Prosa Poética

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    ANDARÉ POR LA SENDA

    Andaré por la senda siguiendo el camino que Dios me ha dado para no perderme.

    Si quieres seguirme marchemos juntos sin detenernos.

    Ven, no te detengas en la adversidad, a pasos firmes continúa y escucha mi voz decirte:

    -camina con certeza y nada te detendrá-

      CAMINA SIN DETENERTE

    Camina a pasos firmes recorriendo caminos sin que frenes tu marcha.

    Dios te da fuerza, fortaleza, sigue andando que los tropiezos no te harán caer.

    Camina sin detenerte y nada será imposible, todo lo que sea para ti te dará

    más ánimo para continuar, escucha lo que diré y guarda mis palabras:

    -aunque en la vida encuentres barreras nada podrá vencerte si te aferras en la Fe-

     Autor: Miguel Márquez

    Imagen: M. J. T.

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    HÁBLALE

    Por la noche háblale a la luna, también a las estrellas.

    Al amanecer háblale al sol, también a la brisa mañanera.

    La luna te regala su magia, las estrellas su compañía.

    El sol te dará su energía, la brisa su frescura.

    Tendrás fuerzas para seguir andando encontrando la felicidad.

     
    Autor: Miguel Márquez

    Imagen: propia (Malania)

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    MIRABA LA LUNA

    Miraba tan firme, muy concentrada, hablaba el silencio ¿que le diría?

    La luna parecía inmóvil, no quería irse, tal vez descubrió su pena tratando calmar dolor.

    Miraba la luna, la miraba buscando encontrar los secretos guardados en la madrugada.

    Niña ¿que penas aquejas? ¿será de amor? solo tu lo sabrás y no querrás decir. 

    Déjame entender, déjame ayudar y así dibujar en ti sonrisas que borre el llanto.

       Autor: Poeta Uruguayo Miguel Márquez

    Imagen: Malania Nashki. La luna en Itapema, Brasil.

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    MI AMOR A LA DISTANCIA

    Me llamo Lina.
    Aquí estoy
    tomando impulso
    para llegar donde sea que estés.
    Con mis uñas
    vagaré por tu deliciosa espalda.
    Con mi lengua
    husmearé tus recónditos espacios sin sol.
    Con mis labios
    cubriré tu cuello y los exquisitos lóbulos de tus orejas.
    Y antes de separarnos nuevamente
    susurraré a tu oído cuánto de amo.
    Y así como lo hice aquella vez
    una vez más te pediré que no me dejes,
    porque yo no quiero dejarte.
    Mi Amor a la distancia.

    Malania

    Imagen: M. J. T.

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    COMO TODO HIJO DE DIOS

    Como todo hijo de Dios aprendí amar y me amé.
    Miré a los ojos dejando escapar unas lágrimas de los míos.
    Sentí por dentro algo especial, tendí la mano regalando un “cuenta conmigo”.
    Regalé dulzura en el habla dejando pasar palabras hirientes.
    Hoy disfruto la vida, guardo momentos que se hacen únicos hechos recuerdos.
    Puedo reír y llorar porque aprendí a ser feliz viviendo la tristeza con fortaleza.
    Camino firme por el buen camino, sé que no me perderé, no miro atrás,
    dejando que el tiempo pase sin una queja.

    Autor de la prosa: poeta uruguayo Miguel Márquez

    Imagen: Propia

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    ESE ALGO

    Él poseía algo que me hacía estremecer el corazón, desde aquel primer día, cuando a través de la ventana, lo vi sentado vestido con su traje gris.
    Había despertado algo que hacía mucho tiempo estuvo dormido en mi interior. Era un anhelo puro y ardiente.
    Emanaba de sus ojos como una fuerza imantada, escondida, misteriosa.
    ¿Qué era? Cómo definir aquella emoción que yo sentía de pronto, al estar sentada frente a él.
    Él está allá, pensando en qué escribir, a la una de la tarde, o quizás en medio de la noche. Y yo aquí, tratando de recordar lo que iba pensando mientras caminaba durante la mañana.
    Él no es mi sol, ni mi luna, ni mi estrella, porque es un ser pensante, maravilloso, que posee algo, ese algo que aún me hace estremecer cuando lo miro a través de esta ventana.
    Camino y lo veo, en el pestañear de los pétalos de rosa, cuando las mece el viento; en el aleteo de un gorrión con el cuerpo mojado por la lluvia. Y siento su perfume, al pasar frente a la arboleda cubierta de frutas de guayaba, maduras y jugosas, o de enredaderas de maracuyá (mburucuyá) prendidas al cerco de alambre tejido. Y lo escucho, en el gorjeo de una paloma o en el canto del zorzal.
    No es locura, ni soy zombi. Estoy cuerda, muy cuerda.

