Minicuentos

¿BAILAMOS?

Un pájaro se deslizó en el cielo.
Al seguirlo con su vista, no consideró el sol, que lo cegó momentáneamente.
Justo después de eso, aquel rayo de luz plantó una imagen en su mente:
Un patio de ladrillos, o de tierra. Había mucha gente, y entre la multitud, una hermosa mujer, sentada en una silla junto a la pared.
-¿Bailamos? Le dijo sonriendo.
– Encantada, pero no sé bailar folklore.
– Bueno, no importa. Siempre hay una oportunidad para aprender. -Dijo él sin dejar de sonreír.
– Entonces enséñame.
Al ritmo de una zamba danzaron riéndose de los pasos que -en falso- daba ella. En cambio él, bailaba muy bien con pasos seguros.
Terminado el tema musical, se sentaron uno al lado del otro y él le dijo:
– Yo, en realidad, hablaba de la vida, no de un ritmo. Simplemente pensé en el folklore, donde los bailarines, cualquiera fuese la zamba, empiezan de frente, con buena intención, mirándose a los ojos, con una sonrisa en los labios, y cada uno con un pañuelo en las manos, que mueven reflejando sus sentimientos al bailar.
Y prosiguió: – Ese vuelo del pañuelo simboliza “el esperado vuelo del alma”. No se tocan casi nunca, pero entre sus pañuelos, habla la vida…
– Ella sonriente y sonrojada por no haber comprendido la intención inicial, se quedó muda. Luego, tomando su pañuelo de una punta y haciéndolo volar en el aire, le dijo:
– Disculpa, pero suelo ser de reacción tardía. Ambos rieron.
Lo escuchó atentamente mientras él siguió hablando.
– Traduciendo: Era una simple invitación a tomar un café juntos y conocernos, como dos personas que andan solas en la vida, buscando un compañero de camino, en la multitud indiferente…. ahora que estuvo más claro… ¿Bailamos?.
Antes de despedirse, ella muy tímidamente le dijo: -Bailemos.
Y en la noche quedó sellada una esperanza, con un gran abrazo y un beso en la mejilla.

Malania. (Inspirada en el texto de R. E. Ch.)

Imagen propia

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