Prosa Poética

CÁLIDO Y DORADO

Van desapareciendo los rayos del sol dejando las nubes teñidas con su cálido dorado.
Las palmeras aletean sus hojas despidiendo con un saludo al astro rey.
Otros árboles respiran lento y con el susurro propio de cada uno se contagian el bostezo anunciando la noche. Es hora de prepararse para descansar. Todo invita a permanecer quieto y en silencio observando el esplendor del ocaso. Ya no hay ruido, solo la música de algún vecino, se vuelve cada vez más suave. Parece lejana y sin nombre.  Habitar este lugar en este instante y tantos otros que ofrecen paz y gratitud.
Me dejo abrazar por la calma hasta que una voz me dice: Mamá, ya es hora de partir a casa.

Malania

Imagen: propia

4 Comentarios

Dejá tu comentario