EL SIN SENTIDO
Desde el suelo que pisaba
nada podía ocultar.
Tampoco había historias que crear.
No le fue fácil esconderse,
lo superficial de su conducta era evidente.
También había pisado otros suelos,
y todos le han parecido sin sentido.
Por más que quiera, de donde ahora está
le es casi imposible alejarse.
Ha echado raíces muy profundas,
y aunque ya no pueda dar nuevos frutos,
no se puede alejar de la tierra que lo aferra.
La forma violenta y decidida no es lo suyo,
y la comodidad de la vida lo mantiene
lo aferra cada día más.
Aunque no puede rechazar
recibir el calor humano de ocasión
sin que le pregunten…
qué, cuándo, cómo ni por qué.
Hay alguien que desde afuera
lo sostiene, lo soporta, puede apoyarlo.
No pregunta, solo olvida y perdona.
No juzga, no recrimina
e incondicionalmente, está ahí,
en algún lugar del planeta.
Le gustaría cambiar de aire,
cambiar de parecer, salir del confort.
Pero ese miedo al cambio, al equivocarse,
al empezar de nuevo, lo aterra.
Ya ni sabe qué es primordial,
si el sentir o el hacer.
No sabe si está ocupando el tiempo en algo superficial
o lo que lo entretiene es correcto.
En fin…su sentido hoy no tiene sentido
es por eso que dice:
estoy en medio del sin sentido de encontrar.
Y me pregunto:
¿Qué es lo que pretende encontrar?
¿Es que realmente busca algo con sentido?
Solo él lo sabrá.Malania
Imagen: J. G. T.
ABRÁZAME
Mi corazón se enternece cuando me abrazas,
me hace más llevadera la vida,
me da la bienvenida a un nuevo día
lleno de esperanza y alegría.
Si el día se presenta triste
un abrazo puede arrancarme lágrimas.
Pero siempre reconforta el alma.
Un abrazo no se lo da a cualquiera
se lo damos a quien de verdad queremos.
Es algo grandioso, es un gesto sobreentendido
porque no hacen falta palabras para decir:
“te quiero”, “gracias por estar”.Malania
Imagen de la red.
TU MANERA DE SER
Belleza escrita
sinceras palabras.
Breve y conciso.
¿Es cierto?
Sí, muy bonitas.
Las guardaré en mi alma.Malania
Imagen: Gentileza de Ernesto Rucho.
POR TÍ, POR MÍ, POR TODOS
Hoy viajé al centro de mi ser.
Fui a buscar un reservorio de paz.
Allí pude encontrar una fuente de serenidad.
Me serví de ella para esparcirla sobre mis experiencias.
Me senté al borde de la fuente para reflexionar.
Mis pensamientos bogaron por la paz de todos,
por tu paz, por la de él o ella, y por mi paz.
Esa paz interna que a raíz del silencio que atraviesa mi ser,
me calma, me fortalece y me hace sentir segura.
También eso quiero para ti, para él o ella, para mí y para todos.
¿Por qué no? ¡Para todos!
La paz me sustenta y me sostiene.
También eso pido para ti, para él o ella, para mí y para todos.
Doy Gracias a Dios por la serenidad que hoy llena mi alma.
Y pido serenidad para ti, para él o ella, para mí y para todos.Malania
Imagen: Propia
VIVIR EL HOY
El destino es desconocido
también el futuro.
Por eso que lo importante es
vivir el momento.
Hoy mi alma se llena de belleza,
alegría, fortaleza
y humana entereza.
Se estabilizan mis emociones,
recargo de nuevo mi energía.
La belleza me acompaña,
me eleva y me anima.
Me conecta con la naturaleza
con la madre tierra divina.Malania
Imagen propia
TACURÚ Y FLORES
Un nido de hormigas bajo el sol,
un sinfín de pasos en tierra roja y oscura,
mientras las flores de violeta al viento
bailan suaves, llenas de ternura.Las hormigas se apresuran en su marcha,
y las flores, quietas, se mecen en calma.
Dos mundos en danza, tan distintos,
pero ambos guardan paz en el alma.Malania
Imagen: Propia
NO DEJES QUE TE HIERAN LAS PALABRAS
No dejes que te desanimen las palabras con maldad,
que no te afecten lo que digan
intentando hacerte daño.Haz que no te llegue lo que digan y sigue andando
sin temer a que te puedan afectar,
deja pasar la falsedad,
que en su contra ha de volverse.No dejes que te hieran las palabras,
ten fe en Dios y Él te cuidará
guiándote por su senda,
para que nada te derribe.
Y seguro te dirá:
– Si confías en mí, manteniendo tu fe, nada te derrotará-Autor: Miguel Márquez
Imagen: Jorge G. T.TODAS LAS TORMENTAS SON PASAJERAS
No temas a las dificultades de la vida,
sigue y sigue marchando, afirma tus pasos
y no te detengas jamás.No pienses nunca en desistir
por más cansancio que tengas,
el fruto de la victoria te traerá paz,
gozo y tranquilidad necesaria.Todas las tormentas son pasajeras,
ten presente,
con fe en Dios nada te vencerá,
nada detendrá tus pasos y Él te dirá:
– Camina seguro, conmigo todo, sin mí nada.
Estaré siempre y nada te hará caer-.Autor: Miguel Márquez
Imagen: Yoyi G.
MAPAS EN LA ESPALDA
Aun dormida, ella,
siguió buscando palabras en el vacío
hasta encontrar lo que quería.
No había una sola página demás.
Tomó un libro de la estantería virtual
lo abrió al azar y lo encontró.
Leer algunos párrafos se convirtió
en una costumbre habitual
jamás él la decepcionó en la lectura.
Poesías y poemas
y alguno que otro relato
a veces extraño, ilógico
otras veces los recuerda
latente y patente
como si los hubieran vivido juntos.
Algunos quizás
inventos de su imaginación (de él)
como si sintiese placer en saberlo todo
dejando a los demás en la inopia.
Hoy
la última sílaba quedó suspendida
desgajada en el aire.
De repente las palabras se esfumaron.
Ella
intentó continuar pero no encontró nada.
Abrió los ojos y alargó la mano
hacia las notas de luz que flotaban en el aire
como si quisiera retenerlo.
Y lo recordó
como todas las madrugadas.
Recordó
que hacer mapas en su espalda dorada
con sus dedos, con su lengua,
era el sueño de su vida.Malania
Imagen de la red
COMO EL BENTEVEO
La niebla vagaba por la pradera sin ánimo de desaparecer.
El viento la barrió hacia el norte con la intensión de alejarla.
Según él, ella eclipsaba el paisaje verde y azul.
Quizás en su glosario no existían definiciones lascivas
y su enfado, si bien no era ostensible, latía.
Hoy, ninguno de los dos piensa de manera sistemática como ayer.
Ella es como un benteveo atesorando pedacitos de luna en el hueco de un árbol. O como un colibrí cuidando a sus pichones en la rama de un árbol,
de la casa de una abuela tranquila.
Mientras tanto, él atesora algodones de nubes azules, en su agitado corazón.Malania
Imagen: Gentileza de Rubén Ch. y Ricardo G.