Poemas

Manzana

 
Suena el timbre, 
en tempranero viernes.
Una voz inigualable,
la suavidad de su encanto,
una mirada intensa
transmiten calor,
cual rayos de sol,
rodean las curvas imperfectas
atravesando los cristales de un amor
encarnándose  muy dentro de la piel.
Gotas de rocío apresurado,
rezago de  lluvia derramada
sobre pétalos de rosa,  
ansiosos por recibir
la nube blanquecina
que la cubre entera,
protegiéndola del curioso aire
que mana del calefactor.  
No quiere  levantarse, 
ella desea que se quede,
fruto jugoso y exquisito
el fruto prohibido del amor.
Imagen de la red.

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