Lejos de ser lampiña, a veces alfombra, en una bolsa olor a piña o en la misma alfombra donde duerme y se despereza. Con picardía me observa, mientras leo uno de tus poemas el que has escrito ayer o el año pasado; qué importa cuándo. Me mira con un ojo como queriendo adivinar mi pensamiento. Pero no se enterará lo que por mi mente pasa. Es mío el pensamiento, es mío el sentimiento, mío y sólo mío. Es mi secreto y tu secreto.