CÁLIDO Y DORADO
Van desapareciendo los rayos del sol dejando las nubes teñidas con su cálido dorado.
Las palmeras aletean sus hojas despidiendo con un saludo al astro rey.
Otros árboles respiran lento y con el susurro propio de cada uno se contagian el bostezo anunciando la noche. Es hora de prepararse para descansar. Todo invita a permanecer quieto y en silencio observando el esplendor del ocaso. Ya no hay ruido, solo la música de algún vecino, se vuelve cada vez más suave. Parece lejana y sin nombre. Habitar este lugar en este instante y tantos otros que ofrecen paz y gratitud.
Me dejo abrazar por la calma hasta que una voz me dice: Mamá, ya es hora de partir a casa.Malania
Imagen: propia
EL ECO DEL MAR
El eco del ruido del mar
pasea por la playa sin descanso.
A lo lejos se observan olas
que galopan sin pausa
y con implacable fiereza,
segundo tras segundo,
esperando tal vez
el sosiego del viento,
en un atardecer pastel,
con nubes multicolores
que navegan y se mezclan
entre sombras calmas.Malania
Imagen: Claudia D.
EL VIENTO SE DIVIERTE
La tarde va tomando otro color
y el naranja acompaña al sol en su retirada.
El celeste sonríe, porque en un rato
la oscuridad se apoderará del horizonte.
La gente se resiste a dejar la playa
y una sombrilla se baña de rocío.
Las palmeras baten sus hojas
y el viento suave se divierte
moviendo el río en señal de próximo silencio.
Al fin los peces podrán disfrutar
de una merecedora paz nocturna.Malania
Imagen: Lua T.
PRECIOSO UNIVERSO
Estaba de paso.
Pensaba en silencio.
Miraba hacia el cielo.
Precioso universo.
El sol se escondía,
entre nubes azules,
violetas, turquesas,
colores en mezcla.
Tras ellas desaparecía.
Matizaba la noche
Temprana, extendida
en sombras de casas
y árboles de la avenida.
La niña observaba
esta imagen natural
de asombrosa maravilla.
Mientras tanto cantaba
en el balcón de su casa
una canción al azar.Malania
Imagen: Lua T.MATE AL ATARDECER
Al atardecer, sentado en la vereda,
con el mate listo como un viejo secreto,
la bombilla quieta, el termo vigilante,
y un soplo de azúcar que endulza la yerba
como quien endulza un recuerdo.Detrás, el cielo se abre
en un mural que nadie pintó
y que, sin embargo, respira:
nubes dispersas, errantes,
de tamaños indecisos,
formas que rozan lo imposible,
colores que parecen venir
de un sueño que aún no termina.Los árboles, casi en sombra,
se erigen como custodios del momento;
sus siluetas oscuras dialogan
con el brillo dorado del sol,
que desciende lento,
como si no quisiera irse del todo.Y él, sentado, observa.
Entre sorbos, recuerda que la vida
a veces cabe entera
en una simple tarde sin esperas,
un mate compartido consigo mismo
contemplando un paisaje desde la vereda.Malania
Imagen: Gerardo S. V.
EL DÍA SE DUERME
Un suspiro de sol toca el fin del día,
y en el borde del frío se enciende el calor.
Las nubes, rosadas, danzan en armonía
sobre un cielo celeste, vibrante de amor.El mar, espejo de sombras y luces,
se tiñe de historias que nadie escribió.
Palmeras en verde negruzco,
vigilan el paso del tiempo y su voz.El fuego en la arena crepita,
y al alma refugia con luz y color.
Un instante suspendido en la brisa
de un día que se duerme… con paz y fulgor.Malania
Imagen: propia
EL IMPULSO DE LA VIDA
El cielo exhala calma al atardecer,
franjas suaves pintan su esencia,
el color naranja empieza a crecer,
tejiendo al día su última presencia.Con el impulso de la vida misma,
nuestra esencia mantiene siempre
una gran chispa encendida,
renovando fuerzas en las simientes.Malania
Imagen: Jorge G.T.
ATARDECER TURQUESA
Hay frío en el aire
pero el fuego baila
como si no le importara nada
en la tarde calma.A lo lejos
las nubes se tiñen de rosa
y se abrazan en un cielo
que parece inventado
en azul y turquesa intenso.El río
mezcla reflejos y sombras,
palmeras negras y otros arbustos,
colores que no se nombran,
reteniendo en la memoria.Todo se detiene por un segundo
y ahí estamos, calor en la piel,
humo y quietud,
en el aire meditabundo.
MalaniaImagen: Guillermo T.
ATARDECER EN LA COLINA
A lo lejos
en la colina,
una ventana
cubierta por la neblina
iluminada por la luna
guarda toda su tibieza
en la hora que declina
el sol, llevándose
la fortaleza
de trabajadores rurales.
Todo lo que desean
es el descanso
al fin de una jornada
de campo,
dura y difícil.
Para ellos
no hay lluvia,
frío, ni calor
que los retenga.
El trabajo es
como un regalo,
es indispensable
para sostener diariamente
a sus familias.Malania
Imagen: Propia
ATARDECER DESDE EL PATIO
Desde el patio de mi casa
veo un atardecer distinto,
el sol se esconde en el infinito
regalando a las nubes su brillo.Pinta el cielo de naranja
sobre el amarillo dorado,
tras los árboles en sombra
que lentamente
de negro se contornan.El resplandor del sol
llegó a la media luna
que en su aureola de agua
una estela acuna.Ráfaga cálida, a veces fría.
Un atardecer distinto
embellece a las almas
apasiona la vida.Malania
Imagen: Rosana G. B.