz interior.

    Autor: Eduardo Rivera C.

    Imagen: Roxana E. S.

  • Relatos

    UN PAQUETE

    Hay días que parecen decididos a poner a prueba la paciencia. Hoy fue uno de ellos.

    Esperaba la llegada de un paquete con la tranquilidad de quien sabe que en algún momento sonará el timbre. Sin embargo, esa llamada nunca llegó. En su lugar, comenzó una larga cadena de incertidumbres.

    El transportista, suponiendo que yo no me encontraba en casa, tomó una decisión por su cuenta: entregó el paquete a una señora llamada S. M., una vecina que vive a varias casas de distancia. Ella aseguró conocerme y dijo que luego me haría llegar el envío. Pero la realidad era muy distinta: no nos conocemos.

    Desde el mediodía pasé horas averiguando qué había ocurrido. Fui de casa en casa, preguntando con la esperanza de encontrar alguna pista. Mientras tanto, el repartidor había dejado constancia en su hoja de ruta de que el paquete ya había sido entregado a una vecina, dando el asunto por resuelto.

    Para alguien con buena salud, tal vez solo habría sido un contratiempo. Pero cuando el estado físico no acompaña, situaciones como esta generan un desgaste mucho mayor. La preocupación, la incertidumbre y el esfuerzo de recorrer el vecindario terminaron convirtiendo una simple entrega en una experiencia agotadora.

    Finalmente, decidí comunicarme con la central desde donde había sido enviado el paquete. Escucharon mi reclamo y me aseguraron que buscarían una solución. Y, para mi alivio, así fue. Aproximadamente una hora después, el transportista se puso en contacto conmigo, fue a retirar el paquete del lugar donde lo había dejado y, ya entrada la noche, lo entregó en mi domicilio, como debió haber ocurrido desde el principio.

    El problema quedó resuelto, pero la experiencia dejó una enseñanza para todos los involucrados. El transportista comprendió que nunca debe entregar un paquete a un tercero sin la autorización expresa del destinatario, por más bien intencionada que parezca la decisión. Y quien recibe un envío ajeno también debería actuar con prudencia: no corresponde aceptar la responsabilidad de entregar un paquete a alguien que en realidad no conoce.

    Al final, el paquete llegó a destino. Pero lo que debió ser un trámite sencillo terminó convirtiéndose en una tarde de preocupación, búsquedas y llamadas. Ojalá esta experiencia sirva para recordar que, en cuestiones de confianza y responsabilidad, hacer las cosas correctamente desde el principio evita problemas innecesarios para todos.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Relatos

    TODOS LOS DÍAS

    Todos los días son diferentes. Todo cambia a nuestro alrededor: la naturaleza, las energías y las circunstancias de la vida. Por eso debemos permanecer atentos, porque así como hay días llenos de alegría, satisfacción y esperanza, también hay momentos de tristeza, amargura, angustia, inconformismo y ansiedad.

    Es precisamente en esos momentos cuando debemos prestar mayor atención para no dejarnos atrapar por esa telaraña de pensamientos y emociones que, sin darnos cuenta, nos conduce directamente hacia el abismo. Y cuando queremos reaccionar, muchas veces ya es demasiado tarde.

    Aprendamos a mantenernos firmes. Aprendamos a buscarnos a nosotros mismos y a extraer esa fuerza, esa valentía y esa firmeza que solo nuestro espíritu puede darnos. No nos dejemos arrastrar por la debilidad, el miedo ni el egoísmo, porque ellos nos conducen por caminos equivocados, donde reina la oscuridad y nos alejan, poco a poco y de manera casi imperceptible, de la luz.

    Autor: Eduardo Rivera C.
    Colombia
    Imagen: de la red (Pinterest)

  • Relatos

    DESPERTAR Y COMPRENDER

    Todos, a lo largo de la vida, cometemos errores. Sin embargo, existe una gran diferencia entre unas personas y otras: mientras unos procuran reconocerlos, corregirlos y no volver a cometerlos, otros continúan recorriendo el mismo camino, repitiendo día tras día las mismas equivocaciones.

