• Relatos

    RECOMENZAR

    Cansado de la monotonía diaria, la tristeza corrosiva, la ácida nostalgia, de la esclavitud de las manecillas del antiguo reloj, que por más que lo quisiese callar, cada minuto sonaba con mayor intensidad, decidió colocar los recuerdos bajo la lluvia para que la erosión se apoderara  de todo aquello que existió pero que ya no quería más. Entonces decidió que era momento propicio para:

    RECOMENZAR.

    Y así fue que escribió, para sí mismo y para el mundo:
    “Estaba necesitando hacer una limpieza en su mí…
    Tirar algunos pensamientos indeseados.
    Lavar algunos tesoros que estaban medio oxidados.
    Entonces saqué, del fondo de las gavetas, recuerdos que no uso y no quiero más:
    Tiré algunos sueños, algunas ilusiones…
    Sonrisas que nunca di.
    Tiré la rabia y el rencor de las flores marchitas que estaban dentro de un libro que nunca leí.
    Miré qué necesitaba para mis sonrisas futuras y las alegrías pretendidas, y lo que me pareció encontrar lo coloqué en un cantito, bien ordenado (con la música nunca se sabe).
    Saqué todo del armario y lo fui tirando al suelo.
    Pasiones escondidas, deseos reprimidos. Heridas de un amigo, recuerdos de un día triste. Muchas traiciones de mujeres (supongo que es mi estigma: si no estás dispuesto a traicionar a nadie, hay que estar listo para recibir traiciones de todo tipo). Nunca lo entendí.
    Pero también encontré otras cosas y muy bellas, como: Un pajarito cantando en mi ventana, aquella luna color plata, el momento de una puesta del sol, o una mariposa posada en una flor.
    Me fui asombrando, encantando y distrayendo, mirando cada uno de aquellos recuerdos.
    Arrojé en el cesto, los restos del último amor, el que más me hirió, porque sentía que había hecho más que todas las otras veces para llegar a algo, y se desarmó violentamente (cuando yo soy cero en violencia).
    Tomé las palabras de rabia y de dolor que estaban en un estante, las tiré en el mismo instante.
    Hay otras cosas que aún me hieren… veré que hago con ellas. No es fácil definir todo de una sola vez.
    Fue en aquella gaveta en la que uno guarda lo que es más importante, el amor, la alegría, las sonrisas, un dedito de Fe, para los momentos en que se necesite.
    Recogí con cariño el amor encontrado, doblé ordenaditos los deseos, coloqué perfume en la esperanza, pasé un pañito en el estante de mis metas, y las dejé a la vista, para no olvidarlas.
    Coloqué en los estantes de abajo, algunos recuerdos de infancia.
    En la gaveta más alta, las de mi juventud y colgado bien frente a mí, coloqué las de mi capacidad de amar y principalmente las de RECOMENZAR…”

    Autor: R. E. Ch.

    Imagen: R. E. Ch.

  • General

    UNO DE LOS OCHO

    Mientras en el exterior resonaban voces de niños y adolescentes, él no participaba ni nunca antes pudo participar del jolgorio por las calles de su pueblo como lo hacían otros. El viento acompañaba el eco de risas y murmullos que le tocaban el corazón pero sin entristecerlo.

