PRECIOSO UNIVERSO
Estaba de paso.
Pensaba en silencio.
Miraba hacia el cielo.
Precioso universo.
El sol se escondía,
entre nubes azules,
violetas, turquesas,
colores en mezcla.
Tras ellas desaparecía.
Matizaba la noche
Temprana, extendida
en sombras de casas
y árboles de la avenida.
La niña observaba
esta imagen natural
de asombrosa maravilla.
Mientras tanto cantaba
en el balcón de su casa
una canción al azar.Malania
Imagen: Lua T.MATE AL ATARDECER
Al atardecer, sentado en la vereda,
con el mate listo como un viejo secreto,
la bombilla quieta, el termo vigilante,
y un soplo de azúcar que endulza la yerba
como quien endulza un recuerdo.Detrás, el cielo se abre
en un mural que nadie pintó
y que, sin embargo, respira:
nubes dispersas, errantes,
de tamaños indecisos,
formas que rozan lo imposible,
colores que parecen venir
de un sueño que aún no termina.Los árboles, casi en sombra,
se erigen como custodios del momento;
sus siluetas oscuras dialogan
con el brillo dorado del sol,
que desciende lento,
como si no quisiera irse del todo.Y él, sentado, observa.
Entre sorbos, recuerda que la vida
a veces cabe entera
en una simple tarde sin esperas,
un mate compartido consigo mismo
contemplando un paisaje desde la vereda.Malania
Imagen: Gerardo S. V.
EL DÍA SE DUERME
Un suspiro de sol toca el fin del día,
y en el borde del frío se enciende el calor.
Las nubes, rosadas, danzan en armonía
sobre un cielo celeste, vibrante de amor.El mar, espejo de sombras y luces,
se tiñe de historias que nadie escribió.
Palmeras en verde negruzco,
vigilan el paso del tiempo y su voz.El fuego en la arena crepita,
y al alma refugia con luz y color.
Un instante suspendido en la brisa
de un día que se duerme… con paz y fulgor.Malania
Imagen: propia
EL IMPULSO DE LA VIDA
El cielo exhala calma al atardecer,
franjas suaves pintan su esencia,
el color naranja empieza a crecer,
tejiendo al día su última presencia.Con el impulso de la vida misma,
nuestra esencia mantiene siempre
una gran chispa encendida,
renovando fuerzas en las simientes.Malania
Imagen: Jorge G.T.
ATARDECER TURQUESA
Hay frío en el aire
pero el fuego baila
como si no le importara nada
en la tarde calma.A lo lejos
las nubes se tiñen de rosa
y se abrazan en un cielo
que parece inventado
en azul y turquesa intenso.El río
mezcla reflejos y sombras,
palmeras negras y otros arbustos,
colores que no se nombran,
reteniendo en la memoria.Todo se detiene por un segundo
y ahí estamos, calor en la piel,
humo y quietud,
en el aire meditabundo.
MalaniaImagen: Guillermo T.
ATARDECER EN LA COLINA
A lo lejos
en la colina,
una ventana
cubierta por la neblina
iluminada por la luna
guarda toda su tibieza
en la hora que declina
el sol, llevándose
la fortaleza
de trabajadores rurales.
Todo lo que desean
es el descanso
al fin de una jornada
de campo,
dura y difícil.
Para ellos
no hay lluvia,
frío, ni calor
que los retenga.
El trabajo es
como un regalo,
es indispensable
para sostener diariamente
a sus familias.Malania
Imagen: Propia
ATARDECER DESDE EL PATIO
Desde el patio de mi casa
veo un atardecer distinto,
el sol se esconde en el infinito
regalando a las nubes su brillo.Pinta el cielo de naranja
sobre el amarillo dorado,
tras los árboles en sombra
que lentamente
de negro se contornan.El resplandor del sol
llegó a la media luna
que en su aureola de agua
una estela acuna.Ráfaga cálida, a veces fría.
Un atardecer distinto
embellece a las almas
apasiona la vida.Malania
Imagen: Rosana G. B.
EL PRINCIPITO
TRAS UNA PUESTA DE SOL
En un planeta de tamaño tan pequeño,
como una cajita de juguetes,
vivía un niño de ojos brillantes
y un corazón lleno de sueños.En su rincón del cosmos lejano,
cultivó con cariño una rosa,
un ser tan frágil y delicado
que él protegía con su alma hermosa.Un día, decidió partir al espacio,
viajar a otros mundos le llamaba,
en cada planeta conoció a alguien,
que a su corazón no entendía ni amaba.Un gigante de metal, un rey tan altivo,
un contador de estrellas, un hombre de negocios,
todos se creían superiores al niño,
pero él enseñaba con sus gestos generosos.“Lo que importa no es lo que se ve,
sino lo que no se puede tocar”,
les decía, dejando huella,
como la rosa que sabía cuidar.Hasta que llegó a la Tierra,
donde un aviador le ofreció su amistad,
pero el niño, con su rosa en mente,
dejando un vacío, decidió regresar.El aviador miró al niño partir,
y en su pecho quedó una pena,
pues el niño con su rosa tan pura,
le enseñó el valor de la vida plena.“Vuelve a tu planeta, pequeño viajero,
y cuida tu rosa, fiel y sincero”,
le susurró el viento, sabio y sereno,
mientras el niño volaba, dejando un sueño.Malania
Imagen: Roxana E. S. y de la red.

ATARDECER DE MARZO
Como margarita invertida
de centro blanco y pétalos amarillos,
besa el río y se mira en su espejo
y como si fuera poco
se atreve, y con su brillo
penetra aguas adentro
hasta perderse en el fondo,
silenciosa, haciendo eco.
¿Permanecerá allí hasta el alba?
¿O se irá detrás del horizonte?
para coquetear con la noche
hasta dormirse en sus brazos
envuelta en su enorme manto.Malania
Imagen: Rox E. S.
ATARDECER DORADO
El sol se oculta tras un velo amarillo,
en la vastedad de un cielo anaranjado.
Las sombras se estiran, se hacen lentas,
mientras la brisa acaricia el mundo callado.El gato negro duerme, tranquilo,
su cuerpo reposa como molde petrificado.
En la cama, su ser se extiende en paz,
donde el tiempo se detiene, suspendido, marcado.El dorado se derrama en cada rincón,
mientras el sueño del felino se adueña de la habitación,
y el día se apaga en un suave suspiro,
quedando el eco de la luz como un latido tardío.Malania
Imágenes: Rosana G.B. y M. Julián T.
