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UN HOMBRE SIN ESPERANZAS

Abandonados los sueños, acepta que el mundo es un paraje sombrío y se hace amigo de la desesperanza.
Su mayor deseo es viajar al infinito en una nave espacial y quedarse a vivir en un mundo desconocido por él, hoy.  
Aunque en su paseo por el bosque percibe que los extremos de lo que puede ser inmensamente grande o de lo inconcebiblemente pequeño versan sobre el mismo concepto. Puede internarse en la frondosidad de la naturaleza, al salir el sol y regresar al ocaso, con una pequeña mochila donde lleva solo lo necesario para no pasar hambre y sed.
Su secreto familiar ya no es misterio, es de mala suerte. La que debía haber sido su suegra era una mujer malvada llena de preconceptos sobre los jóvenes hijos de pobres. Espantaba con su mirada a quienes se acercaban a su hija, que para ella era una doncella. Si no hubiera tenido un jardinero que cuidara las flores, estarían todas mustias o directamente no se abrirían los pimpollos para no verla.
Cuando era joven, muy joven, fue atraído por la belleza de una bailarina, y a pesar de la oposición de su madre, se casó con ella.
Después de haber tenido varios hijos, estando estos ya grandes, se separó de su mujer y se fue a vivir a otro país.
Con el pasar de los años, y luego de una gran decepción, decidió regresar al lugar de origen.  
Cuando más solo está, se pregunta ¿cuál es el sentido de la vida? La soledad lo deja vacío y por las noches moja la almohada con sus lágrimas.
Cuando no tiene trabajo, las horas se le hacen eternas.
No quiere relacionarse sentimentalmente con ninguna mujer, por las  decepciones que ha tenido. Ya no confía en ellas.
Pero asegura que le gustan las mujeres rusas, aunque no conoce personalmente a ninguna. Habría que preguntarle cuál es el motivo de su preferencia. Quizás porque a las rusas les gusta comer ajo, mucho ajo y también gustan de las comidas picantes, y en eso coinciden.
No cree en Dios porque asegura que nunca ha hecho ningún daño a nadie y él sí ha sufrido mucho en el camino de la vida, considerando que esa falta de equidad no es justa.  
De mi parte quiero agregar, que sí creo en Dios, y no podemos echarle la culpa de nuestros fracasos y de nuestros sinsabores.
Recuerda a Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.
Y “tú eres el forjador de tu propio destino”.

Malania

Imagen: C. J. V.

2 Comentarios

  • Jaime Portela

    Há pessoas boas que levam uma vida difícil e cheia de problemas como a solidão.
    Não há qualquer lógica nisso, mas podemos argumentar que é a vontade de Deus…
    Magnífico texto, gostei de ler.
    Continuação de boa semana, amiga Malania.
    Um beijo.

    • Malania Nashki

      Así es Jaime. Pasa también que hay personas que no se conforman con nada ni con nadie. Son muy selectivas y además se ven a sí mismos como los mejores y buscan compañía con alguien tan especial que solo un ángel podría complacerlos. No sé si me explico.
      Gracias por visitar mi blog y por tu hermoso comentario.
      Que tengas muy buen día y resto de semana.

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