    Su madre le había contado historias de su humilde y sufrida niñez y juventud mientras lavaba ropa bajo un árbol de aguacate (en Argentina se lo llama palta); y cuando los días se presentaban muy fríos, se sentaban en banquitos de madera junto al fogón, mientras en una olla, quemada por fuera por el uso diario, hervían las verduras con trozos de “puchero” que había conseguido muy temprano en la carnicería del barrio. 
    Uno de esos días soleados mientras la mujer lavaba ropas, cayó una palta enorme sobre la cabeza de su hermanito menor y lo dejó medio atontado. Con urgencia lo llevaron al hospital cercano y luego de ser examinado fue medicado y dado de alta.  Por suerte no fue nada grave pero podría haber sido peor. Su padre se encargó de hacer una pequeña enramada para proteger de la caída de las frutas. Esas paltas eran tan ricas que hasta los perros comían cuando los habitantes de la casa se descuidaban. Los pájaros cantaban con alegría cada vez que las frutas maduraban aun estando en el árbol. Y los gatos se subían a las ramas buscando cazar pájaros y también por las frutas.
    Una tormenta muy fuerte hizo volar el techo de la casa y fue entonces que el intendente del lugar se ocupó de proveerles de  chapas nuevas para arreglar ese hogar que albergaba a ocho niños.
    Durante los días de lluvia la madre amasaba y preparaba pequeñas tortas fritas para el desayuno y la merienda que acompañaban con mate cocido, una rica infusión de yerba mate con miel o azúcar. No conocían el café y menos el chocolate. Muy pocas veces lo tomaban con leche. Otros días elaboraba pan casero ya que los costos eran menores. No podía malgastar ni un centavo, sus ingresos económicos eran escasos.
    Al mayor de sus hijos lo  llamaban “Chopinga”,  Chopi, Jopi o Pinga,  no por el pájaro. Tampoco por su origen porque no era africano.
    “Chopinga” viene del chichewa o chinyanja, idioma nacional oficial de Malaui; es una lengua hablada en el centro y sur de África. En español significa “Obstáculo”. Quién sabe si los que lo apodaron así lo veían como un obstáculo vaya uno a saber por qué. Aunque él se sentía uno más entre tantos niños de su edad, mucha gente lo veía diferente. Quizás le sobraban las palabras o tal vez el sonido del silencio interior envolvía su mudo corazón. ¿Sería por falta de amor?
    Cuando iba a la escuela primaria faltaba mucho por varios motivos que podamos imaginar: falta de ropa y calzados, falta de útiles escolares, o por tener que quedar al cuidado de sus hermanos menores mientras sus padres salían a trabajar. Por ese motivo había repetido varios años.
    Su madre se desempeñaba como empleada doméstica y su padre sin trabajo fijo era “changarín”. Cuando se enfermó, Chopi tuvo que salir a buscar trabajo a edad temprana.
    Concurría a la escuela en horario de la tarde y por la mañana ayudaba en una panadería a cargar pan en bolsitas para la venta en los almacenes. A veces también lo hacía a la salida de la escuela.
    Un día de mucho frío se quedó a dormir en “la cuadra”, -así llamaban al lugar de elaboración de pan-, sin que el dueño del local se diera cuenta. Al amanecer del día siguiente el jefe del grupo de panaderos ingresó al lugar para comenzar la tarea diaria y se encontró con el jovencito durmiendo sobre la pila de bolsas de harina.
    – ¿Qué haces aquí? -le preguntó el hombre.
    – En mi casa hace mucho frío y no tenemos suficientes mantas como para taparnos, por eso me escondí para que no me vieran y me quedé a dormir aquí que hace calor –respondió con vergüenza y por miedo a ser reprendido.

    La cuadra permanecía tibia toda la noche, porque el horno de unos veinte metros cuadrados, construído con ladrillos refractarios, conservaba alta temperatura y él se sentía más a gusto sobre la pila de bolsas de harina que en su fría casa.
    Desde ese día, el dueño de la panadería, enterado del caso, lo invitó a que se quedara a dormir en su casa junto a sus cuatro hijos todos más pequeños que él. Gustoso, Valeriano, -ese era su verdadero nombre-, se quedó no solo a dormir sino a vivir con su patrón que fue como un padre para él.  Los cuatro niños lo adoptaron como hermano y tanto el hombre como su esposa lo trataron como un hijo más. Cada semana iba a visitar a sus padres biológicos y a sus hermanos, los ayudaba, pero siempre volvía adonde había calor de hogar. Uno de sus hermanos se encargaba de buscar una bolsa de pan todos los días para llevar a su casa.
    A pesar de las múltiples peripecias vividas a lo largo de su infancia, adolescencia y juventud, hoy como adulto afirma:

    “Son dulces recuerdos de distintos momentos de la vida, dulces nostalgias que permite la apacible serenidad en la que el alma se mece rodeada de recuerdos, seleccionando de entre todos los más hermosos, los que pervivirán por siempre acomodados en un rincón de mi corazón, entre la paz del silencio y la inexistencia del tiempo.”   

