DURANTE EL VIAJE
HAIKUS
La nube blanca
Desciende para besar
Al árbol verde.El sauce llorón
Sin derramar lágrimas
Saluda al pasar.Espejo de agua
Refleja una palmera
Media mañana.
El sol a pleno
Penetra en los árboles
Dándoles calor.Verano o invierno
Navegan blancas nubes
Buen tiempo anuncian.Las maquinarias
Hacen surcos en campos
Siembra y cosecha.Malania
Imágenes propias.
MISTERIOSA FIGURA
En el muro de mi casa, al caer la noche,
las luces encendidas reflejaban el silencio,
y de repente, una figura extraña apareció,
eco de lo inusual, un susurro de lo remoto.Era una imagen misteriosa
un animal de mirada serena,
y sobre su cabeza, una corona de luz,
brillando con fulgor en la quietud.No era un animal conocido, ni una bestia salvaje,
su rostro era etéreo, antiguo, lleno de secretos,
como si la naturaleza misma hubiera hablado,
con el lenguaje de un reino olvidado.La corona reflejaba los sueños,
como tejida con hilos de estrellas,
y su presencia, aunque fugaz, me envolvió,
trascendiendo en el tiempo una visión.
Quizás fue un aviso o un sueño atrapado en la luz.
La figura permaneció allí, flotante y cercana,
como un mensaje de un mundo paralelo,
en el muro de mi casa, con un potente reflejo .Y aunque la imagen se desvaneció al amanecer,
su enigma quedó grabado en la fotografía,
como un misterio que solo el tiempo sabrá revelar,
quizás sea un enviado que me brinda seguridad.Malania
Imagen: propia
NUBES AL VUELO
La tarde se va despacio
y las nubes color fuego
se despliegan en el horizonte
con calor en días de enero.
Junto al sol llevan las luces
con ansias de andar caminos
o de dormirse en la noche
bajo los astros azules.
En una tarde de enero
quiero retener las nubes,
pero al tiempo en un adiós
la alegría se diluye.
MalaniaImagen propia
MORETONES
25 de noviembre: Día Internacional de la lucha contra la violencia de género.
A Celia Raquel la llamaban Cera. Ella atribuía ese apodo a las dos primeras sílabas de sus nombres, pero los compañeros de la escuela lo asociaban con el color de la piel pálida y mustia y se lo decían sin piedad. Siempre fue de perfil bajo y muy buena en los estudios. Pero a los padres no les importaba eso, eran humildes al extremo y necesitaban que su hija trabaje a la par de ellos. Asistió a la escuela solamente hasta segundo grado, pero a pesar de eso nadie la podía engañar en cuentas de matemáticas ni en ortografía. O quizás la enseñanza de antes ¿era mejor que la de hoy día? Es algo que siempre me pregunto.
Cera tenía 15 años y cuidaba de sus hermanos menores cuando sus padres se ausentaban para vender sus productos de la chacra.
Un día sábado llegaron a su casa los padres de la novia de su hermano Mikel. Venían en son de hacer un trato entre las dos familias. Mikel quería casarse con Irena, pero los padres de la chica aceptarían esa unión únicamente a cambio de Cera, la que debía casarse con el hijo de ellos y hermano de Irena, llamado Mejailo. Como los jóvenes “no tenían ni voz ni voto”, al poco tiempo se llevaron a cabo las bodas, el mismo día para ambos. La fiesta de Irena y Mikel duró una semana completa en la casa de Mikel, mientras que la de Cera y Mejailo se realizó en la casa de este último. Como no quedaba lejos una de otra participaban en cada una en diferentes horarios. Las fiestas se caracterizaban por la música, el baile y la comida típica y casera.
Irena tuvo tres hijas mujeres mientras Cera, quien tuvo a su primer hijo al año de casada, después tuvo cuatro hijos más. Nunca contó si se casó por amor o por obligación. Nunca se vio que la pareja se diera un beso o un abrazo, ni siquiera se tomaban de la mano.
La hija menor de Cera, María Eulalia, vivía aterrorizada por el comportamiento de su padre. Cuando llegaba a su casa alcoholizado, golpeaba a su madre dejándole moretones en sus piernas, rompía lo que encontraba a su paso y la destrataba con palabras obscenas. Nunca supo por qué su padre se comportaba de esa manera con su madre, porque a sus hijos no los tocaba, nunca les hizo daño. Ella consideraba a su madre una santa, porque trabajaba todo el día en su casa para que no le faltara el pan en la mesa diaria.
Nunca contó nada a sus hijos, del tema no se hablaba en la casa. Pero sí los uniformados venían y se lo llevaban. Muchas veces fue preso por darle golpes a su madre, los vecinos se encargaban de denunciarlo ante las autoridades policiales. Pasado el día, la mujer le llevaba ropa limpia y comida, y luego lo dejaban en libertad. Quizás ella misma por lástima, pedía que lo liberaran.
