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LIBÉLULA

La nítida silueta del sol al ponerse, atravesaba las alas cristalinas de la libélula atrapada en la fina telaraña.
Tendidos en la hierba fresca, los duendes escuchaban el murmullo del viento que mecía las espigas de bambúes.
Una ráfaga de aire caliente en perfecta ondulación arremetió contra los hilos entrelazados y logró salvar a la bella libélula.
Sacudió sus alas y voló coqueta por entre los duendes y bambúes. Una vida feliz la esperaba.
Los duendes se miraron con complicidad y rieron a carcajadas. ¿Habrán tenido algo que ver con la ráfaga?

2 Comentarios

  • Mila Gomez

    Que bello, Malania, de seguro existen los duendes, y esa libélula debía ser liberada.
    Muy buena imaginación, ver algo, e idear una historia para eso. Me gusta como escribes, tan natural y parece que los duendes están también contigo. La foto es bellísima.
    Cariños hasta tu bella tierra.

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