LUNA LLENA RODEADA DE AGUA
Miro las vías del tren y veo como los rieles se alejan y se juntan (o no), y se pierden entre el verde bosque. Y a ese tren que carga muchas alegrías, sonrisas que nunca se olvidan. Lo he vivido.
Pero también están aquellas facciones endurecidas con sonrisas de hielo, con muecas de desprecio, al ver a los que están felices. Tienen latente en su interior sueños destruidos quizá por una vulgar rutina o por falta de tiempo para hacer lo que quieren, en una ciudad gris a sus ojos repleta de almas que lo condenan. Y así destruyen sus sueños viviendo en una jungla de lamentos, lucha enfermiza, que por envidia hacia los demás, no le dejan ver ni siquiera la belleza del paisaje por la que está atravesando el tren de la vida. Tiñen los días de sol con la amarga bruma de una tormenta. Y no ven ni siquiera esa hermosa luna llena rodeada de agua que anuncia una lluvia refrescante para los que tanto la esperan.Malania
Imagen: Propia
TODAS LAS TORMENTAS SON PASAJERAS
No temas a las dificultades de la vida,
sigue y sigue marchando, afirma tus pasos
y no te detengas jamás.No pienses nunca en desistir
por más cansancio que tengas,
el fruto de la victoria te traerá paz,
gozo y tranquilidad necesaria.Todas las tormentas son pasajeras,
ten presente,
con fe en Dios nada te vencerá,
nada detendrá tus pasos y Él te dirá:
– Camina seguro, conmigo todo, sin mí nada.
Estaré siempre y nada te hará caer-.Autor: Miguel Márquez
Imagen: Yoyi G.
DESDE EL BALCÓN
Su habitación se presentaba como un mar en plena tormenta.
Quiso respirar aire fresco y salió al balcón.
Desde lo alto él observaba el paisaje otoñal.
Los árboles tenían aspecto misterioso y solemne. Así los veía.
Quizás era solo imaginación.
El sol se retiraba tiñendo de colores brillantes las nubes grisáceas del horizonte.
Algunas parecían transparentes. Una de ellas se extendía como en alas de pájaro.
Las nubes navegaron, otras desaparecieron y con ellas los deslumbrantes rayos de luz,
internándose suavemente hasta ocultarse en el espejo del río.Malania
Imagen: Javier A. T.
SIGAMOS LA SENDA
Sigamos la senda que Dios nos dio y no nos perderemos,
caminemos firmes a pesar de dificultades, seguiremos de pie.Sigamos la senda y veremos la luz, siempre encontraremos la calma
después de cada tormenta.Sigamos la senda y nada podrá cansarnos, hacernos rendirnos.
Escucha mis palabras:
– sigamos marchando y sabremos no vamos solos aunque no lo veamos-Autor: Miguel Márquez
Imágenes: propias
CUANDO AZOTEN LAS TORMENTAS
Cuando se te haga difícil, no te rindas,
no bajes los brazos y sigue andando.Cuando pienses que no hay luz en tu camino,
igual tú, marcha en las tinieblas.Cuando azoten las tormentas no dejes que nada te detenga,
ten presente, Dios irá contigo y te dirá:
– juntos seremos más y nada nos vencerá-Autor: Miguel Márquez
Imagen: G. F. T.
TORMENTAS
En “algo más que palabras” su autor Patricio escribió:
“Donde las palabras se llaman a silencio y en el alma refugian su sentir”
Al leer la frase y ver la imagen con la que ilustró, recordé a mi tía Irene, hermana de mi padre. La llamaban “Irena”, descendiente de ucranianos y así era el nombre en su país.
Cuando el tiempo estaba feo, con truenos y relámpagos, tenía tanto miedo que se quedaba muda y hasta su alma temblaba. Me gustaba ir a visitarla cuando vivía en el campo con mi tío Miguel (Mijailo). Él trabajaba todo el día como jefe de cocineros en un colegio religioso de pupilos. Sabía cocinar muy bien y ella también. Cuando sabía que yo iría a pasar el fin de semana en su casa, preparaba ricota casera y con eso, varenikes o varenekis (perogui o perohé) y los cubría con crema de leche. Además hacía budín de pan y crema pastelera con caramelo, porque sabía que me gustaba todo eso. Ella misma ordeñaba las vacas muy temprano, antes de la salida del sol. Mientras cocinaba me contaba historias de su vida. Lo quería mucho a mi tío y él a ella. Entre otras cosas me contó que sus padres no hubiesen permitido casarse si los padres de Miguel no hubieran autorizado que Ana, mi madre, se casara con el hermano de Irena, también llamado Miguel. Entonces se realizó el “matrimonio cruzado”, hermano y hermana casados con hermana y hermano. Mi madre tenía 16 años y mi padre 22.
La tía le contó a mi madre que cuando llovía, tronaba y había muchos relámpagos, era tanto su miedo que hasta llegaba a esconderse debajo de la cama. Por supuesto, eso hacía cuando todavía era joven y soltera. No podía pronunciar palabras, su miedo la dejaba petrificada pero el corazón le latía tanto que temía, le saltara por la boca. Decía que no le daba vergüenza recordarlo, le daba risa y era una de sus anécdotas de la vida.Malania
Tomado de la vida real.Imagen propia y de la red.