• Poemas

    EL POEMA BROTA

    Con el decir del momento
    el poema brota y crece… 
    rebota en el margen del instante… 
    y se instala vacilante
    entre la memoria y la sonrisa.
    El poema se esconde
    entre lomos de mi biblioteca.
    Se recuesta en un estante…
    y queda la palabra nueva
    levemente suspendida.
    Parece q se cae 
    sorprendida…
    palabra aun no escrita 
    apenas pensada
    apenas sentida.
    El poema brota y crece 
    como se abren las hojas 
    de una bromelia
    encendida
    en el borde del abismo. 
    También suele crecer en racimos,
    con dulces nostalgias de aquellas vidas, 
    que fueron palabras enriquecidas
    y q ahora son solo
    recuerdo sostenido.

    Autora: Silvia Carvallo

    Imagen: de la red

  • Canción,  Poesía

    NOCHE DE NOSTALGIA

    (Letra de la canción)

    Estaba agotado, sin rumbo, perdido,
    sus sueños volaron, su alma al olvido,
    vacío en el pecho, latidos sin eco,
    su acto sin peso, sin causa, sin precio.
    Palabras marchitas, sin aire, sin vida,
    su voz se apaga y nadie la escucha;
    no logran cantar ni a las flores,
    sus versos tan fríos, sus noches tan grises.
    Se pierde en las sombras, donde el tiempo no existe.
    En la oscuridad se esconde, buscando olvidar.
    Boom! quería desconectarse,
    alejarse del peso de un mundo en silencio.
    Dormido, no podía pensar, no sentía el adiós quizás definitivo,
    sabía que la había perdido.
    Se hundía en sus sueños sin sueños,
    pero esos sueños lo engañaban,
    le decían que ella todavía le pertenecía
    y que algún día volvería.
    La nostalgia lo envuelve, en la noche se pierde,
    pero sus sueños lo engañan, le dicen que volverá.

    Malania

    Imagen propia

  • Poemas

    CALLECITA DEL BARRIO

     Ayer jugué sobre ti con mi imaginación,
    la fantasía se hizo presente cargando ilusión,
    mientras el pasado me trajo hasta el hoy.

    Fuiste la cancha del gol en la hora,
    esa pista de mi última carrera,
    donde poco importó ganar o perder, sí ser feliz.

    Callecita del Barrio ya no eres la misma,
    solo queda nostalgia prendida en el corazón,
    que extraña esos días que no volverán.

    Sos recuerdo presente que borra el olvido,
    añorando los juegos que en tí disfruté,
    el tiempo te cambió pero no te apagó.

    Autor: Miguel Márquez
    Imagen: Propia (Malania)

  • Poesía

    IMPRONTAS

    Ella heredaba los gestos de su madre,
    pasos medidos,
    la palabra justa,
    esa costumbre de hablar en hilos breves
    como quien teme abrir puertas antiguas.

    Del pasado prefería el silencio,
    y de su vida íntima,
    apenas un borde,
    un leve resplandor que no quemara.

    El amor había acabado hacía años,
    un fuego que alguna vez la sostuvo
    y que luego ardió hacia dentro,
    dejando una nostalgia tibia,
    cada vez más tenue,
    deslizándose lenta
    a la zona gris de la memoria
    donde lo vivido pierde nombre.

    Allí buscaba sentido
    como quien palpa un objeto en la penumbra:
    no hallaba un cariño firme,
    ningún ancla que la reclamara.

    Y así,
    uno a uno
    los fantasmas del amor—
    sus sombras, sus ecos,
    sus viejos remansos—
    se fueron desvaneciendo
    como humo que reconoce el viento
    y por fin
    se deja ir.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Cuentos

    ÚLTIMA LLAMADA

    Esperando encontrarse solo, Don Jacinto aprovechó para hacer su última llamada.
    Sabía que su tiempo llegaba al final, tomó el teléfono y discó un número que llevaba en mente.
    Lentamente tomó el tubo del mismo, al colocarlo sobre su oído escuchó una voz que lo llenó de paz.
    Quien le hablaba lo hacía con cierto amor, no podía dejar de prestarle atención.
    De repente la misma le hace una pregunta
    -¿Sabes quién soy y por qué te digo estas palabras?-.
    Con voz temblorosa Don Jacinto se animó a responder
    -Para mí eres Dios-.
    Con el gran creador estaba hablando, aprovechó para pedirle si podía hacer del mundo un lugar mejor para sus nietos, y derramó lágrimas
    Su nieto más pequeño lo estaba escuchando tras la puerta entreabierta, igual que él derramó lágrimas en silencio.
    Lento se alejó mientras el anciano finalizó la última llamada, todo se llenó de calma reinando la paz en el lugar.
    Así Don Jacinto se levantó y salió de la pieza rumbo a su cuarto echándose a dormir.
    Cerró los ojos para no volver a despertar.
    Se fue sin decir adiós en su soledad, quedando un dejo de nostalgia. 

