• Poesía

    PACHAMAMA

    Ya canta el monte temprano,
    despierta el río al pasar;
    agosto llega silbando
    con perfume de chañar.

    Se arrodilla la mañana
    sobre el vientre del terrón,
    y la Pachamama espera
    nuestro humilde corazón.

    No es un día cualquiera,
    lo sabe el cielo y el sol;
    la tierra viste de fiesta
    con su poncho de color.

    Se abre el patio de la casa,
    se enciende el fuego ancestral;
    la memoria de los viejos
    vuelve a hacerse carnaval.

    Corre la caña con ruda
    como un rezo en la reunión;
    cada sorbo es un “gracias”,
    cada trago, una bendición.

    Dicen que espanta las penas,
    que al mal lo deja partir,
    y que fortalece el alma
    para volver a vivir.

    ¡Salud, Madre de los montes,
    de la espiga y el mistol!
    Que nunca falte tu abrazo,
    ni la lluvia, ni el farol.

    Porque el hombre es solo un hijo
    de tu inmensa voluntad;
    quien cuida la tierra, cuida
    su propia eternidad.

    Que florezcan los caminos,
    que haya cosecha y calor;
    y que agosto nos recuerde
    vivir sembrando el amor.

    Levantemos nuestras copas
    mirando el amanecer;
    por la Pachamama eterna,
    ¡gracias por tanto ofrecer!

    Y que la caña con ruda,
    como enseñó la tradición,
    nos encuentre cada agosto
    con fe, respeto y unión.

    Que nunca muera la costumbre,
    ni el respeto al vegetal;
    porque quien honra a la Tierra
    siembra un mañana ancestral.

    Brindo por la Pachamama,
    por su infinito verdor;
    que el primero de agosto
    nos encuentre con amor.

    Malania

    Imagen de la red

  • Efemérides,  Poesía

    FARO DE JUSTICIA Y LAUREL

    Nació en Lisboa una aurora encendida,
    allá por mil ciento noventa y cinco,
    Fernando fue su nombre en la partida,
    y Antonio el que grabó el destino.

    Fraile humilde de palabra clara,
    médico santo de la Iglesia fiel,
    su voz al pobre siempre acompañaba
    como un faro de justicia y de laurel.

    Cruzó los siglos su ejemplo luminoso,
    llevando amor, esperanza y verdad;
    defensor del humilde y del necesitado,
    sembrador de fe y fraternidad.

    Llegó su nombre al río rumoroso,
    a la tierra del Salto colonial,
    cuando un fuerte y una capilla alzaron
    bajo su amparo paternal.

    Mas vino la creciente desatada,
    en mil setecientos sesenta y nueve,
    y el agua borró la obra levantada,
    como quien todo arrastra y todo mueve.

    Entonces cuentan viejas tradiciones,
    que el Santo cruzó el ancho vendaval,
    desde la orilla oriental del Uruguay
    hasta la costa argentina y litoral.

    Y en Concordia, ciudad recién nacida,
    en mil ochocientos treinta y dos,
    una capilla humilde fue erigida
    para honrar a su querido protector.

    Mariano del Castillo lo nombraba
    patrono de aquella comunidad,
    y bajo su mirada florecían
    la esperanza, la unión y la bondad.

    De adobe y paja fue primero el templo,
    sencillo refugio de oración;
    hasta que la Catedral elevó sus muros
    como un canto de piedra y devoción.

    Mientras tanto, en sus últimos senderos,
    Antonio enseñaba con fervor,
    en Bolonia, Toulouse y Montpellier,
    compartiendo la ciencia y el amor.

    Y un trece de junio, hacia Padua marchando,
    su alma al cielo emprendió el viaje final;
    quedó su cuerpo en la tierra descansando,
    pero su luz se volvió universal.

    Patrono de los sueños enamorados,
    de quienes buscan cariño y unión,
    escucha las plegarias de los corazones
    que anhelan hallar verdadera pasión.

    San Antonio, peregrino de dos orillas,
    entre Portugal, Padua y el litoral,
    tu nombre sigue uniendo generaciones
    como un puente de fe inmortal.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Poesía

    PALABRAS A FUEGO LENTO

    Es una pregunta que florece despacio,
    como si el lenguaje dudara en elegirse:
    ¿Y si las manos hablaran en colores,
    y las palabras tuvieran sabor a fuego lento?

    Podría pintar con la voz, una nube,
    trazar melodías en cada línea escrita,
    o sazonar silencios con versos
    que hiervan suave en la memoria.

    Porque el arte no sabe de límites,
    ni de nombres que lo encierren:
    el poeta se derrama en todo lo que toca,
    y en cada gesto, inventa otra forma de decirse.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Poesía

    HOMENAJE

    Un Año de Sintonía y Corazón

    Voces que Unen:
    Homenaje a nuestra Radio

    Un giro al sol, un ciclo de alegría,
    de voces que se funden en el viento,
    nació una radio, pura melodía,
    para darle a las letras sentimiento.

    Valencia se vistió de notas nuevas,
    un puente de cristal, sueño encendido,
    donde las manos que el talento eleva
    hallaron por fin eco y un sentido.

