MAESTRA
Con una sonrisa clara
y paciencia de mamá,
nos enseñas con ternura
a leer, a sumar y muchas cosas más.Abres mundos en el aula
con dibujos y color,
dibujando en el futuro
las semillas del amor.¡Gracias, maestra querida,
por cuidarme con tesón,
te guardo para siempre
dentro de mi corazón!Malania
Imagen: de la red
IMAGINARIO O REAL
No todo lo que se escribe ha sucedido,
ni todo verso tiene un destinatario;
a veces nace un mundo imaginado,
un sueño que jamás hemos vivido.El que no lee quizá no lo ha entendido:
confunde al escritor con su relato,
y busca en cada verso un nombre, un dato,
un rostro que en la vida haya existido.Yo misma alguna vez tuve ese miedo,
cuando alguien que yo amaba preguntaba
a quién iban los versos que escribía.Por evitar los celos y el enredo,
un cuaderno de amores se quemaba…
y con él, tantas voces que inventaba.Pero el tiempo, con su extraña melodía,
me enseñó que escribir también es vuelo:
puede ser verdad, mentira, fantasía,
memoria, ficción, deseo o desvelo.Después de aquella ausencia dolorosa,
volví a tomar la pluma entre mis manos,
y descubrí, serena y dichosa,
que no todo precisa ser humano.Hoy escribo sin miedo a que pregunten
si aquello sucedió, si fue conmigo;
que cada lector encuentre lo que busque,
porque el verso es libre… y no es testigo.Aquí caben lo real y lo inventado,
la pena, el amor, el sueño y la ilusión;
todo puede habitar lo imaginado,
porque escribir también es liberación.Malania
Imagen: de la red
NECESITO UN HOMBRE DE VERDAD
Suspiro de amor por ti
Y tú, no te das cuenta ni de tu nariz
Parece que estás mirando hacia otro lado
Sin percatarte cómo te halago
Te lo demuestro, te atiendo como el rey de Persia
Y tú por las nubes, cazando bestias.
No observas mis ojos suplicantes
Quienes exigen tu cariño al instante
No desandas la profundidad
De la nobleza de mi personalidad
Para ti… soy invisible,
Como quien ve un jarrón en la oscuridad.
Estoy cansado de tanta espera,
Como novia a quien dejan vestida en la iglesia,
Esperando un esposo a quien se le olvidó la fecha.
Me siento desilusionada,
No tengo paciencia para nada¡He resuelto claudicar!
Me vestiré de gala para una nueva pareja
Para un hombre quien si merezca
Un regalo como yo.
Alguien quien aparezca en el horizonte
Con ansias de pasión desbordante,
Un ser quien no espere a que las peras se caigan
Que salga pronto a buscarlas,
Que él, las arranque de la mata,
Cuando su madurez se note hasta en la noche más oscura
No a quien, con los elementos a su favor,
Se niegue a tomar la decisión,
De ir por un amor.
¡Me quedé aquí esperándote!
Como si fuera un Obelisco de plata
Tú, admirando mi estructura
Pero, lleno de dudas
Para lanzar la primera palabra
La cual indicara un compromiso cierto.¡Paso y corrijo!
El hombre debe seducir, enamorar
No esperar a que la mujer ponga en bandeja dorada
Toda su riqueza personal
Sin nada a cambio para compensar
¡Arriésgate, anímate a tomar aquello que se te da!
No te quedes ahí esperando a que el mar
Te traiga una sirena de coral
Con corona de reina, sobre un altar
Confórmate con este mortal
Una mujer de carne y hueso nada más
Simple, sencilla, dispuesta a trabajar
¡Por una unión que dure hasta la eternidad!Autora: Sira Vargas de Biheller
Imagen: de la red
LA TIERRA Y SU AGILIDAD
La Tierra ha empezado a agilizar y acelerar esa limpieza que ya viene generando, desplazándose en ciertos lugares con mayor rapidez para recibir todas esas luces que están llegando, de manera que esas partes vayan quedando limpias y pueda comenzar esa evolución o ese despertar espiritual que todos necesitamos para seguir hacia adelante.
En otras partes, en cambio, se ve estática, quieta, recibiendo aún todas esas energías densas, pesadas y oscuras que nos atan a lo material y no nos permiten despertar a lo espiritual. Y, a medida que la Tierra va limpiándose y ese proceso va avanzando, comienza a mostrarnos, en toda su plenitud, lo hermosa que es la Madre Tierra, el esplendor tan maravilloso del lugar en el que vivimos y que hemos despreciado y dañado como si fuera algo inservible, cuando de ella se desprende todo lo que necesitamos para poder vivir en paz, en tranquilidad, en amor y en alegría.
Y por eso no es como muchos pensábamos: que cualquier día el planeta desaparecería y todos nosotros con él. No. El planeta se está limpiando y, a medida que las zonas que van siendo limpiadas generan una vida diferente, también aparecen personas que van despertando a la realidad, que van encontrándose consigo mismas y comprendiendo que gran parte del conocimiento que necesitamos está dentro de nosotros y que podemos desarrollarlo y ponerlo en práctica.