    Autor: Miguel Márquez    

    Imagen: de  la red. Gentileza del autor del cuento.

  • Poesía

    LAGOS DEL SUR

    Lo más hermoso, digno de ser visitado,
    son los lagos del sur oeste argentino,
    espejos que guardan en su seno callado
    el cielo azulino y el monte divino.

    Sus aguas reposan, claras, infinitas,
    acarician orillas de bosque y colinas;
    sus brisas despiertan nostalgias benditas,
    sus olas susurran un canto genuino.

    Oh! lagos del sur, paisajes sagrados,
    tesoro sereno, por siempre admirado.

    Malania

    Imagen: propia

  • Poemas

    CON DOS DE AZÚCAR

    Ella se quedó mirándolo en silencio.
    Esa fotografía que reflejaba,
    su sonrisa y sus lindos ojos
    con sus ojeras de trasnochado.
    Pensó que quizás
    un viraje caótico lo embargaba,
    por eso de él no sabía nada.
    Absorta en sus pensamientos
    en la sala vacía
    se quedó sentada en una silla
    inmóvil
    llena de nostalgia trasnochada
    analizando aquella hipocresía
    aunque lo dudaba
    ¿hubo hipocresía?
    Hacía mucho que no lloraba
    había perdido el instructivo
    ¿Cómo hacerlo?
    ¿Llorar para qué?
    ¿Por qué?
    ¿Acaso valdría la pena?
    ¿Conseguiría algo con el llanto?
    Su amuleto le daba fuerza
    mirar hacia adelante
    era una válida opción
    o es que solo fue un encanto
    versátil o no
    qué más da en este caso.
    Retrotrajo su pensamiento
    a las elipsis poéticas
    en un camino real o imaginario
    que la sostenían viva
    sin olvidar sus cimientos.
    Aun lo recuerda,
    sentado
    frente a la taza de café
    con dos de azúcar.

    Malania

    Imagen propia

  • Poemas

    MELANCÓLICOS DOMINGOS

     Hoy el café sabe a eco,
    a pasos que no vuelven,
    a mensajes sin enviar.

    La ciudad bosteza lento,
    como si el tiempo dudara
    en avanzar sin ti.

    Hay domingos que no son días,
    sino estados del alma:
    una canción antigua,
    una foto sin filtro,
    una ausencia con nombre.

    Me siento en el borde del sofá
    como quien espera que algo pase,
    aunque sepa que nada pasa
    cuando el corazón está en pausa.

    Hoy los minutos son suaves,
    la melancolía me invade.
    Hoy me abrazo en silencio,
    porque a veces,
    la nostalgia también es compañía.

    Malania

    Imagen: Roxana E. S.

  • Poemas

    LABERINTO ESPIRALADO

    Mi mente deambuló perdida   
    por la 9 de Julio y otra avenida.
    Caminé como en laberinto espiralado.
    Nada ya me importaba
    si no encontraba lo que yo buscaba.
    La ausencia y lejanía se presentaban
    como un enigma bajo las estrellas
    esas que yo no veía.
    Ni los destellos de los faros
    mis pensamientos iluminaban.
    Hoy las aureolas son más brillantes,
    hacen nacer corrientes
    de inspiración, como vertidas
    de un manantial transparente.
    De aquella locura inquieta y sin sol,
    esa que mi soledad rondaba,
    no quedan vestigios, hoy no existe.
    Ya no pierdo la consciencia por un amor
    que se devuelve en desamor.
    Ya no me pierdo en el laberinto de la nada,
    si el viento sonrisas me regala,
    me divierten la nieve y la escarcha.
    El rocío fresco de la mañana
    me hace respirar profundo
    llenando mis pulmones de aire puro,
    sin recuerdos amargos.
    El sonar de campanas
    los domingos a la mañana,
    o los días entre semana
    anunciando el Ángelus,
    no me traen nostalgia,
    simplemente me alegran.
    Disfruto de los árboles
    sus frutos maduros y sus flores
    porque hay vida en ellos,
    se expresan con todos sus colores.

    Malania

    Imagen: propia

  • Poemas

    DEJANDO IR EL TIEMPO

    Sentados, están mirando lejos, tal vez esperando algo,
    una respuesta, o simplemente recordando días idos con los años.

    Sentados tratando de entender la vida, por qué no,
    queriendo saber qué hay más allá, donde sus ojos no ven.

    Dejando ir el tiempo los dos juntos, permitiendo al silencio
    adueñarse del momento y llamar la paz

    Ahí, sin cargar apuro pensando en lo que fue, en las cosas que vendrán,
    sin saber si les dará para poder verlas.

    Dejando ir el tiempo y con él van los ayeres, todo aquello que hoy no está,
    disfrutando lo que queda mientras habla la nostalgia

    Autor: Miguel Márquez

    Imagen: de la red.