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AGRADABLE VISITA

Una flor, una gota de agua y un colibrí. Todo ocurre con la claridad del día.
Más tarde, el atardecer y luego la noche, van apoderándose del ambiente, las casas se tornan indescriptibles en un barrio cualquiera. Si son ramas de un árbol o las alas al viento de un cóndor, no se distingue. Si hace calor o frío no lo inquieta, vuela hasta con el último rayo de luz del día. Quién sabe si a la noche duerme o cuida sus pichones, o tal vez piensa qué jardín visitar al otro día.
Me alegro al verlo, su agradable visita me enternece, cuando lo veo entre las flores que he plantado yo misma.
Ojalá cada persona plante muchos o aunque sea un arbusto o un árbol, que den flores y frutos o simplemente flores para alimentar a estas y otras aves.

Malania

Imágenes: R. H. G.

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