EL ECO DE LA TREGUA
Bajo la luz que no juzga,
donde el viento es un susurro,
se desmorona el muro
que la soberbia dibuja.
Ya no hay voz que nos estruja
con el peso del ayer,
pues sanar es aprender
que detrás de cada herida,
hay una historia escondida
que solo busca entender.No es el rigor de la espada
lo que rinde a la verdad,
es esa dulce humildad
de la mirada calmada.
La palabra, ya lavada
de la hiel y del reproche,
no trae sombras de noche
ni el trueno del desamor;
solo el bálsamo mejor:
la paz tras el trasnoche.Acepto tu herida y la mía
como causas del destino,
compañeras de camino
en esta geografía.
Que la paz sea la guía
y el silencio nuestro aliado,
pues lo que fue perdonado
ya no pesa en el oído:
es solo un nido tejido
en el alma, con cuidado.Malania
Imágenes: propias
