• Poemas

    EL ECO DE LA TREGUA

    Bajo la luz que no juzga,
    donde el viento es un susurro,
    se desmorona el muro
    que la soberbia dibuja.
    Ya no hay voz que nos estruja
    con el peso del ayer,
    pues sanar es aprender
    que detrás de cada herida,
    hay una historia escondida
    que solo busca entender.

    No es el rigor de la espada
    lo que rinde a la verdad,
    es esa dulce humildad
    de la mirada calmada.
    La palabra, ya lavada
    de la hiel y del reproche,
    no trae sombras de noche
    ni el trueno del desamor;
    solo el bálsamo mejor:
    la paz tras el trasnoche.

    Acepto tu herida y la mía
    como causas del destino,
    compañeras de camino
    en esta geografía.
    Que la paz sea la guía
    y el silencio nuestro aliado,
    pues lo que fue perdonado
    ya no pesa en el oído:
    es solo un nido tejido
    en el alma, con cuidado.

    Malania

    Imágenes: propias