    Cuando llegan las consecuencias de esos actos, muchos tiemblan, se desesperan, se inquietan y no logran sobreponerse. Terminan cayendo en el abismo, víctimas de la misma angustia, del mismo desespero y de la misma debilidad con la que vivieron, sin comprender que no estaban atentando contra los demás, sino contra ellos mismos.

    No entendemos que nuestro cuerpo es el templo donde habita la chispa divina. Dios permanece siempre con nosotros a través de nuestro espíritu, que es esa presencia viva y sagrada en nuestro interior. Sin embargo, preferimos alejarnos de esa luz y seguir las insinuaciones y los deseos que proyecta el cuerpo, cayendo en todo aquello que alimenta el egoísmo, la mentira y la codicia.

    De esa manera permanecemos sometidos a un sistema que nos mantiene esclavizados por todo lo que vemos y oímos, impidiéndonos despertar a la verdadera realidad: que la verdad no se encuentra fuera de nosotros, sino en nuestro interior.

    El día en que despertemos y comprendamos que somos hijos de Dios y que esa chispa divina habita en cada uno de nosotros, comenzaremos a vivir en paz y en armonía con nosotros mismos. Entonces aprenderemos a amar, respetar y valorar todo cuanto nos rodea, deseando siempre el bien para nuestros semejantes y caminando por la senda del amor, la verdad y el servicio.

    Eduardo Rivera C.

    Imagen: de la red

  • Relatos

    AUTOESTIMA

    “¿Qué piensas de mí?”
    Hay personas que se preocupan mucho por lo que se dice de ellos.
    En cambio a mí personalmente poco me importa.
    Que si viajo, si voy o me quedo; si voy a la peluquería o a la manicura; si escribo, si publico en redes, qué publico, por qué ese tema u otro.
    Con tal de saber que lo que hago está bien, mi conciencia está limpia, no me interesa qué dicen los demás, porque siempre están los que nos quieren y los que no. Si hay motivo para ello, cada uno sabrá el por qué.
    En fin…obrar bien y punto. Tener autoestima suficiente como para rechazar cualquier comentario negativo. Eso es lo importante.
    No se puede conformar a todos con nuestra forma de ser.

    Malania
    Imagen: Propia

  • Relatos

    EL AMOR VERDADERO

    Levantémonos dando gracias a nuestro Padre por este nuevo día y por todo lo que nos permite recibir libremente cuando vibramos en amor. Levantémonos con la frente en alto, agradeciendo el aire que respiramos, el viento que acaricia nuestro rostro, el universo que sostiene la vida y la Madre Tierra que nos provee los alimentos necesarios para nuestro sustento.

    Demos gracias al Creador por todo lo que pone en nuestras manos para que podamos vivir, avanzar y continuar nuestro camino con esperanza, fortaleza y serenidad, siempre vibrando en amor.

    Pidámosle que nos ayude a comprender el verdadero significado del amor y que nos permita abrazar a todos nuestros hermanos con un corazón sincero, para servirles, guiarlos y orientarlos conforme a su voluntad. Solo así podremos vivir en paz, en alegría y en permanente gratitud hacia nuestro Padre, hacia nuestros semejantes, hacia el universo, hacia la Madre Tierra y hacia los mares y los ríos que nos brindan esa agua bendita, fuente de vida, salud y renovación; el agua de vida de la que habló el Maestro Jesús.

    Procuremos ser siempre agradecidos. Aprendamos a amar, respetar y cuidar nuestro cuerpo, porque es el templo donde habita la chispa divina que Dios depositó en nosotros desde el momento mismo de nuestra creación. Esa presencia permanece viva en nuestro interior, y somos nosotros quienes debemos desarrollarla y manifestarla con nuestras obras.

    Para lograrlo, procuremos vivir cada día de acuerdo con tres grandes principios: la gratitud, el amor y el servicio hacia nuestros semejantes. Solo practicándolos podremos caminar por la senda de la paz, la armonía y la verdadera felicidad.

    Autor: Eduardo Rivera C.
    Colombia

    Imagen: de la red