EN TU SOLEDAD
Guardas silencio, apagas tu voz
mientras tratas de analizar todo lo vivido.Dejas seguir el tiempo sin cargar apuro,
disfrutas el hoy en tu silencio
esperando el mañana.En tu soledad, ese banco amigo
y esas palomas tu fiel compañía.Los que te miran verán tristeza,
no saben estás disfrutando tu paz.En tu soledad llevas de ti
la tranquilidad de gozar la vida,
sin perder la fe que Dios cuida
para que la riegues todos los días.Autor: Miguel Márquez
Imagen: Gentileza de Miguel Márquez
TRANSICIÓN
Cambio pasos perdidos
por caminos más certeros.
Horas de soledad
por tener un compañero.Cambio silencios amargos
por palabras de alegría.
Mentiras engañadoras
por verdad con nueva vida.Cambio espaldas doloridas
por abrazos poderosos.
Cambio algunos lagrimones
por risa y luz en los ojos.Cambio todas mis mochilas
por caminar más liviano.
Cambio resentimientos
por bienestar en los planos.Cambio tiempo perdido
por hacer todo y vivir.
Cambio imagen congelada
por el poder de elegir.Cambio recuerdos tristes
por sueños para estrenar.
Cambio los cielos nublados
porque el sol hoy brille más.Cambio días intermedios
por muy buenos resultados.
Abro yo mi corazón
para entender a mi hermano.No sé si podré lograr
y creer en estos cambios
la respuesta a este problema
solo se encuentra en mis manos.
Autora: Pilu Susana LópezImagen de la red
TU SILENCIO
Extraño tus saludos de madrugada
cuando al despertar tú me llamabas.
En mi ser tú penetrabas
exaltando mis sentidos
susurrándome al oído
un acto de amor intenso,
estremecían mi cuerpo,
llenabas mi corazón
de alegría y de pasión.
Pero ahora, ¿qué ha ocurrido?
mis sentidos te reclaman
y al amanecer te extrañan
porque tú ya no me llamas.
¿Quién ocupa mi lugar?
¿Será mujer? ¿Será varón? ¿Será otra cosa?
¿O simplemente será…tu soledad ignota?Malania
Imagen: de la red
TUS LETRAS
Me gusta el silencio para poder leer,
y en paz, disfrutar de tus letras.
Entonces la soledad desaparece,
me siento en buena compañía.
Con algunos versos sonrío
con otros aprendo.
Y están los que me obligan
a volver sobre sus huellas
porque me distraen y desconcentran.
Aquí estoy, otro día amanecido,
a la espera del coro de gorriones
y de la música que hay en tus letras.Malania
Imagen: de la red
BRISA DE A DOS
(Letra y Música)
Labios que desean emigrar
para humedecer la sequedad
de tus momentos silenciosos.
Para ver y sentir tus manos ansiosas
agitando vientos que no existen
que sí vibran, sin pausa y sin cansancio.
Pícaras, logran encontrar el punto exacto,
justo en el momento cumbre e ideal.
Siguen brisas
acarician la tibieza de tus humedecidos poros.
Múltiples deseos penden de la soledad
en horas silenciosas, tranquilas, íntimas.Malania
Imagen: propia
https://music.youtube.com/watch?v=_oaYGjdvlwU&si=wEdTQlzSpcQT74oT
LA SOSPECHA
(Segunda parte)
– Ya son las cuatro, me voy a ir un rato al velorio, le dijo a su esposa.
La sala no era precisamente una sala alegre, pero ese día le pareció que estaba un poco más iluminada y eso la hacía menos agobiante. La Luz, pensó, siempre es bienvenida. Donde hay luz, las tristezas se van. Algunos vecinos estaban en la vereda cuchicheando porque en los velorios nadie habla en voz alta. Se acercó y, como era conocido, lo saludaron.
– Qué tal don Carlos.
– Muy bien. Buenas tardes.
Don Carlos se quedó parado en la puerta de la sala. Deberé entrar porque nadie saldrá a recibirme, pensó. En ese momento salió la viuda, llorosa acompañada de dos o tres vecinas. Don Carlos se sacó la gorra para saludarla, pero ella siguió su camino sin advertirlo. Cuando sus ojos se habituaron a la oscuridad, descubrió algunas coronas, pocas, y una de las hijas de ella, ya que Raúl se había juntado y no tenía hijos con esa mujer. Ella, en cambio, tenía tres hijos de dos maridos distintos. Falta el gringo, se dijo don Carlos, y también la Marta, la otra hija. El gringo, así le decían a ese muchacho alto, flaco, de pelo castaño claro, de unos 23 años. El Gringo, pensó don Carlos. La hija que estaba con otras chicas, no parecían muy tristes. Charlaban con dos o tres amigas comentando no sé qué cosas. Algunas vecinas sentadas como haciendo el aguante, sin decir nada, observaban todo.
Se acercó al cajón y allí lo vió al bueno de Raúl. Tenía la cabeza como vendada, con algún rastro de sangre mal lavada por el rostro. Ni le lavaron bien la cara, pensó don Carlos. Se hizo la señal de la cruz y rezó algo como pidiendo a Dios que le de la paz porque después de todo Raúl era un buen tipo. Jamás jodió a nadie. Siempre vivió de su trabajo. Claro ya hacía unos años que estaba solo, pues su mujer se le fue con otro y él empezó a rondar a la madre del Gringo hasta que un buen día se quedó en su casa. Y así fue nomas. Ahora estaba allí, sin vida, sin aliento con los ojos casi cerrados. Ya dejaste de sufrir, pensó don Carlos. Luego de unos minutos se fue para la calle. Hacía calor allí dentro.
