• Cuentos

    EL HOMBRE DE PELO LARGO 

    Olivares era un adulto joven siempre vestido como artista de rock and roll, esa era la moda que le agradaba.
    Con él siempre su guitarra llevando música donde fuese, así se había hecho conocer por muchos.
    Se lo podía ver en una plaza o parque de su ciudad natal sentado en algún banco, ahí tocaba y cantaba con ganas.
    En él su pelo, esa melena que lo hizo popular, un par de jóvenes lo apodaron como El Hombre de Pelo Largo.
    Así le empezaron a decir y le quedó, no le caía mal le llamaran por ese apodo.
    Cargaba paz y tranquilidad donde fuese siempre, para él la vida importaba que no pretendía andar haciendo mal.
    Difícil era verlo a la noche, al parecer no le agradaba hacerlo, salvo alguna circunstancia especial.
    Tal vez cargaba un sueño de ser artista conocido, pero si no buscaba otro lugar donde hubiese mercado y pudiera lograrlo, no alcanzaría.
    Su melena lo había popularizado muchísimo que parecía obligación escuchar cantar al hombre de pelo largo.
    Muchos no sabían su nombre, sí el apodo, suele suceder de conocer personas por apodo sin saber bien cómo se llaman.
    Se había vuelto una costumbre verlo con su guitarra por ahí cantando, eso fue hasta un día que se dejó de verlo.
    Por ahí alguien apareció con una foto donde se había cortado el pelo ¿sería cierto?
    Se dijo que ese fue el motivo de su desaparición, casi nadie pensó fuese verdad ese motivo.
    Un día por ahí un vecino llegó de la capital con otra versión, lo había visto ahí haciendo música.
    Todos empezaron a comentar, se había marchado en busca de alcanzar su sueño.
    Lo cierto es que nunca más se lo volvió a ver a Olivares, el popular Hombre de Pelo Largo.
    Se fue con su música a otra parte sin marcar regreso.

    Autor: Miguel Márquez

    Imagen: de la red      

  • Poemas

    DESORIENTADAS ESTACIONES

    La lluvia rompió la espesura de la noche.
    Y en el despiste de las estaciones,
    el dormido invierno
    dio lugar a una temprana primavera.
    Cesó la lluvia.
    Abro las ventanas por donde asoman
    las ramas  de los árboles en hilera,
    con perfumadas flores,
    y espejadas hojas nuevas,
    acariciadas, por el olor a tierra mojada.

    Malania

    Imagen: Rosana G. B.

  • Poemas

    NECESITO UN HOMBRE DE VERDAD


    Suspiro de amor por ti
    Y tú, no te das cuenta ni de tu nariz
    Parece que estás mirando hacia otro lado
    Sin percatarte cómo te halago
    Te lo demuestro, te atiendo como el rey de Persia
    Y tú por las nubes, cazando bestias.
    No observas mis ojos suplicantes
    Quienes exigen tu cariño al instante
    No desandas la profundidad
    De la nobleza de mi personalidad
    Para ti… soy invisible,
    Como quien ve un jarrón en la oscuridad.
    Estoy cansado de tanta espera,
    Como novia a quien dejan vestida en la iglesia,
    Esperando un esposo a quien se le olvidó la fecha.
    Me siento desilusionada,
    No tengo paciencia para nada

    ¡He resuelto claudicar!
    Me vestiré de gala para una nueva pareja
    Para un hombre quien si merezca
    Un regalo como yo.
    Alguien quien aparezca en el horizonte
    Con ansias de pasión desbordante,
    Un ser quien no espere a que las peras se caigan
    Que salga pronto a buscarlas,
    Que él, las arranque de la mata,
    Cuando su madurez se note hasta en la noche más oscura
    No a quien, con los elementos a su favor,
    Se niegue a tomar la decisión,
    De ir por un amor.
    ¡Me quedé aquí esperándote!
    Como si fuera un Obelisco de plata
    Tú, admirando mi estructura
    Pero, lleno de dudas
    Para lanzar la primera palabra
    La cual indicara un compromiso cierto.

    ¡Paso y corrijo!
    El hombre debe seducir, enamorar
    No esperar a que la mujer ponga en bandeja dorada
    Toda su riqueza personal
    Sin nada a cambio para compensar
    ¡Arriésgate, anímate a tomar aquello que se te da!
    No te quedes ahí esperando a que el mar
    Te traiga una sirena de coral
    Con corona de reina, sobre un altar
    Confórmate con este mortal
    Una mujer de carne y hueso nada más
    Simple, sencilla, dispuesta a trabajar
    ¡Por una unión que dure hasta la eternidad!

    Autora: Sira Vargas de Biheller

    Imagen: de la red

  • Poemas

    MARSUPIAL

    Cuando cae la tarde,
    sale en silencio a andar,
    pequeña y ágil viajera
    que no debemos espantar.

    Parienta de los canguros,
    de noche busca su alimento:
    frutos, insectos y roedores,
    reptiles al paso del viento.

    Si el miedo llega de pronto,
    puede chillar o amenazar,
    y hasta hacerse la muertita
    para poder escapar.

    No es plaga ni enemiga,
    solo busca dónde vivir:
    respetemos a la comadreja,
    que también merece existir.

    Malania

    Imagen: Guillermo F. T.

  • Relatos

    UN PAQUETE

    Hay días que parecen decididos a poner a prueba la paciencia. Hoy fue uno de ellos.

    Esperaba la llegada de un paquete con la tranquilidad de quien sabe que en algún momento sonará el timbre. Sin embargo, esa llamada nunca llegó. En su lugar, comenzó una larga cadena de incertidumbres.

