Poesía

SAPOS CANCIONEROS

Cada tarde, puntuales, llegan de visita
dos sapos enamorados, pareja exquisita.
Saltan confiados hasta el plato del rincón
y comparten, sin culpa, el festín del gato glotón.

Viven donde la lluvia deja huella y canción,
en la zanja que murmura su fresca razón,
o quizá entre los yuyos que crecen sin parar,
humedecidos de vida en la vereda de enfrente al pasar.

Un peluche en el suelo se anima a jugar
con globos del arbolito que el viento hizo volar.
Dos campanas con moño rojo brillan al compás,
custodian el plato y suenan a paz.

Un árbol pintado enciende su color,
luces que parpadean, estrella de ardor.
Dos hormigas ensayan su primer querer
rumbo a las rosas, sin miedo a perder.

Y una música suave envuelve el lugar,
todo ríe bajito, todo quiere durar.
Los sapos se miran, felices de estar,
y el mundo, por un rato, aprende a cantar.

Malania

Imagen: Ramona M. T.

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