Poemas

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    CÍRCULOS CERRADOS

    Si el tiempo insiste en girar,
    todo círculo encuentra su borde.
    El fuego que un día ardía alto
    se rinde sin estruendo,
    y en el silencio que deja
    solo quedan brasas agotadas,
    cumpliendo su destino
    de apagar lo que fue incendio.

    Maalania

    Imagen: de la red

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    SUÉLTAME, QUE ME DESHAGO EN GEOMETRÍAS

    Suéltame…
    que sin ti también existo:
    soy gaviota dibujada en el reverso de una sombra,
    un día que se pliega en sí mismo
    y estalla en fragmentos de azul inventado.

    No me extravío cuando me ausento;
    soy flor suspendida en un hilo de silencio,
    raíz que no toca tierra
    porque la tierra decidió volverse humo.

    Soy brújula sin cardinales,
    ciclo que se abre y se cierra
    en un punto que nadie nombra;
    soy barca que navega en mares sin agua,
    mares hechos de respiraciones que no recuerdo.

    El amor no es nudo ni ancla,
    es un eco que se curva
    y se disuelve antes de alcanzar la boca;
    un destello que no promete,
    un tacto que no persiste.

    El tiempo dejó de existir
    cuando las agujas se volvieron pájaros,
    y yo aprendí a caminar
    sobre la línea invisible
    que separa la forma del deseo.

    En esa frontera sin bordes
    mi fuerza se expande,
    y no depende de nada…
    ni siquiera de mí.

    Malania

    Imagen: propia

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    MÁGICOS VERSOS

    Para ellas, o ellos, que también merecen nuestro respeto y consideración.
    ¿O no?

    Ella caminaba rozagante,
    como si llevara un sol escondido en los bolsillos,
    ese brillo sospechoso
    que hacía temblar a las ventanas.

    En sus ojos chispeaban galaxias mínimas,
    y sus gestos—lentos, sigilosos—
    eran aves que aprendieron a volar sin ruido.

    Ambas compartían, como adolescentes antiguas,
    un deseo interminable,
    un animal suave que dormía entre sus manos
    dentro del territorio secreto de la clandestinidad.

    No se atrevían a girar la vida como un cubo mágico
    ni a desordenar los altares domésticos
    que sostenían a sus familias.

    Pero sabían, oh sí, sabían,
    que sus versos tenían un poder extraño:
    abrían puertas en el aire,
    volvían líquido el tiempo,
    y las dejaban suspendidas
    en un mundo donde el amor
    era un cometa que solo brilla
    cuando nadie mira.

    Malania

    Imagen de la red

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    ¿TE DEJO O SIGO CONTIGO?

    Estoy aquí sentada en la playa,
    Esperando que la marea
    Me traiga nuevas ideas
    Mi dilema: ¿Dejarte o seguir adelante?
    Las razones que tengo para estar contigo
    Son poderosas:
    Nuestras mascotas,
    El carro nuevo cada año
    Los viajes en crucero por el Mediterráneo,
    Y hasta las acciones en la empresa “Atlántico”
    No más importante… sentir tu mano caliente
    Cuando me acuesto cada noche, dispuesto a acariciarme.
    En cuanto a la lista para emprender la huida
    Es más variada y florida,
    Tanto, que dejaría pasmada a nuestra terapista
    Fumas y el cigarrillo queda impregnado hasta en los candelabros
    Me besas con ese olor a tabaco que luego… no puedo quitarlo
    Me tocas con dedos amarillos barnizados de alta nicotina
    Te encanta el licor… como si fueras una pimpina
    Creo que eres un ser de madera antes que un humano
    Cuando te pasas de tragos, te muestras más alegre que un gitano:
    Bailas, cuentas chistes, pareces un encanto
    Cuando se va el efecto, vuelves a convertirte en un enano:
    ¡Pobre, cabizbajo, ensimismado como una ostra en un lago!
    El efecto dura poco y la caída es mayor que la elevación
    Que te da la euforia por el alcohol.
    ¡De las faldas… ni hablar!
    Te fijas hasta en un palo de escoba que pueda caminar
    Me faltas el respeto en cualquier centro comercial
    Cuando pasan al frente las chiquillas con ropaje llamativo
    Tiras piropos como pañuelos en una corrida de toros
    Tu sonrisa amarilla, se ensancha
    Hasta dejar tres grandes arrugas en tu cara
    Por eso y por muchas razones estoy en este dilema,
    Ahora, ¿Qué haré sin marido?
    ¿De qué conversaré con mis amigas?
    Si ellas… se centran sólo en su peso,
    Y en las “travesuras” de sus hombres viejos
    De mi Julián… tengo cuentos… hasta para regalar
    De él, hay mucho material
    Para crear muchos más…
    ¡Pienso… que no lo debo dejar!

