VESTIDA DE VIOLETA
Toda la ciudad se vistió de violeta.
Las hojas cedieron el paso a las flores y los árboles de jacarandá engalanaron el ambiente ciudadano.
El viento se encarga de alfombrar plazas y veredas con pétalos violáceos.
La vista del viajero no puede zafar del espectáculo primaveral.
Y más de uno se preguntará:
¿Adónde se fueron las hojas?
¿No están celosas de las flores?
¿Cedieron el paso o ellas se las sacaron?
Pero como todo vuelve…un día las flores se irán y reaparecerá el verdor de las hojas.
Ya no serán las mismas, serán nuevas y tiernas.
Y después vendrán más flores, y tampoco serán las mismas, serán otras.
Esa es la vida misma, la que continúa y la que luego da lugar a otra vida.
La muerte existe. Y por eso mientras está la vida hay que saber vivirla.Malania
Imagen: Propia
JACARANDÁS
En la arboleda donde el viento canta,
el sol se filtra, tímido y dorado,
y entre los árboles, su sombra encanta,
un mundo verde, en paz, abrazado.Los jacarandás de flores violetas,
pintan de sueños el cielo lejano,
y sus pétalos, cual seda ligera,
alfombran senderos desde muy temprano.En sus ramas, los pájaros se esconden,
para romper la tristeza de hombres callados,
con sus trinos del alma, al paisaje responden,
al respirar de un jardín un poco olvidado.Así, entre árboles y flores en calma,
la arboleda cubre de quietud los seres,
y los jacarandás sus flores derraman,
aliviando corazones con males de ayeres.Malania
Imagen: de la red.
Avenida de Buenos Aires