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EL SAPO

El sapo Jorocho
se comió un bizcocho.
Ya no tenía hambre
y salió de paseo,
pero con tal mala suerte
que lo atacó un enjambre.
Como sabía
que hizo lo que no debía,
se escondió en una fosa
donde había una rana hermosa.
Ella lo cubrió
con pasta de arcilla
y le hizo una cuna
con hojas secas y gramilla.
Después de una semana
estaba curado
y decidido a no molestar
regresó a su casa.
El sapo Jorocho
se alejó dando saltitos
y mientras croaba
cazaba mosquitos.
Por si fuera poco
se comió un bizcocho
se internó en su casa
y durmió en su cama.

Malania

Imagen: R. M. T.

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