    Autora: Sira Vargas de Biheller

    Imagen: propia (Malania)

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    EL OLVIDO NO ES ETERNO

    Creo que el amor nunca muere,
    siempre queda algo de vestigio,
    puede nacer una chispa
    que se ilumina de entre las cenizas,
    aunque no se encienda en llama.
    Cada momento vivido quizás no se recuerde
    porque nuestro cerebro y nuestro corazón
    no dan para tanto.
    El olvido llega,
    pero no completo ni eterno.

    Malania

    Imagen: de la red

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    SONRISAS

    Una sonrisa puede verse muy cercana,
    pero quizás lo que la motiva
    esté muy lejos de ese mismo lugar.
    Una sonrisa puede verse,
    pero no siempre se conoce
    la intención del emitente.
    Eso sí, la prefiero ver sonriente  
    y no triste, deprimida o llorosa.
    Hay gente que llora por cualquier cosa,
    se emociona ante lo increíble.
    Quizá porque en mi vida habré llorado mucho
    (no recuerdo ni quiero recordar los motivos)
    hoy día casi no tengo lágrimas para derramar.
    Pero si algo ocurre, si algo motiva el llanto,
    estoy segura que si comienzo, no será fácil terminar.

    Malania

    Imagen: Propia.

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    LA TOALLA CELESTE

    Podrías enviarme una fotografía tuya,
    envuelto en aquella toalla celeste
    que aún sueña con evaporarse.
    ¿Lo recuerdas?
    La mía era igual,
    pero de un rosado que olía a crepúsculo.

    A veces la olvidabas
    como quien deja su sombra apoyada en una silla.
    Yo sospechaba que era un ritual,
    una conspiración del algodón y la piel,
    una forma de que la humedad
    me hablara en tu idioma.

    La toalla hacía lo que el aire no se atrevía,
    rozaba tus hombros hasta confundirlos con el cielo.
    Tu espalda —ese mapa imposible—
    se extendía como un continente recién descubierto,
    y el vapor del baño inventaba fronteras que yo cruzaba sin permiso.

    Me pedías que te secara,
    pero lo que en verdad querías
    era que el agua recordara mi tacto.
    Los pies, las piernas,
    ese territorio donde el deseo se derrite
    y el tiempo queda suspendido,
    como una gota que nunca termina de caer.

    Una toalla hacía lo que yo no podía:
    desaparecer en tu cuerpo
    y seguir siendo objeto.
    Yo, en cambio,
    me quedé siendo voz,
    evaporada,
    en el vaho azul de esa fotografía que aún no existe.

    Malania

    Imagen de la red

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    CONTIGO

    Contigo quiero reír, quiero cantar,
    por qué no poder correr por este mundo
    entre verdes campos
    cruzando ríos para llegar al mar.

    Contigo quiero llorar pero de contento
    y decirte las mejores palabras
    que me dicta el corazón.

    Contigo, sentir que los momentos
    se hacen únicos y agradables,
    que el tiempo parece no pasar.

    Contigo, seguir andando por buenas y malas
    sin que nadie nos derribe,
    aprendiendo a cada paso que se pierde y se gana,
    que no hay que abandonar jamás cuando algo no sale.

     Autor: Poeta Uruguayo Miguel Márquez  

    Imagen: de la red, gentileza de Miguel Márquez         

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    POR LOS CAMINOS DEL SUR

    Por los caminos del sur voy, entre ríos y arroyos,
    bordeando mares de vientos lejanos,
    donde todo se deja sentir.

    Llevo ayeres traídos del norte
    gritando goles de Maracanaces vivos,
    cargando milongas de lonja y candombe.

    Por los caminos del sur disfruto los hoyes,
    esperando mañanas llenos de esperanza,
    recorriendo largas carreteras.

    Pueden verme mirando distante,
    tratando descubrir qué hay más allá del horizonte,
    donde parece juntarse la tierra y el cielo.

    Por los caminos del sur escribo poesía
    con versos de acá y la magia de allá,
    donde el corazón agradece el ser tan feliz.

    Autor: Miguel Márquez

    Imagen: Gentileza de Miguel Márquez

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    CIELOS NO INVENTADOS

    Unas nubes sobre otras
    unas espesas, otras engarzadas,
    unas suaves, otras tormentosas,
    unas se concentran, otras se desparraman.
    Las  nubes flotan con olor a infancia
    en lienzos celestes
    que parecen ser inventados.
    El viento recoge en susurros
    y las lleva a rincones deshabitados.
    Postes de luz enclavados
    a lo largo del camino,
    si no fuera por ellos
    la oscuridad los emborracharía
    como con vino tinto.
    Pero ellos erguidos vigilantes
    como una palmera y otros árboles
    respiran secretos que nadie traduce
    bajo el cielo de muchos colores.

    Malania

    Imagen: Gentileza de Gerardo S. V.