    Gracias por ser el puerto y la esperanza,
    por abrir los micrófonos al alma,
    donde el canto en libertad descansa
    y mi palabra encuentra luz y calma.

    En la cabina, el sueño se hace entrega,
    con Adelina y Francisco al timón,
    su voluntad al aire siempre llega
    sembrando música en cada corazón.

    Unidos por la Música, gran nombre,
    un año de éxitos que hoy celebramos,
    que el brillo de su antena no se asombre
    de ver cuán lejos juntos hoy llegamos.

    ¡Felicidades por este primer vuelo,
    y que sigan los éxitos creciendo,
    que vuestra voz alcance siempre el cielo
    y el mundo entero os sigan descubriendo!

    Gracias, Adelina y Francisco, por creer en el arte
    y por ser el puente entre las letras, las canciones y el mundo.”

    Malania Elsa
    Imagen: Adelina

  • Poesía

    MONTAÑAS DE NUBES

    Las montañas guardan silencio
    bajo un cielo que respira nubes,
    azules profundas se pliegan
    como pensamientos antiguos al viento.

    El verde se extiende, paciente,
    un latido manso de la tierra viva,
    mientras los árboles, altos centinelas,
    escriben su fe en el aire que cautiva.

    Todo parece detenerse un instante:
    ni prisa, ni ruido, ni miedo.
    Solo el mundo siendo mundo,
    y el alma aprendiendo a quedarse.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Poesía

    POSADAS TORMENTOSA

    El cielo gris se estira en suave degradé,
    del plomo oscuro al ceniciento más liviano,
    cubre la ciudad que respira lento un sábado,
    calles en pausa bajo un techo de nubes cansadas.

    Hay calma en el aire, pero algo late escondido,
    un rumor de tormenta que todavía no irrumpe;
    la luz se apaga y se enciende en tonos inciertos,
    como un aviso silencioso de lluvia por venir.

    Malania

    Imagen: Noelia G.

  • Poesía

    SAPOS CANCIONEROS

    Cada tarde, puntuales, llegan de visita
    dos sapos enamorados, pareja exquisita.
    Saltan confiados hasta el plato del rincón
    y comparten, sin culpa, el festín del gato glotón.

    Viven donde la lluvia deja huella y canción,
    en la zanja que murmura su fresca razón,
    o quizá entre los yuyos que crecen sin parar,
    humedecidos de vida en la vereda de enfrente al pasar.

    Un peluche en el suelo se anima a jugar
    con globos del arbolito que el viento hizo volar.
    Dos campanas con moño rojo brillan al compás,
    custodian el plato y suenan a paz.

    Un árbol pintado enciende su color,
    luces que parpadean, estrella de ardor.
    Dos hormigas ensayan su primer querer
    rumbo a las rosas, sin miedo a perder.

    Y una música suave envuelve el lugar,
    todo ríe bajito, todo quiere durar.
    Los sapos se miran, felices de estar,
    y el mundo, por un rato, aprende a cantar.

    Malania

    Imagen: Ramona M. T.

  • Poesía

    SABIOS DE ORIENTE

    REYES MAGOS

    Vienen de lejos, guiados por una estrella,
    cruzando arenas, noches en vela.
    Melchor trae oro, promesa y verdad,
    Gaspar incienso, fe y humildad.

    Baltazar avanza con paso sereno,
    mirra en sus manos, misterio y consuelo.
    Tres corazones, un mismo andar,
    siguiendo la luz que los hizo soñar.

    Golpean despacio la puerta del cielo,
    un niño los mira desde su anhelo.
    No piden nada, solo dejar
    sus dones sinceros, su amor sin pesar.

    Que en esta noche de magia y canción
    los Reyes despierten la ilusión,
    y traigan al mundo, con suave bondad,
    pan para el alma, luz y paz.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Poesía

    DOS DIMENSIONES EN CAJAS SIN REGALOS

    Brilla la caja al sol, pura apariencia,
    dos mundos albergando en su figura:
    afuera, el goce ingenuo de la altura,
    adentro, un hueco mudo en decadencia.

    Promete con su gesto la abundancia,
    pintada en tonos dulces de tertulia;
    más dentro, solo late la penuria,
    la sombra que deshace la esperanza.

    Dos dimensiones guardan su delirio:
    la faz que invita al sueño y lo provoca,
    y el fondo donde habita el desconsuelo.

    Así se abre el cartón: nace el martirio.
    Hermosura por fuera, engaño en boca,
    y un aire de mentira alzando vuelo.

    Malania

    Imagen: Propia

  • Poesía

    SALUDO NAVIDEÑO

    En esta noche que enciende
    su lámpara de estrellas,
    les envío un abrazo ancho
    como invierno sin fronteras.

    Familia y amigos queridos,
    compañía que el alma celebra,
    que la paz les toque el hombro
    y la dicha abra sus puertas.

    Que cada luz del pesebre
    encienda un recuerdo bueno,
    y que el año que se acerca
    nos encuentre más sinceros.

    Brindo por lo compartido,
    por lo que aún nos espera,
    por el cariño que persiste
    aunque la distancia aprieta.

    Feliz Navidad, amores del camino:
    que la vida les regale calma,
    ternura en los pasos cansados
    y un calor profundo en el alma.

    Malania

    Imagen: propia