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ELLA

Allá,
donde termina el muelle
se agolpa el cardumen de lisas
cuando su figura se refleja
en las cristalinas aguas del golfo.
Trae en la bolsa
un sinnúmero de migas
de algún pan que ha sobrado
y un puñado de semillas
que arroja a la gaviota
amanecida en la orilla
para evitar la pelea
con las lisas en familia.
Su perro ladra
quiere continuar el paseo
que tuvo su inicio
a las siete de la mañana
posterior al habitual aseo.
Ella sigue andando
y él mueve la cola
en señal de triunfo tempranero.
De pronto Ella se detiene
mete su mano en la bolsa
hay más migas y semillas.
Los comensales son
un par de patos
y varios mújoles
que se disputan
el manjar diario
esta vez sin gatos.
Ella y su perro
continúan la marcha
mientras yo me entretengo
con cada nube diferente
con cada rayo de sol naciente.
Y al terminar el recorrido
Ella, allí sentada
sobre una base prismática
con cabeza gacha
llora una ausencia.
Los peces y los patos
vendrán por la noche
a brindarle compañía
para esfumar su dolor?
Yo continúo mi camino
vuelvo a estar contigo
para no ser serenita.
Prefiero tus palabras
que a la distancia
son mi abrazo
y amorosamente
son mi abrigo.

Malania

Imagen propia

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