• Poesía

    SABIOS DE ORIENTE

    REYES MAGOS

    Vienen de lejos, guiados por una estrella,
    cruzando arenas, noches en vela.
    Melchor trae oro, promesa y verdad,
    Gaspar incienso, fe y humildad.

    Baltazar avanza con paso sereno,
    mirra en sus manos, misterio y consuelo.
    Tres corazones, un mismo andar,
    siguiendo la luz que los hizo soñar.

    Golpean despacio la puerta del cielo,
    un niño los mira desde su anhelo.
    No piden nada, solo dejar
    sus dones sinceros, su amor sin pesar.

    Que en esta noche de magia y canción
    los Reyes despierten la ilusión,
    y traigan al mundo, con suave bondad,
    pan para el alma, luz y paz.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Poesía

    AMOR DE VIDA

    Si volviera a verte,
    amor de mi vida,
    sabrías que en mi pecho
    tu ausencia sigue herida.

    Me pierdo en tu silencio,
    me envuelve su dolor;
    y en él voy descubriendo
    la sombra del adiós.

    Mi vida es para ti,
    mi eterno y fiel deseo;
    soñar que estoy contigo
    alivia lo que siento.

    Quisiera así abrazarte,
    besarte como ayer,
    y darte mis anhelos,
    mis sueños de papel.

    Aquellos que tejimos
    bajo el amanecer,
    jurando estar unidos
    por siempre y hasta el fin.

    Amor, cuando te nombro
    susurro mi querer:
    tu ternura me enciende,
    tu dulzura es mi bien.

    Te amo por tu fortaleza,
    por todo lo que fue;
    aunque el tiempo nos cambie,
    jamás te olvidaré.

    Malania

    Imagen: gentileza de Ricardo G.

  • Poemas

    APRENDÍ

    A ser libre. Pero…
    ¿Qué es sentirse libre?
    Es poder valerse por uno mismo,
    tomar decisiones sin consultar,
    no estar pendiente del “qué dirán”.
    Cuando lo entendí:
    Aprendí a quererme más
    para así querer a los demás.
    A desprenderme de los prejuicios
    para así no juzgar.
    Me sentí libre cuando aprendí a soltar
    a dejar ir, a no retener a nadie.
    A no aferrarme a personas,
    tampoco a un lugar.
    A confiar pero también
    a desconfiar,
    atendiendo a mi sexto sentido.
    Mi interior no me engaña
    y mi intuición raramente falla.
    A brindar ayuda antes que pedir.
    A sentir que lo mío vale
    tanto o más que lo de los demás.
    Que no hace falta tener mucho
    para ser feliz.
    A dar valor a lo que poseo
    y a no ser extremadamente exigente.
    Aprendí a escuchar
    la música de mi interior,
    a escribir sin reparo
    de si al otro le gustará,
    si a mí me agrada lo que hago
    desde mi autenticidad.
    El ruido de mis pensamientos
    ya no me aturden,
    simplemente me hacen
    discernir en qué es importante
    en el camino a seguir,
    en lo poco o mucho
    que me queda por vivir.
    Aprendí a disfrutar el día a día,
    a observar el firmamento
    buscando figuras
    en lo alto del cielo.
    A no hacerme problema
    por aquello que tiene solución
    y tampoco por lo que no tiene.
    Que todo se acomoda.
    A soñar despierta
    aunque eso me cause risa.
    Y a tomar conciencia de que
    “no hay mal que dure cien años”.

    Malania

    Imagen: Gentileza de Gerardo S. V.

  • Poesía

    SUEÑOS

    Sueños de mil colores
    suelen soñar los Morenos
    pero también sueñan los Blancos
    a navegar Mar adentro.

    Tendido en el verde suelo
    está soñando un moreno
    a la sombra gris oscura
    bajo un verde guindero.

    Sueña que a orillas del río
    ve reposar la sirena,
    la sirenita del campo
    muy cubierta por la arena.

    Se acerca para observarla
    y al verla tan, pero tan bella
    se encoge para besarla
    y ella, sonríe y lo besa.

    Despojada de la arena
    luce su cuerpo esbelto,
    ella esboza una sonrisa
    al verlo a él tan erecto.

    Se acerca muy suavemente
    con pasos cortos y lentos,
    él la recibe en sus brazos
    y la estrecha tiernamente.

    De pronto un estrépito trueno
    lo despierta de su sueño
    para dejarlo pensando
    y muy tullido un momento.

    Entonces ¡salta! y erguido
    escucha el relincho atento.
    Es su zaino que lo llama
    desde el río muy adentro.

    Malania

    Imágenes: de la red

  • Poesía

    LAZOS DE NUBES

    ATARDECER DE OTOÑO

    En el borde del día, en suave atardecer,
    el cielo se tiñe con calma de papel.
    Colores rosa, violeta y marrón
    se funden despacio en la misma canción.

