• Relatos

    MANERA DE PENSAR

    Sé tú mismo. No te dejes perturbar por los demás ni permitas que cambien tus ideas o tu manera de pensar. Pero para lograrlo, debes comenzar por aprender a guardar silencio respecto a aquellos proyectos, metas o propósitos que deseas realizar. Hasta que no los hayas concretado, procura no comentarlos con nadie, y verás cómo todo empieza a fluir con mayor libertad y menos obstáculos.

    Recuerda que cada persona piensa de manera diferente, y nunca sabemos en qué momento podemos encontrarnos con opiniones, energías o influencias que, consciente o inconscientemente, terminen afectando aquello que queremos desarrollar. Por eso, muchas enseñanzas aconsejan actuar primero y hablar después, permitiendo que nuestros esfuerzos y resultados hablen por nosotros.

    Debemos permanecer fieles a nuestros principios y mantenernos serenos en todo momento. También debemos buscar esa fuerza, esa firmeza y esa valentía que nos permitan controlar nuestros pensamientos y evitar que cada idea se convierta inmediatamente en palabras. Muchas veces hablamos antes de tiempo y después descubrimos que lo dicho no era lo correcto o que hubiera sido mejor esperar el momento oportuno.

    Por eso es importante permanecer siempre despiertos, atentos y vigilantes, como nos enseñan nuestros guías espirituales. Debemos observar nuestros pensamientos, nuestras acciones y nuestras decisiones, analizándolas con serenidad y aprendiendo también de las experiencias de quienes nos rodean.

    Si sabemos observar y reflexionar, las personas que encontramos en nuestro camino se convierten en un espejo que nos ayuda a reconocer nuestras fortalezas y corregir nuestros errores. De esta manera podremos seguir avanzando con paso firme, construyendo sobre terreno sólido y no sobre tierra movediza, caminando con mayor seguridad, sabiduría y paz interior.

    Autor: Eduardo Rivera C.

    Imagen: Roxana E. S.

  • Poesía

    ENTRE PENSAR Y DUDAR

    Se sienta a la orilla del día,
    midiendo el aire, contando sombras,
    como si el mundo fuera un acertijo
    y no un instante que exige paso.

    Entre sus manos, la duda late
    como un pájaro que nunca emprende vuelo;
    todo lo piensa, todo lo frena,
    pone espinas al más llano terreno.

    Y mientras calcula cada gesto,
    la vida pasa, ligera y muda,
    llevándose oportunidades intactas
    como frutos que nadie alcanza.

    Así, en su quietud, se marchita;
    se vuelve eco de lo que no hizo,
    memoria de un impulso que no llegó.

    Y al final, queda apenas un suspiro
    lastimado por tanto silencio
    y oportunidades que en nubes se han ido.

    Malania

    Imagen: Propia