General,  Poemas

SUEÑO

Extasiada
en tu dulce mirada
y en el vapor fragante
de las aristas
de tu dorado trigal,
no pude percibir
que  la puerta se abrió
con un resuello de extramuros
entremezclándose  el acónito
de esas flores azules
más que amarillas,
asediándome,
sin que pudiera evitar
convertirme
en una niña decrépita.   
Por suerte
tu valiente actitud
entre rosas y violetas
permitió salvarme
de tan horrible pócima.
                                             
Malania
Imagen de la red.
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