    Autora: Elsa Paulina Luchechen

    Pseudónimo: Malania Nashki

  • Poemas

    LUCHAR POR VIVIR

    Proyectó su vida
    desde una raíz
    que parecía dormida.
    Luchó y se rescató
    de la profundidad
    donde ni brisa había.
    Abrumada permanecía
    en un misterio nocturno.
    Creía que estaba perdida
    pero supo desentrañar
    la tan deseada vida.
    Y surgió de entre ladrillos
    cemento y arenilla
    cual milagro de sueño y dicha.
    Creció de entre la nostalgia
    el silencio y picardía
    sin pedir permiso a la aurora
    ni al calor de mediodía.
    Cuestionó a quien quiso un día
    proyectar su muerte pronta
    con malicia y desvalía.
    Braceó y salió a flote
    desde adentro con fuerza
    la vida fluyó
    develando el misterio
    del deseo verde y natural.
    La lluvia y el aire fresco
    borraron su tristeza
    y lo que creía lejano
    surgió en tallo erguido
    con verdes hojas
    y mucha alegría.
    Sentirá su intensidad
    en los sucesivos días
    y ojalá nunca le quiten la vida.

    Malania

    Imagen: M.J.T.

  • General

    ESCRIBIMOS

    POR QUÉ ESCRIBIMOS

    Lo leí y busqué al autor: SAMUEL BECKETT. Me quedó el sabor a poco sobre “el por qué escribimos”.

    «Escribimos y escribimos porque aquello de lo que queremos hablar no está»

    Diversos son los motivos.
    Escribimos los que queremos decir algo, poco o mucho, a receptores de cualquier edad, profesión, etnia y condición económica y cultural muchas veces difícil de identificar. Escribimos para exteriorizar sentimientos, relatar sucesos, contar cuentos, extrayendo de fuentes reales o ficticias, propias o ajenas. Escribimos para soltar momentos de soledad y de nostalgia, para dar rienda suelta a algún dolor o compartir una alegría. Escribimos cosas que podrán ser leídas por personas conocidas o desconocidas, algo que cuesta verbalizar oralmente porque las ideas surgen en el momento y si no lo plasmamos en un escrito se lo puede llevar el viento. O cuesta verbalizar por miedo al ridículo. No todos comprenden al escritor poeta, no todos ven en los versos la profundidad del mensaje y la belleza poética.

    Malania

    Imagen de la red.

  • General

    SALUTACIÓN

    No fue por olvido
    tampoco por error
    el no saludarte
    con todo mi amor.
    Quizás por recuerdos
    nostalgia tal vez,
    sé que no te agrada
    mencionar la vejez,
    festejar tu aniversario
    ni que te hagan regalos.
    Julio es el mes,
    un día diecinueve
    un bebé llegaba al mundo
    para ser un gran señor,
    ni emisario ni corsario,
    pero sí un gran doctor
    Hoy
    antes que fenezca el día
    quiero desearte lo mismo que hace cuatro años:
    Que los mejores recuerdos inunden tus días.
    Que tu rostro irradie siempre una sonrisa.
    Que tu vida se envuelva en constante alegría.
    Que reine la ilusión, el amor y la dicha.
    FELIZ CUMPLEAÑOS QUERIDO MÍO!
    SIEMPRE ESTÁS EN MI CORAZÓN.
                                                 

    Malania

    Imagen: R. M. T.

  • Relatos

    AYER Y HOY

    Precisaba caminar para purificar el aire de mis pulmones y los pensamientos de mi mente.
    Quería recuperar la sonrisa para maquillar con ella mi rostro palidecido por el tiempo.
    Recordé aquellas flores que me regaló y que con el pasar de los días se fueron marchitando. No las quería tirar pero tampoco quería guardarlas mustias y ya sin perfume. Entonces me regaló una planta y cuando se fue de este mundo ella también se murió.
    El aire del amanecer y los primeros rayos del sol son mágicos e inigualables para recuperar la energía y devolver la sonrisa hasta al más triste ser humano.
    Hoy gracias a Dios, al Universo y a toda la gente que me rodea, olvidé la tristeza de las flores secas y la planta muerta. Pero de él me quedan los más bellos recuerdos, con nostalgia pero con una sonrisa de los hermosos momentos que nos hemos regalado.
    Hoy lo puedo ver en aquella palmera parada en medio del sendero que recorro, y sentirlo en el perfume de las flores, en las hojas verdes de los árboles o en la tierra mojada después de una fresca lluvia.

