• Poesía

    NO ME LASTIMES

    Una lagartija sutilmente camuflada,
    entre las macetas quedó refugiada.
    Cedrón, lavanda y verde romero,
    en fresco parque vivía encantada.

    De hierbas finas gustaba sin prisa,
    paseaba y soñaba muy confiada;
    sin darse cuenta que en los senderos
    corría peligro, que alguien la atacara.

    De pronto quedó en silencio
    inmóvil, débilmente petrificada.
    Con sus ojitos llenos de lágrimas
    pedía que no la lastimara.

    Me acerqué y en voz muy baja
    le expliqué que no pasaría nada.
    Temblando se me acercó,
    serena, confiada, se subió a mi mano.

    Ahora está entre las macetas
    de peligros resguardada.
    Me ayuda a controlar el ambiente,
    los mosquitos y otras plagas.  


    Malania

    Imagen: propia

  • Poemas

    PALABRAS

    Palabras que no se pronuncian
    que quedan guardadas
    que queman la garganta
    o el mismo corazón.
    Son algo así como
    un deseo ahogado.
    Palabras que no se dicen
    por no herir,
    por miedo a la reacción del receptor,
    o por no comprometerse.
    Otras veces por no hacer el ridículo.
    Palabras que muchas veces, por ser calladas
    provocan desastres.

    Malania

    Imagen: De la red

  • Poesía

    LA RANA MOSTAZA

    Se oculta la rana entre hojas altas,
    no por miedo, sino por saber.
    Quien mucho ha visto, poco descansa;
    quien mucho escucha, aprende a no ceder.

    No rehúye el mundo, lo contempla.
    Desde su altura ve sin ser vista.
    Calla, porque el ruido engaña;
    espera, porque la prisa embiste.

    ¿Qué es la duda, sino forma de cuidado?
    ¿Qué es la desconfianza, sino memoria?
    La rana recuerda lo que el agua calla,
    lo que la tierra entierra en su historia.

    Allí, entre tallos, su cuerpo reposa,
    pero su espíritu está despierto.
    Caza, sí, pero no solo por hambre,
    caza para que el jardín siga bello.

    Y si acaso parece distante, huidiza,
    no es por desprecio, ni por desdén,
    es que sabe que a veces la cercanía
    trae sombra en vez de sostén.

    No todo lo que se esconde teme;
    no todo lo que duda se pierde.
    La rana, al dudar, se mantiene viva.
    Y en su silencio, algo protege.

    Así también el alma humana,
    que a veces duda y se repliega,
    no siempre huye: a veces cuida,
    y en la distancia también entrega.

    Malania

    Imagen: Ramona M. T.