Terminó el velorio, lo llevaron al cementerio y no se habló más de Raúl. La vida siguió. Así nos pasará a todos, pensaba don Carlos mientras ofrecía su mercadería.
Ya nadie se acordaba del pobre Raúl. El tiempo había pasado, sin embargo, la imagen de Raúl no se le iba de la cabeza. Cómo lo mataron, por qué lo mataron, quién lo mató. Eran preguntas que o tenían respuestas para don Carlos, ni para nadie.
Un buen día, siempre hay un buen día, don Carlos se encontró a solas con una de esas vecinas que les gusta hablar de las cosas más secretas de los otros. Hacía rato que esperaba encontrarse a solas con ella y como quien no quiere la cosa, le dijo que no podía olvidarse de Raúl y ya habían pasado varios meses.
– Si, dos años don Carlos, le dijo la vecina.
Se hizo un silencio apenas interrumpido por el lento masticar del caballo y por la soledad del mediodía.
– Nunca supimos qué pasó, dijo don Carlos, como al pasar.
– Pero Ud, ¿no se enteró?, le descargó la chismosa.
– De qué tengo que enterarme.
– No vio que el gringo hace tiempo que no vive por aquí?Autor: Manuel Clemente Rodríguez
Imagen de la red
ÚLTIMA LLAMADA
Esperando encontrarse solo, Don Jacinto aprovechó para hacer su última llamada.
Sabía que su tiempo llegaba al final, tomó el teléfono y discó un número que llevaba en mente.
Lentamente tomó el tubo del mismo, al colocarlo sobre su oído escuchó una voz que lo llenó de paz.
Quien le hablaba lo hacía con cierto amor, no podía dejar de prestarle atención.
De repente la misma le hace una pregunta
-¿Sabes quién soy y por qué te digo estas palabras?-.
Con voz temblorosa Don Jacinto se animó a responder
-Para mí eres Dios-.
Con el gran creador estaba hablando, aprovechó para pedirle si podía hacer del mundo un lugar mejor para sus nietos, y derramó lágrimas
Su nieto más pequeño lo estaba escuchando tras la puerta entreabierta, igual que él derramó lágrimas en silencio.
Lento se alejó mientras el anciano finalizó la última llamada, todo se llenó de calma reinando la paz en el lugar.
Así Don Jacinto se levantó y salió de la pieza rumbo a su cuarto echándose a dormir.
Cerró los ojos para no volver a despertar.
Se fue sin decir adiós en su soledad, quedando un dejo de nostalgia.Autor: Miguel Márquez
Imagen: de la red. Gentileza del autor del cuento.
EL RELOJ
Sin relojes…
¿las noches y los días se confunden?
En una danza sin medida
donde el tiempo es solamente un suspiro,
un paseo por la vida o un abismo.
Hay insomnio en mi piel,
como un eco persistente,
mientras los sueños
se deshacen en la almohada,
y a veces,
ni siquiera hay sueños.
Acariciada por la soledad,
me descubro acompañada
de luces suaves del día
o temblorosas por el viento.
Hasta las sombras conocen mi nombre
adivinando mis deseos.
Aquí, donde no hay calendarios ni minutos,
el alma se mueve a su antojo,
y cada latido, aunque diminuto,
es una eternidad que no espera.
Y deseo esta alegría sin reloj,
ser libre en el tiempo y el espacio,
solo yo, el viento, las hojas,
el canto lejano de un ave,
la caricia tibia del sol en la piel,
y la certeza serena
de que eso me alcanza
y con suavidad me abraza.Malania
Imagen: de la red
LABERINTO ESPIRALADO
Mi mente deambuló perdida
por la 9 de Julio y otra avenida.
Caminé como en laberinto espiralado.
Nada ya me importaba
si no encontraba lo que yo buscaba.
La ausencia y lejanía se presentaban
como un enigma bajo las estrellas
esas que yo no veía.
Ni los destellos de los faros
mis pensamientos iluminaban.
Hoy las aureolas son más brillantes,
hacen nacer corrientes
de inspiración, como vertidas
de un manantial transparente.
De aquella locura inquieta y sin sol,
esa que mi soledad rondaba,
no quedan vestigios, hoy no existe.
Ya no pierdo la consciencia por un amor
que se devuelve en desamor.
Ya no me pierdo en el laberinto de la nada,
si el viento sonrisas me regala,
me divierten la nieve y la escarcha.
El rocío fresco de la mañana
me hace respirar profundo
llenando mis pulmones de aire puro,
sin recuerdos amargos.
El sonar de campanas
los domingos a la mañana,
o los días entre semana
anunciando el Ángelus,
no me traen nostalgia,
simplemente me alegran.
Disfruto de los árboles
sus frutos maduros y sus flores
porque hay vida en ellos,
se expresan con todos sus colores.Malania
Imagen: propia
AMAR EN SILENCIO
Ni la luna, ni las estrellas
amenguan mis penas.
No puedo reír
no quiero llorar.
No las deseo mirar;
me traen recuerdos…
Prefiero el silencio;
sumirme en soledad;
para meditar lentamente
y elegir el camino
que debo continuar.Malania
Imagen: Alejandra de Comodoro