    Malania

    Imagen: propia.

  • General

    TIEMPO CENIZO

    Suspiraba de nostalgia,
    pensando en lo que fue y en lo que es,
    cuando sus oídos debieron soportar
    el fragor cotidiano del mundo de la calle,
    como zumbidos de flecos de papel de estaño.
    Hoy, hace un tiempo más cenizo que el oro
    y la pesadilla toma su curso,
    como si el mundo se estuviera resquebrajando
    a través de fugaces amaneceres  con arterias de vidrio.
    Si pudiera alterar los tiempos del día…
    La idea se le cruzó como ráfaga acuosa
    y sus ojos se anegaron  de lágrimas
    mientras pintaba con pinceles de albor
    las voces de colores de las aves despintadas.
                                                                        Malania
    Imagen propia
  • Poemas

    SOL Y LUNA

     
     

    Peina la Luna llena
    su cabellera de plata,
    mirándose en gran espejo
    celeste mar de hojalata

    El Sol la encuentra muy bella
    en la mañana de fresas
    la saluda con un rayo
    a través de fresca estela

    Cástor le dice a su Luna
    ¡vámonos, que se hace tarde!
    y bajando muy despacio
    con nostalgia que lo invade

    Pólux, mirando al Sol
    no lo deja ni un instante
    porque siente un gran amor
    por su Gran Señor Brillante.

    Cástor no deja a la Luna
    Pólux no abandona al Sol
    Cástor y Pólux se aman
    ¿Adónde irá su afán de Amor?

    imagen propia.

  • General

    DÍA DIFERENTE

    Tu ausencia produce
    un hoy diferente.
    Una mezcla de calor y frío,
    de alegría y nostalgia,
    de actividad y fatiga,
    de insomnio y de sueño,
    entre lo áspero y suave,
    entre lo dulce y amargo.
    ¿Será porque no estás aquí?
  • General

    INTERROGANTES Y RESPUESTAS

    Segunda presentación.

    Por Marina Collado Prieto y Malania Nashki (Elsa)

    ¿Dónde pervive la historia de lo eterno imborrable?
    Pervive en nuestro subconsciente. Pero también en nuestras venas con el correr de la sangre.  

     ¿Dónde nace el odio que tanto hiere? 
    Nace en el NO, en la negación de algo que se pretende y no se consigue. En la negatividad general contrapuesta a lo positivo de la vida. En el resentimiento por algo no cumplido.

    ¿En qué lugar del ser los misterios del alma se desvelan? 
    Pueden desvelarse en el corazón, en la mirada, en los gestos.

    ¿Dónde comienza la razón que a la locura da sentido?
    En el amor.

    ¿De dónde procede la voz que en sueños mi nombre invoca? Del alma de algún ser querido.

     ¿A quién se dirige la canción que compuso el corazón con acordes del alma?
    A otro corazón querido y amado.

     ¿Quién es el portador de los mensajes indescifrable?
    Un pájaro, una mariposa, el sol, la luna, el mar y tantos otros de la naturaleza, pero sobre todas las cosas, un ser humano que permanece en silencio.

     ¿Quién velará mi sueño cuando la noche eterna me alcance?
    Tu mismo ángel.

     ¿Dónde nacen las sonrisas que se esconden tras las lágrimas? 
    En el corazón.

    ¿De qué color son los besos que se cruzan las miradas? 
    Pueden ser blancos inmaculados o rojos carmín pero siempre transparentes.

    ¿A Qué sabe la distancia cuando las almas se buscan y se aman en silencio?
    La distancia siempre sabe a nostalgia.

    Imagen: R. E. Ch.