María Eulalia nunca le tuvo rencor, respetaba a sus padres, aunque él haya sido un golpeador. Cuando enfermó, la madre lo cuidaba día y noche, hasta el momento de su muerte. La mujer, a pesar de haber podido reconstruir su vida con otro hombre, prefirió vivir sola el resto de su vida, por más de diez años.
María Eulalia recuerda con mucha tristeza los moretones en las piernas de su madre y el jarrito de aluminio todo magullado, sobre el brocal del pozo, colgado de un grueso clavo, con el que tomaban el agua pura del pozo de vertiente.Malania
Imagen de la red
EL VÉRTICE DEL AMOR
Ayer, recorrí caminos,
por la playa,
bajo el cielo,
por el mar.
Vi las colinas nevar.
Atravesé el espacio,
navegué por las nubes,
recorrí las calles
de la gran ciudad.
Me pregunté, si es bueno
un mundo paralelo,
creado desde el amor,
rodeado de sueños.
Mundo paralelo u oblicuo,
real o imaginario,
de noches y de días,
de inviernos y veranos.
Fue que en una ventana,
por caminos diferentes,
nació una perpendicular.
Y en su intersección,
encontramos un vértice.Hoy, recorrí un camino,
lentamente, pacientemente.
El camino que nació por amor,
y vive por amor.
No quiero regarlo con lágrimas,
quiero regarlo con rocío del alba.
No deseo que muera por amor.Caminé y caminé.
¿Estaba allí?…
Me detuve ante su mirada,
ante sus palabras.
Observé sus atajos,
sus ocurrencias,
vocablo por vocablo.
Como si escuchara su voz.
Me deleité con las flores,
más bellas del universo,
de algún lejano jardín,
allí donde nació mi amor,
entre jazmines o amapolas,
entre azucenas o rosas.Y decidí esperar,
en el tiempo y la distancia,
con dulzura, con pasión.
Lo esperaré sin ansiedad,
con el don de la vida
que junto al tallo del amor
me traerá una rosa rosa,
de esas rosas que sembré,
cuando me interné en el camino,
en el gran camino del amor.Malania
Imágenes: Propias
SENTADO
Dedicado al adulto mayor
Sentado dejando pasar el tiempo,
mirando a lo lejos lo que se fue,
lo que la vida dejo atrás.Sentado hablando con el olvido
sin entender las respuestas que me sabe dar
mientras sigo tan pensativo.Sentado dejando me acompañe la soledad
con su silencio guardando algunos recuerdos.Sentado viendo el viento llevarse sueños,
alejar esperanzas de aquello que ya no viene.Sentado atrapando paz, vistiendo tranquilidad
mientras los años viejos pintan mi cuerpo
sin apagar mi satisfacción de sentirme alegre.Autor: Miguel Márquez
Imagen de la red
BAILANDO EN MI SOLEDAD
Dejando cantar el silencio, él sigue bailando,
mientras las horas no se pueden detener
y el tiempo continúa su viaje.
Todo parece un sueño pero es la realidad,
la fantasía tan viva juega con la ilusión.Bailando en mi soledad se dice muy suavemente:
ese hombre que va marcando el compás lleno de felicidad.Su risa a los cuatro vientos se siente
entre el encanto presente que lo llama a no detenerse.Bailando en mi soledad va repitiendo hasta salir el sol
sin dejar de hacerlo y pareciera querer volar sin destino.Autor: Miguel Márquez
Imagen: Malania
EL DINERO NO ES TODO
Continuación de la Segunda Parte publicada el 06-10-2024
Ya no me volveré a dormir por hoy, creo…
Tercera Parte
Debo también dejar escrito, continuó Rubén, cuál es mi situación actual, en este momento. Luego de haber llegado desde el país del Norte, en Enero del 2020, “escoltado” por dos agentes federales hasta Ezeiza, después de deportarme por una falsa acusación de haber dejado una carta con amenazas que nadie vio, sino por una denuncia de una persona que después pareció haber desaparecido misteriosamente, y de haberme tenido detenido ilegalmente -según normas internacionales, es lo que adujeron- por 3 años, he perdido todo lo que tengo de bienes materiales.
Mi suerte es que, de mi vida anterior en Argentina, quedaron buenos amigos. Uno de ellos me ayudó a vivir con una mínima decencia, y no como yo suponía que iba a dormir en la calle, y comer de beneficencia. Luego me consiguió una casa donde vivir, y hasta aparecieron algunos dólares de los que guardaba antes de que me llevasen detenido a aquel país, que me dio la chance de elegir qué comer, así como pagar por una pieza, un baño, y un espacio para cocina, que ya estaban destinadas a la demolición. Es aquí adonde vivo hoy.
Pero otro amigo, esta vez del exterior, con quien trabajé en aquel país, y también salió de allí con un derrame cerebral hacia su país de origen, Australia, se ofreció a ayudarme. Empiezo a salir de la miseria. Y con esto me alejaré de la gente miserable que puede herirme lo suficiente como para hacerme odiar, y entrar en el ordeñe de emociones de los diablos.