De esta manera, podrá funcionar de verdad esa cadena de amor y servicio que siempre nos mostró el Maestro Jesús: que todos nos amemos, nos ayudemos y nos comprendamos para que podamos realmente subsistir sin egoísmo, sin envidia y sin codicia; para que todos progresemos y todos tengamos lo necesario.
Porque en todo lugar tiene que existir una jerarquía, alguien que dirija y oriente, pero ya no desde la envidia, el rencor y el odio en los que permanecemos actualmente.
Todas aquellas personas que tratan de ayudar, orientar, guiar y servir a los demás muchas veces son calumniadas y señaladas como bandidas, como personas que buscan beneficiarse de aquello que hacen, cuando en realidad pueden estar actuando con amor y con todo el desinterés posible para ayudar a los demás.
Por favor, despertemos. Busquemos, encontrémonos y saquemos a la luz todo ese conocimiento que llevamos dentro, para que podamos vivir en paz, en armonía y en amor, y no en discordia y en odio, como muchas veces vivimos actualmente.
Eduardo Rivera C.
Imagen: Ninet y Rosana G. B.

TRES COSAS QUE NUNCA DEBEMOS OLVIDAR
En el transcurrir diario de nuestra vida, debemos mantener presentes tres cosas que nunca debemos olvidar.
La primera es el amor verdadero: ese amor que debemos sentir por nosotros mismos, aprendiendo a amarnos, querernos, respetarnos y cuidarnos.
La segunda es el amor puro, aquel que debemos expresar en todo lo que hacemos y hacia todas las personas que nos rodean, actuando siempre con bondad, respeto y comprensión.
Y, por último, está el amor que debemos sentir diariamente hacia nuestro Creador, agradeciéndole por la vida y por todo aquello que nos permite experimentar y aprender.
Por eso, la única barrera invisible frente a cualquier acto, cualquiera que sea su naturaleza, es el amor. El amor es lo que nos protege, lo que nos mantiene vivos y lo que nos permite conservar la paz interior.
Sin embargo, poco a poco fuimos cambiando ese patrón de amor por el egoísmo, la envidia, la codicia y la mentira, sin darnos cuenta de que, al hacerles daño a los demás, en realidad también nos estamos haciendo daño a nosotros mismos. Y muchas veces continuamos actuando de esa manera, creyendo que estamos perjudicando a otros, cuando las consecuencias terminan regresando a nosotros.
Autor: Eduardo Rivera C.
Imagen: de la red
UNA VIEJA CANCIÓN
Hoy te estoy extrañando, ya no estás a mi lado y grande se hace la soledad, el silencio te llama.
No se qué será de ti, pero sigo esperándote, aún tengo la esperanza de tu regreso.
Una vieja canción suelo escuchar y me trae recuerdos de lo que vivimos, mis ojos se llenan de lágrimas.
Reconozco fui el culpable para que te alejaras y pido perdón si te hice daño, aquí te dejo mis versos que hablan de un amor que aún sigue vivo.
Autor: Miguel Márquez
Imagen: gentileza del autor
NOSTALGIA
Nostalgia de llevar en cuenta la palabra
Nostalgia de jugar sin temer
Nostalgia del amor verdadero que solía existir
Nostalgia de la mano tendida con un “cuenta conmigo”
Nostalgia de mirarnos a los ojos sin escondernos nada
Nostalgia de la vieja escuela y sus recreos
Nostalgia de las calles del barrio sin llegar el progreso
Nostalgia de las tardes de otoño frente al televisor
Nostalgia de lo que se fue y no ha de volver, sin poder olvidar los momentos vividos.
Autor: Miguel Márquez
Imagen: Gentileza del autor
EL REGALO DE LA VIDA
La vida es el regalo más hermoso que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros. En ella encontramos la paz, la serenidad, el amor y el servicio. También descubrimos la luz que nos guía en nuestro proceso de evolución espiritual. Sin embargo, muchas veces nos apartamos de esa realidad para sumergirnos en el mundo material.
Vivimos más preocupados por lo que podemos obtener, acumular o conquistar que por amar, respetar y cuidar nuestro propio cuerpo. Con frecuencia llegamos incluso a sacrificar nuestra salud y nuestra paz interior con tal de alcanzar bienes materiales. Es precisamente allí donde comenzamos a ser condicionados, envueltos y esclavizados.
Cada día nos sometemos más a un sistema que constantemente nos impone modelos de vida, deseos y necesidades. Nos repiten una y otra vez, a través de la televisión, la radio, las redes sociales y nuestros teléfonos celulares, aquello que debemos consumir, desear o perseguir. Poco a poco vamos perdiendo la libertad interior, sin darnos cuenta de que hemos sido programados para vivir pendientes de lo externo.