    Lazos de nubes cruzan el firmamento,
    dibujando silencios, trazando el momento.
    Una ventana iluminada, sobre la avenida,
    me observa en mi paso, como una despedida.

    Desde la chimenea, humo blanco se alza,
    como un suspiro que al cielo abraza.
    La oscuridad cercana ya empieza a tejer
    sus sombras suaves, su lento caer.

    El sol se va escondiendo sin decir adiós,
    detrás de los montes, detrás de la voz.
    Y el mundo, en silencio, comienza a soñar,
    mientras la noche lo viene a abrazar.

    Malania

    Imagen: Rosana G. B.

  • Poemas

    SÉ QUE EXISTES

    Sé que tú existes
    sé que estás allí,
    también sé entre otras cosas,
    te quiero solo a ti.

    Cuando tarde en la noche,
    sueño contigo,
    de repente me despierto
    y pienso…
    ¿soñará él, también conmigo?

    Hoy miraré el cielo,
    para bajar una estrella,
    para enviarte con ella,
    todo mi amor por ti.

    Y en el último día del año…

    Hoy dormiré despierta,
    para tenerte a mi lado,
    para rogar que te quedes,
    que no estés apresurado.

    Sembraremos amor,
    y en el mar nacerán rosas,
    la escarcha sentirá calor,
    se llenará de azules, blancas, rojas.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Prosa Poética

    ISLA “LA DIGUE”

    Los deseos de hace años pueden ser actuales o no. Lo cierto es que lo escrito, escrito está y si no se lo borra, en el papel permanecerá.
    Hace unos años pude haber escrito un deseo, o dos, o más. Y muchos de ellos están en este espacio.
    Volar y soñar, no cuesta nada. Quizás algún día, hasta se tenga que pagar por ello.
    Entonces aprovecho lo que es gratuito y escribo:

    “La Digue” es una isla emocionante, como para realizar una excursión real o imaginaria y virtual.  
    Me gustaría ir contigo en excursión a la Isla de la Digue –le dije una mañana de un día cualquiera-.  Sería una espléndida y emocionante excursión en medio de una vegetación salvaje y protegida.
    Andaríamos en carro porque ahí no hay coches.
    Disfrutaríamos bañándonos en las playas que son aisladas, por lo cual tendríamos mucha privacidad.
    Nos alojaríamos en una de las casas que son de estilo colonial.
    Nos encontraríamos con fabulosas tortugas gigantes.
    Nos tomaríamos fotos en los aromáticos cultivos de vainillas.
    Podríamos decirle al mundo: “Nos amamos”
    ¿Te parece buena la idea?
    Por supuesto que viajamos…
    A través de las redes, todo es posible.

    Malania

    Imagen  de la red

  • Poemas

    VIAJE DE SUEÑOS

    En un bosque, en el campo o en la ciudad,
    no hay lugar donde no habiten sueños,
    esos que navegan en silencio,
    entre las flores y frutos de árboles,
    entre grandes matas de arbustos
    o de hierbas aromáticas
    O viajan en vagones sobre rieles y durmientes
    mientras se observan maravillosos paisajes.
    No hay lugar mejor o peor para soñar,
    cualquiera es apropiado,
    lo importante es no dejar de soñar.

    Malania

    Imágenes propias

  • Poemas

    ESPERA

    Como quien espera el alba
    y no llega, no llega.
    Como quien espera la mañana
    y no llega, no llega.
    Como quien dormido sueña:
    ¡Que llega el amor! ¡Que llega!
    y cuando despierta,
    ¡Ni hay alba ni hay mañana,
    ni amor ni nada
    que a soñar de nuevo quiera!

    Malania

    Imagen: Propia

  • Minicuentos

    SUEÑOS EN LIBERTAD

    Me han dejado solo dentro de esta enorme casa.
    Me llaman Michi o Negrito. Soy negro azabache y no nací completo, pero creo que soy lindo y atractivo por el color miel de mis ojos. A veces me miro al espejo y llevo el pelo impecable y brillante.
    Por suerte las puertas de todas las habitaciones quedaron abiertas. Puedo tener todo bajo control y desplazarme por la casa a pesar de tener solo tres patas. Me dejaron solo, pero tengo comida y agua suficiente para más de un día. Las piedritas para hacer mis necesidades son muchas y no quedará olor si las hago. Puedo ver por la ventana a mis hermanas adoptivas, Huma y Sía. A ellas no les faltan las patas, así que pueden correr y saltar en caso de peligro. El barrio es tranquilo y el perro es un buen guardián. Por eso no tengo miedo, estoy bien acompañado desde el exterior.
    No sé si se enojarán o no conmigo pero hoy quiero soñar lindo. Voy a dormir en la cama grande así puedo estirar mis músculos y desperezarme a mis anchas cuando me despierto.
    ¡Me pillaron! Espero no me regañen, aunque creo que no porque me tienen mucho amor.

    Malania

    Imagen: Julián T.