    El transportista, suponiendo que yo no me encontraba en casa, tomó una decisión por su cuenta: entregó el paquete a una señora llamada S. M., una vecina que vive a varias casas de distancia. Ella aseguró conocerme y dijo que luego me haría llegar el envío. Pero la realidad era muy distinta: no nos conocemos.

    Desde el mediodía pasé horas averiguando qué había ocurrido. Fui de casa en casa, preguntando con la esperanza de encontrar alguna pista. Mientras tanto, el repartidor había dejado constancia en su hoja de ruta de que el paquete ya había sido entregado a una vecina, dando el asunto por resuelto.

    Para alguien con buena salud, tal vez solo habría sido un contratiempo. Pero cuando el estado físico no acompaña, situaciones como esta generan un desgaste mucho mayor. La preocupación, la incertidumbre y el esfuerzo de recorrer el vecindario terminaron convirtiendo una simple entrega en una experiencia agotadora.

    Finalmente, decidí comunicarme con la central desde donde había sido enviado el paquete. Escucharon mi reclamo y me aseguraron que buscarían una solución. Y, para mi alivio, así fue. Aproximadamente una hora después, el transportista se puso en contacto conmigo, fue a retirar el paquete del lugar donde lo había dejado y, ya entrada la noche, lo entregó en mi domicilio, como debió haber ocurrido desde el principio.

    El problema quedó resuelto, pero la experiencia dejó una enseñanza para todos los involucrados. El transportista comprendió que nunca debe entregar un paquete a un tercero sin la autorización expresa del destinatario, por más bien intencionada que parezca la decisión. Y quien recibe un envío ajeno también debería actuar con prudencia: no corresponde aceptar la responsabilidad de entregar un paquete a alguien que en realidad no conoce.

    Al final, el paquete llegó a destino. Pero lo que debió ser un trámite sencillo terminó convirtiéndose en una tarde de preocupación, búsquedas y llamadas. Ojalá esta experiencia sirva para recordar que, en cuestiones de confianza y responsabilidad, hacer las cosas correctamente desde el principio evita problemas innecesarios para todos.

    Malania

    Imagen: de la red

  • Prosa Poética

    ESTOICO ESTÍO

    Qué secretos oculta la noche que el sol se lleva y la luna trae.
    Qué hay detrás del revuelo otoñal que desnudó de hojas a los árboles que la helada invernal silencia.
    Qué calla la tierra que las aves saben al migrar…Que después del frío invernal sobreviene el color que la primavera trae y el dulzor de los naranjos perfuma de azahar.
    Quién sabe…en qué aventura anduvo su majestad el verano que extiende las horas iluminando las sombras y encontrando miradas perdidas que quedaron atrapadas en algún sueño.
    Qué verdades descubre el amanecer que la luna lleva y el sol trae.
    Quizá deja escrito en el aire aquello que todos temen enfrentar y que las miradas buscan perdiéndose en el horizonte…
    Como el sol, tan cerca el amor quema y como la luna, tan lejos su luz inspira.

    Autor: Patricio Massa

    Imagen: Gentileza de Danny Tormey y del autor.

    https://patriciomassa.blogspot.com/

  • Poesía

    LUNA VIEJA

    En la noche de luna vieja,
    cuando el cielo parece callar,
    también la sombra guarda un sentido
    para quien se atreve a contemplar.

    Es la luna balsámica, que aun
    pequeña y delgada nos puede guiar,
    invita al descanso, en cierre de ciclos,
    confundiéndose con las luces de la gran ciudad.

    Malania

    Imagen: Roxana E. S.

  • Poesía

    EL UNIVERSO GUARDA MEMORIA

    Toda falta contra lo justo
    es una grieta abierta en el alma;
    nadie traiciona el orden de las cosas
    sin alterar también su propia calma.

    Toda palabra ajena a la verdad
    se pierde antes de llegar a destino;
    porque el universo guarda memoria
    de aquello que negamos en el camino.

    Como en noche de luna nueva,
    el horizonte deja de arder,
    las estrellas escriben en silencio
    lo que el día no alcanzó a comprender.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.

  • Poemas

    BUENAS NOCHES

    ¡Qué el vuelo de la noche!
    Te lleve a lugares deseados
    Donde te sientas reconfortado:
    A un mar lejano,
    A verdes prados 
    A bosques nublados 
    O a campos floridos
    Donde el olor de lirios
    Jazmines,  lavanda…
    Calmen tus ansias
    ¡Que el descanso  sea tan reparador!
    Que mañana, el cuerpo 
    Se sienta que ha renovado
    La piel y los sentidos
    Para  que estés  radiante de alegría
    Y enfrentes con ánimo  tu nuevo Día

    ¡Buenas noches!

    Autora: Sira Vargas de Biheller
    Barquisimeto Venezuela

    Imagen: Propia

  • Poesía

    MAJESTUOSO CIELO

    La luna, costurera del silencio,
    hilvana con hilos de plata
    ilusiones que el sueño desfleca
    en la orilla secreta de las estrellas.

    Se desnuda en su blancura intacta,
    aunque juegue a esconderse
    tras el velo errante de las nubes,
    como quien sabe que ser vista
    también es una forma de misterio.

    La noche, paciente,
    extiende su manto oscuro
    y cobija las luces diminutas
    que laten desde la tierra,
    encendiendo deseos que no se nombran.

    Y desde lo hondo,
    desde ese rincón donde arde lo invisible,
    emergen los sueños,
    ligeros, obstinados,
    alzando su vuelo sin permiso.

    Suben,
    como si supieran el camino,
    como si el cielo los llamara por su nombre.

    Y allí,
    en lo inmenso,
    donde todo parece comenzar de nuevo,
    se vuelven parte
    del majestuoso
    y azabache cielo.

    Malania

    Imagen: M. Julián T.