    Malania

    Imagen de la red.


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    COMO TODO HIJO DE DIOS

    Como todo hijo de Dios aprendí amar y me amé.
    Miré a los ojos dejando escapar unas lágrimas de los míos.
    Sentí por dentro algo especial, tendí la mano regalando un “cuenta conmigo”.
    Regalé dulzura en el habla dejando pasar palabras hirientes.
    Hoy disfruto la vida, guardo momentos que se hacen únicos hechos recuerdos.
    Puedo reír y llorar porque aprendí a ser feliz viviendo la tristeza con fortaleza.
    Camino firme por el buen camino, sé que no me perderé, no miro atrás,
    dejando que el tiempo pase sin una queja.

    Autor: Miguel Márquez
    Imagen: de la red

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    EL HOMBRE QUE LOGRÓ CAMBIAR

    Un hombre avaro y egoísta, cierta mañana se sentó en un pequeño banco en el patio de su casa.
    Hacía calor ese día. Él miró al cielo y preguntó las razones de su soledad. Tengo todo querido Padre, es decir lo que se puede obtener con dinero, sí. Pero no tengo a nadie que me de amor, no tengo amigos.
    Luego hizo silencio cuando una voz le habló suavemente:
    – ¿Nunca reflexionaste, pensaste en qué estabas fallando?
    Él contestó a la voz
    – No, realmente no.
    La voz le siguió hablando:
    – Reflexiona entonces, reconoce tus errores, ama, sé bondadoso, haz el bien de corazón y tendrás felicidad, calmarás tus aflicciones.
    El hombre quedó pensativo, luego de un rato ya decidido a hacer lo que le dijo la voz, salió.
    Pasó el tiempo y todo cambió para él, la felicidad se apoderó de su interior.
    Aprendió la lección pero, no sabía quién era el dueño de esa voz que lo aconsejó.
    Una noche preguntó en la tranquilidad de la casa:
    – Voz, si me escuchas ¿Quién eres? dime si es que puedes.
    La voz no demoró en contestar
    – Soy tu Padre, el que llaman Padre Celestial, búscame al despertar y no te olvides al acostarte, antes acuérdate de mí en una oración.

    Autor: poeta uruguayo Miguel Márquez

    Imagen: de la red

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    MOMENTOS DEL DÍA

    Al amanecer, el cielo parecía hecho de mármol con vetas grises.
    Cuando calentó el sol, las nubes suavizaron por momentos la luz resplandeciente del mediodía.
    Pero al atardecer, nadan perezosas acompañando al sol en su retirada de una tarde primaveral.
    La noche, se avecina con pronóstico de lluvia.

    Malania

    Imagen: M. J. T.

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    COMO GRANDES PECES

    El espectáculo de las nubes en la amplitud del cielo, la belleza de sus colores y sus formas, lo deprisa que pasan sus imágenes cambiantes, me habla de la Creación, y me cambia el ánimo en un despertar madrugador luego de una noche mal dormida.
    Esta vez son como grandes peces en un mar que ha sumergido a su antojo, extensos campos y árboles de pie, y se ha unido con el cielo en comunión horizontal.
    Quizás la lluvia venidera y las ráfagas de vientos pronosticados por los expertos, rompan esas nubes en mil pedazos y luego el sol se encargue de secar el ambiente y devolver el aire apropiado, para que los árboles puedan albergar nidos de pájaros, dar sombra al acalorado campesino y puedan ser acariciados por la brisa de un amanecer normal, como en días primaverales.

    Malania

    Imagen: M. J. T.