Minicuentos

PERRO Y GATO

En una soleada mañana, cuando los rayos del sol acariciaban su pelaje, la curiosa gata Huma decidió que era el momento perfecto para explorar más allá de los confines de su hogar. Con ágiles movimientos, se deslizó por la puerta entreabierta y se aventuró hacia el mundo exterior.
Con su cola erguida y sus ojos llenos de curiosidad, Huma recorrió el jardín, absorbiendo cada aroma y cada sonido que encontraba a su paso. Sin embargo, su atención se desvió hacia el cielo cuando avistó un árbol imponente que parecía invitarla a trepar.
Con destreza felina, Huma ascendió por el árbol, disfrutando de la sensación del viento en su pelaje. Una vez en lo alto, se detuvo y observó el paisaje con satisfacción. Pero su tranquilidad se vio interrumpida por un ladrido repentino que resonó a lo lejos.
Alarmada, Huma volteó hacia el origen del sonido y vio a un perro grande y juguetón que se acercaba velozmente hacia ella. El instinto de supervivencia se apoderó de la gata, y con un salto ágil, descendió del árbol y se lanzó a correr por el patio, con el perro pisándole los talones.
El corazón de Huma latía con fuerza mientras buscaba refugio. El perro seguía persiguiéndola, su aliento caliente en su nuca. Pero entonces, con un último esfuerzo, Huma encontró una pequeña abertura en la cerca y se deslizó hacia la seguridad del otro lado.
Con un suspiro de alivio, la gata se acurrucó en un rincón tranquilo, recuperando el aliento y reflexionando sobre su aventura. Aunque su intento de cazar pajaritos había sido frustrado, Huma sabía que siempre habría nuevas oportunidades de explorar y descubrir en el vasto mundo que la rodeaba.

Malania

Imagen: M.J.T.

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