Pero nuestro verdadero ser es libre. Hemos recibido el don del libre albedrío, y podemos ejercerlo plenamente cuando aprendemos a gobernar nuestros pensamientos y a buscar la luz que habita dentro de nosotros. Para encontrar esa luz debemos permanecer serenos, vivir en paz, vibrar en amor y mantener siempre la disposición de ayudar, colaborar, guiar y tender la mano a quien lo necesita.
Cuando logramos conservar esa serenidad y ese amor en nuestro corazón, comenzamos a recorrer un camino de luz que, paso a paso, nos conduce hacia una mayor evolución espiritual.
Recordemos que estamos viviendo un tiempo propicio para despertar nuestra conciencia. Es el momento de preguntarnos quiénes somos realmente, hacia dónde vamos y qué clase de mundo queremos construir. ¿Deseamos seguir habitando un mundo dominado por la guerra, la envidia, la codicia y el egoísmo, o queremos contribuir a crear un mundo diferente, lleno de amor, paz, servicio y fraternidad, donde todos podamos vivir en armonía?
La decisión está en nuestras manos.
Autor: Eduardo Rivera C.
Imagen:
GUIRNALDAS
El sonido de los grillos era el único acompañante de don Mateo en aquella noche estrellada, como muchas otras noches. El pueblo dormía, pero en su corazón latía una mezcla de emoción y nerviosismo. Había pasado días decorando el sendero que llevaba a su pequeña casa, transformándolo en un túnel mágico de luces cálidas y guirnaldas coloridas.
Parece que las luciérnagas han bajado a visitarnos -murmuró para sí mismo-, contemplando cómo los banderines de colores, ahora iluminados por las pequeñas bombillas, bailaban suavemente con la brisa nocturna. Quería que la bienvenida fuera perfecta. Quería que el primer paso que ella diera de vuelta a casa fuera sobre un camino de alegría.
Con un suspiro, don Mateo se sentó en el banco de madera que había colocado a la entrada del sendero. Estaba vacío, un recordatorio silencioso de la ausencia que pronto llegaría a su fin. Sus dedos, callosos por el trabajo de jardinería, acariciaron la madera pulida, mientras sus ojos se clavaban en la oscuridad del camino principal, esperando divisar la figura que anhelaba.
¿Y si no le gusta? ¿Y si prefiere el bullicio de la ciudad? -los fantasmas de la duda comenzaron a rondar su mente-. Pero la imagen de su nieta, la pequeña Lucía, con su risa contagiosa y sus ojos llenos de curiosidad, disipó cualquier rastro de inseguridad. No importaba la edad que tuviera, ella siempre sería su pequeña exploradora.
El tiempo pasaba lentamente, pero la determinación de don Mateo no flaqueaba. Se levantó y ajustó una de las bombillas que parecía estar parpadeando. Luego, regresó al banco, dispuesto a esperar todo el tiempo que fuera necesario.
Y entonces, en la distancia, un destello de luz. El coche de su hijo asomaba por la curva. El pulso de don Mateo se aceleró. Se puso de pie, su mirada fija en el vehículo que se acercaba.
El coche se detuvo y una figura joven y esbelta descendió. Era Lucía, pero no la niña que recordaba. Había crecido, se había convertido en una mujer hermosa y segura de sí misma.
¡Abuelo!, -gritó, corriendo hacia él-.
Don Mateo no pudo contener las lágrimas. La abrazó con fuerza, sintiendo el calor de su cuerpo y el aroma de su perfume, que le evocaba recuerdos de tardes de verano y risas compartidas.
Bienvenida a casa, mi niña, -susurró-, con la voz entrecortada por la emoción
Lucía se separó un poco, sus ojos brillando con lágrimas de alegría. Contempló el sendero iluminado, las guirnaldas de colores que se mecían suavemente con el viento.
“Es… es hermoso, abuelo”, dijo, su voz apenas un hilo. “Es el camino más bonito que he visto nunca”.
Don Mateo sonrió, su corazón rebosante de felicidad. Tomó la mano de su nieta y, juntos, comenzaron a caminar por el sendero iluminado.
Teníamos mucho que contarnos, pero el banco vacío ya no lo estaba. Ahora, estaba lleno de risas, de recuerdos y de la certeza de que el amor, como las luces del sendero, siempre brilla con más fuerza en la oscuridad.
Malania
Imagen: M. Julián T.
SE ENAMORÓ
Tan solo verla no pudo dejar de mirarla,
su belleza lo conquistó,
suspiró por ella en su silencio.No pudo dejar de pensarla,
no pudo sacarla de su corazón
aunque no la tuviese a su lado.Se enamoró sin entender el porqué,
hoy la tiene presente
dejando cada palabra hable de ella.Quisiera olvidarla pero los recuerdos no dejan,
el tiempo la hace extrañar,
sabiendo, a la distancia la sigue amando.Autor: Miguel Márquez
Imagen: Gentileza del autor.