Y sé que me quedan muchos más amigos. Muchos que me conocieron cuando no tenía ni idea de todo esto que me pasó. También algunos de mi familia que están en Tucumán y Salta, con quienes siempre nos hicimos bien, y eso se recuerda.
Ya me queda poco tiempo en este estado. Aprendí qué es lo que está pasando, y eso me hará buscar una puerta hacia la libertad o, al menos, no descuidarme para caer de nuevo en la “granja de ordeñe de los diablos”.
De cualquier manera, debo escribir esto también como catarsis sobre la vida que llevo hoy, y no caer nuevamente, especialmente en la debilidad de tratar de acumular dinero como única motivación. El tema dinero es lo que usan los arcontes (diablos) para corromper a las personas, hacerlos sufrir y odiar, y quitarles esos sentimientos que son su alimento. Me debo recordar la promesa de tener solamente el dinero necesario para vivir, con ahorros para 3 años de vida en forma extremadamente simple. Nada más. Y si entra más dinero que esto, donarlo rápidamente a las entidades que quiero y admiro (como mi querido colegio de Tucumán: el Instituto Técnico). Así me escaparé de cualquier tentación económica, y en consecuencia, a la posibilidad de caer en las manos de los ordeñadores de emociones.
Hoy ya es otro día, para pensar, razonar, meditar, y decidir en cómo hacer para salir hacia la luz. En cómo alejarme o cómo abandonar el mundo de los “arcontes”. Si a veces alguna vaca se escapa del corral de los humanos y puede vivir una vida libre por un tiempo, lo mismo puedo intentar yo.
A veces, y cada vez más, pienso que todo esto va a ser posible si me alejo de todas las partes donde se supone que me puedan encontrar. Esto deberá incluir algo de Argentina, todo ese país de Norteamérica que tanto me hizo sufrir, y también Europa, donde creo está el centro del mal, y que influencian en muchos otros lugares del mundo. Claro, eso es el centro del mal desde “nuestro lado” de la montaña o del Océano. Al otro lado seguramente están los habitantes de otros países como Rusia, China, India por nombrar algunos. Los demonios no van a dejar de conquistar y alimentarse en ninguna parte del mundo. Pero quizás algún lugar con poca importancia para ellos sea una solución para mí. Debo seguir intentando buscar ese lugar, y ver cómo llego. Creo que ya estoy entendiendo cómo funciona el sistema de los arcontes, o al menos eso es lo que creo.Malania
Imagen: propia
TORMENTAS
En “algo más que palabras” su autor Patricio escribió:
“Donde las palabras se llaman a silencio y en el alma refugian su sentir”
Al leer la frase y ver la imagen con la que ilustró, recordé a mi tía Irene, hermana de mi padre. La llamaban “Irena”, descendiente de ucranianos y así era el nombre en su país.
Cuando el tiempo estaba feo, con truenos y relámpagos, tenía tanto miedo que se quedaba muda y hasta su alma temblaba. Me gustaba ir a visitarla cuando vivía en el campo con mi tío Miguel (Mijailo). Él trabajaba todo el día como jefe de cocineros en un colegio religioso de pupilos. Sabía cocinar muy bien y ella también. Cuando sabía que yo iría a pasar el fin de semana en su casa, preparaba ricota casera y con eso, varenikes o varenekis (perogui o perohé) y los cubría con crema de leche. Además hacía budín de pan y crema pastelera con caramelo, porque sabía que me gustaba todo eso. Ella misma ordeñaba las vacas muy temprano, antes de la salida del sol. Mientras cocinaba me contaba historias de su vida. Lo quería mucho a mi tío y él a ella. Entre otras cosas me contó que sus padres no hubiesen permitido casarse si los padres de Miguel no hubieran autorizado que Ana, mi madre, se casara con el hermano de Irena, también llamado Miguel. Entonces se realizó el “matrimonio cruzado”, hermano y hermana casados con hermana y hermano. Mi madre tenía 16 años y mi padre 22.
La tía le contó a mi madre que cuando llovía, tronaba y había muchos relámpagos, era tanto su miedo que hasta llegaba a esconderse debajo de la cama. Por supuesto, eso hacía cuando todavía era joven y soltera. No podía pronunciar palabras, su miedo la dejaba petrificada pero el corazón le latía tanto que temía, le saltara por la boca. Decía que no le daba vergüenza recordarlo, le daba risa y era una de sus anécdotas de la vida.Malania
Tomado de la vida real.Imagen propia y de la red.
LA TRISTEZA MUY DENTRO
La tristeza,
prendida como atada a su alma,
lleva pena muy dentro.
Es el rostro,
la imagen del sufrimiento,
las huellas del tiempo muestran cicatrices
La tristeza,
muy dentro deja ver hacia fuera
todo el daño con el ir de los años.
Ya sin nada consigo, solo carga humildad,
la pobreza en el ser y el hambre del día pero,
igual sigue andando.
Autor: Miguel Márquez
Imagen de la red